7/11/18

Tierra y paz

Se despedaza la tierra, se destierra la paz,

la paz marchita, la paz que nunca nace,

la paz que sangra por los ojos y esputa

su propio cuerpo, se despedaza la paz

y la tierra llora sangre y la sangre empapa

los ríos pedregosos y las piedras caen

resquebrajadas por las largas laderas

y las laceradas pieles anuncian el ocaso,

el ocaso del tiempo, el espacio de la luz,

todo lo llena el espacio de luz verdosa,

todo lo vacía la pala del enterrador,

paladas de sesos, de cráneos, paladas

de tiempo desconfigurado, paladas

paladeadas por el paladar de la muerte,

bocados tiernos, bocados de ternura,

tiernas ternillas de ternera huérfana,

terneras nacidas sobre tierra terrosa,

niños y niñas aterradas, niñas y niños

de mirada triste y piel de nieve y noche

son niños y niñas atados a la pared,

sus pieles de llanto brillante brillan

envueltas en líquido amniótico,

líquido amniótico todavía y ya

lloran atadas por el cuello a una pared,

una pared que no deja pasar la paz,

la paz no existe, la paz no puede existir,

la muerte es la prima lejana de la paz,

es lo más parecido a la paz que se permite

por esta tierra, esta tierra, por esta triste tierra.

Resultado de imagen de horror abstract art

26/10/18

Cómo aprobé Morfología con Mario García-Page

Durante el pasado curso 2017/18, descubrí el término constante macabra, acuñado por el investigador André Antibi, y que se refiere a un fenómeno por el cual ciertos profesores suspenden a un elevado número de alumnos con el objetivo de imbuirse de una suerte de dudoso prestigio académico. Yo estaba preparando la asignatura Morfología de la lengua española, del segundo curso del Grado en Lengua y Literatura Españolas de la UNED. Alarmado por el alto porcentaje de suspensos que mostraban las estadísticas de esta materia (en torno al 80% de los que se presentaban), me puse a investigar por Internet y fui a dar, nada menos, que con una petición de Channge.org para que se cambiase el sistema del examen de la asignatura impartida por el catedrático Mario García-Page. Fue allí donde me topé con el impactante término del que vengo hablando.

Sinceramente, yo no tengo la total certeza de si podemos o no hablar aquí de constante macabra. Muchos alumnos asegurarían que sí, pues para ellos, esta asignatura se ha convertido en un quebradero de cabeza que está amargando su paso por unos estudios que los apasionan en términos generales. He leído casos de personas que han optado por dejarla aparcada para ir aprobando el resto de asignaturas y, finalmente, graduarse habiendo tenido que pedir la convocatoria de gracia. Sin embargo, creo que únicamente estoy legitimado a hablar desde mi propia experiencia, máxime en una universidad como la UNED, en la que el contacto con otros alumnos y con los profesores es menor al no haber clases presenciales (en mi caso concreto, el contacto es prácticamente nulo). Y, mi experiencia, por fortuna para mí, no ha tenido nada que ver con la de algunos de mis compañeros. Quiero dejar claro que con esto no pretendo defender ni atacar al profesor ni a los alumnos. Simplemente voy a dar mi opinión sobre las causas del problema que se ha generado en torno a esta asignatura y a explicar qué hice yo para aprobarla, por si de este modo mi testimonio pudiera servir de ayuda a la hora de encarar con éxito el estudio. 

En la mayor parte de los conflictos que se generan entre grupos sociales, la culpa no suele encontrarse al 100% en uno de los dos bandos, y creo que este caso no es una excepción. Considero que, ni el profesor es un ser malvado que disfruta amargando la carrera a sus estudiantes, ni los alumnos son unos vagos que no se esfuerzan lo suficiente. En mi opinión, la causa del elevado número de suspensos se encuentra en la confluencia de tres hechos:
  1. Es una asignatura más difícil de lo normal.
  2. El profesor es más exigente de lo normal.
  3. Se da por sentado que, al empezar la asignatura, estamos en posesión de unos conocimientos sobre gramática mucho más elevados de los que realmente tenemos. 

Si estoy en lo cierto, lo que tendremos que hacer para aprobar, o, al menos, para maximizar las posibilidades de hacerlo cuanto antes, será:
  1. Dedicarle más tiempo de lo normal. 
  2. Fijarnos en los detalles más de lo normal. 
  3. Conseguir esa base de conocimientos que se espera que tengamos. 

Sobre el tiempo, esta es una asignatura de cinco créditos, los cuales equivalen a 125 horas de trabajo. Por si os puede resultar orientativo, yo conseguí sacar un nueve y para ello le dediqué unas 15 horas a principio de curso, pues decidí no presentarme en febrero, y unas 135 durante el verano, para la convocatoria de septiembre, es decir, un total de unas 150 horas. Debes tener en cuenta que, en las 125 horas que se espera que le dediquemos, no se incluyen las necesarias para lograr los conocimientos de gramática que se espera que tengamos.

Respecto a los detalles, hay que tener en cuenta que el profesor da muchísima importancia no solo a la presentación y a la corrección ortográfica y gramatical. También debes expresarte con claridad, propiedad y precisión y, muy, muy, muy importante, repito, muy importante, cuidar el metalenguaje como si te fuese la vida en ello. No es difícil, pero debes prestar mucha atención. Esto es, por ejemplo, que aquello que se escribe en cursiva cuando va impreso, tú debes ponerlo subrayado en el examen. No hacerlo es como tener faltas de ortografía y hay gente que ha suspendido por ello. Observa bien cómo procede el profesor y hazlo tal cual (símbolos, guiones, cursiva-subrayado...). Sobre todo esto encontrarás más información en el campus virtual. Otro aspecto a tener en cuenta es no ver las cosas por encima, sino en profundidad. Por ejemplo, puede que te quedes con que los gentilicios se construyen añadiendo un sufijo a la raíz del topónimo, y así es en general, pero te puede caer una cuestión de verdadero o falso que pregunte si existen excepciones (las hay, las hay, por ejemplo, trabuqueños es el gentilicio de Morón de la Frontera, rabosses, el de Lucena del Cid y carioca y fluminense son respectivamente los de Río de Janeiro ciudad y Río de Janeiro estado). Otras preguntas de precisión que te pueden caer son, por ejemplo, el superlativo de alto (supremo) o el ordinal de quinientos (quingentésimo).


Bien, sobre cómo obtener una buena base, te voy a decir lo que hice yo. En el manual básico de la asignatura, Cuestiones de morfología española, hay una sección de bibliografía básica comentada. En mi caso, comencé por el Manual del Curso básico de lengua española, temas 4 al 8, donde se da un buen repaso a todas esas cosas de lengua que aprendiste en el instituto hace como 55 años. Está todo muy bien explicado y sirve como primera toma de contacto con la segmentación morfológica de palabras (además esta parte del libro fue elaborada por el propio Mario García-Page). Te recomiendo que no veas solo los temas 4-8, sino también los de sintaxis, pues te puede ayudar a ir asimilando el asunto de los adverbios, adjetivos y pronombres relativos, que pueden ser un poco bastante jodidos de identificar, tarea que se facilita si entiendes su función dentro de las oraciones complejas. 

El siguiente paso que di fue meterme con el manual Ejercicios de gramática y expresión. Es un libro muy bueno, casi imprescindible para aprobar. En un momento dado podrías saltarte el del párrafo anterior, pero no te recomiendo que ignores este, el GRAMATOCHO, como lo bautizó muy acertadamente una compañera. Lo que Page indica es que se estudie la tercera parte, que se compone de un tema dedicado a las categorías gramaticales y otro a la estructura de las palabras. Además de estos, yo te exhorto a que estudies el tema sobre los valores de se. El GRAMATOCHO, aparte de explicar todo muy bien y en profundidad, cuenta con un montón de ejercicios con soluciones.

Ahora, y solo ahora, te encuentras preparado para enfrentarte a Cuestiones de morfología española. Mi recomendación es empezar por el glosario, hacerte unos buenos resúmenes para que te puedas meter en harina con mayor comodidad, pues necesitas manejar con soltura una ristra de términos que suenan a enfermedades graves, como haplología, alomorfia, sincretismo, acronimia, aféresis, supletismo, apofonía, parasíntesis, metaplasmos, metábasis, hipósfasis… El grueso de Cuestiones… es un conjunto de modelos de examen resueltos. Al principio es probable que no te salgan bien los ejercicios pero poco a poco irás mejorando. En paralelo a ello, recomiendo leer los temas de morfología de la Nueva gramática de la lengua española de la RAE y el estudio del libro Introducción a la fraseología española (no entero, solo los temas que se indican en la guía de estudio) del propio Page, que en mi opinión es muy bueno para entender el tema de las locuciones, compuestos y colocaciones (este es otro pilar de la asignatura, junto con los valores de se, la segmentación de palabras o la identificación de la categoría gramatical a la que pertenece una palabra).

Por último, quiero darte una serie de consejos adicionales que he ido recordando mientras escribía este artículo.
  • Lee con detenimiento todos los documentos que Page cuelgue en el campus virtual, especialmente uno que se titula El verbo, absolutamente fundamental para dominar la segmentación de formas verbales. Ni que decir tiene que debes controlar los tiempos verbales a la perfección, así que repásalos a muerte, no vayas a suspender por cosas como identificar mal un pretérito imperfecto de subjuntivo (amara o amase). 
  • Plantea en el foro todas las dudas que tengas y lee con atención todas las que planteen los demás y las respuestas del profesor. 
  • No te olvides jamás del morfo cero ø. Cada vez que termines de analizar una palabra, recuerda echar un ojo y comprobar si en ese caso corresponde o no ponerlo.
  • En el campus virtual hay una serie de soluciones a exámenes de otros años, pero son pocas, quizá este año haya seis. Mi recomendación es que no las mires hasta haberle dado al menos una vuelta a Cuestiones…, pues son una gran herramienta para evaluar tu progreso. Si los miras al principio, te sonarán a chino.
  • No es raro que las soluciones a un test de verdadero/falso sean todas verdaderas, todas falsas, la primera verdadera y todas las demás falsas, o cosas por el estilo, así que, si ves que te está saliendo algo similar, ten en cuenta que puedes estar haciéndolo bien.
  • Esto es un tópico, pero da igual, te lo digo, descansa bien antes del examen. Es un consejo que deberíamos aplicar a todas las asignaturas, pero con más razón a las que son de este tipo. Necesitas tu mente despejada y funcionando a pleno rendimiento y si la noche antes te pegas una paliza estudiando y duermes poco, te levantarás como si tuvieras resaca. No lo hagas, en serio, planifica el estudio para darte libre la última noche y descansar bien. 

Y no se me ocurre mucho más. Os dejo mi examen aquí abajo por si os sirve de ayuda. Lo más interesante es que en la palabra alineaste yo no llevé a cabo el análisis principal que propuso Page como solución, pues mi lexema fue -line- y el suyo -lin-, pero me lo dio por válido porque el resto del análisis era coherente. 

Tengo entendido que este año van a cambiar el sistema de examen, que será todo tipo test con la opción de analizar unas palabras para subir nota. No sé si esto va a suponer alguna diferencia, pero espero que sí, espero que resulte mucho más sencillo aprobar. Os deseo mucha suerte. Y recordad que, como dijo el crítico literario Charles Augustin Sainte-Beuve, el éxito consiste en superar el miedo al fracaso.






18/10/18

Algunos comentarios sobre el lenguaje "inclusivo"

El mal llamado "lenguaje inclusivo” [1] no responde a una necesidad social ni lingüística. Es una cuestión que no reivindican ni todas las mujeres ni todos los trans [2]. Ni si quiera lo hacen grandes mayorías dentro de estos colectivos. El mal llamado "lenguaje inclusivo" responde a una cuestión puramente ideológica. 

Es una práctica que dificulta la comunicación, pues altera el código que compartimos todos los usuarios de un mismo idioma [3]. En el código del idioma español, el género gramatical masculino tiene dos lecturas, una mixta y otra masculina, mientras que el género gramatical femenino solo tiene lectura femenina. Puede que en otros códigos esto sea diferente, pero así es como funciona en el nuestro. Si alguien empieza a utilizar el género gramatical femenino para hacer referencia a grupos mixtos, está alterando el código de forma unidireccional, entorpeciendo la comunicación. Lo mismo ocurre si se utilizan palabras que no existen en nuestra lengua, como "todes", o si se colocan letras donde no pueden ir, como en "niñxs [4]" (en este caso, además, se complica el funcionamiento de las aplicaciones de lectura de los invidentes) o si se utilizan símbolos que no corresponden con ningún fonema, como "@" [5].

Si este entorpecimiento de la comunicación sirviese para algo, nos lo podríamos plantear. Pero lo cierto es que no existe correlación ni causalidad entre lenguas más neutras y sociedades más justas. Por ejemplo, el persa o farsi es el idioma oficial de Irán. En esta lengua se usan los mismos pronombres, sustantivos y adjetivos para hacer referencia a hombres o mujeres, lo que lo convierte en un código mucho más neutro que el español. Pues bien, España es el quinto país del mundo más seguro para las mujeres mientras que Irán ocupa el puesto 116 de 152 [6]. El persa, por cierto, también es el idioma oficial de Afganistán. 

Se podría plantear el lenguaje “inclusivo” como propuesta para evitar ambigüedades, dejando de lado el tema ideológico. Alguien me comentó que si vemos un grupo de padres en WhatsApp no podremos saber si es solo para padres varones o si es mixto; o si leemos la frase la evolución del hombre no podremos discernir si hace referencia a la evolución del ser humano o solo a la del varón. Este debate es similar al surgido a raíz de la eliminación de la tilde en el adverbio solo (hice un vídeo sobre el tema). La cuestión es que el lenguaje se encuentra repleto de ambigüedades pero siempre se pueden resolver por el contexto. En la vida real no nos encontramos con segmentos de información aislados como en los de los ejemplos que acabo de mencionar. Si no sabemos para quiénes es el grupo de padres, podemos preguntarlo. Si leemos el fragmento la evolución del hombre, casi con total seguridad lo haremos porque se encuentra contenido en un texto más amplio que tratará, o bien sobre la evolución de los machos de la especie humana, o bien sobre la evolución de la especie en su conjunto.

En definitiva, considero que los argumentos para abandonar esta práctica son contundentes. Si una propuesta causa ciertos problemas pero no sirve para resolver otros más graves, ¿para qué vamos a mantenerla? Es un hecho que a lo largo del mundo las mujeres u otros colectivos sufren injusticias específicas, pero estas no van a desaparecer mientras no pongamos el punto de mira en sus causas reales. Y el lenguaje no es la causa de ninguna injusticia. Utilicémoslo para llevar a cabo su maravillosa función, es decir, que todos podamos entendernos del mejor modo posible.

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[1] Al presentarlo como alternativa al lenguaje convencional y ponerle la etiqueta "inclusivo" se da a entender que el lenguaje convencional es "excluyente" y esto es falso, el español estándar es inclusivo.

[2] Sobre esto, Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, dice: "(...) desde el posmodernismo, se utiliza de manera ilegítima el derecho de un sector de la población que se define no binaria, aplicándose de forma general y homogénea en el lenguaje hablado y escrito de la "e", imponiendo desde el privilegio cis que es lo más guay para todas las personas trans. Curiosamente, estas mismas personas dejan de usar la "e" para referirse a las personas cis. Cuando esto sucede sin respetar el derecho a la libre determinación de las personas trans, del uso de los pronombres femeninos o masculinos, supone una exclusión.(...) Mi experiencia de haber atendido personalmente a muchos menores trans es que todos, según el propio testimonio de sus progenitores, les dicen "mamá soy una niña" o "mamá soy un niño", Jamás un menor dice mamá soy un niñe". Fragmentos extraídos del artículo Lenguaje inclusivo o posmodernismo.  

[3] Sí, el lenguaje cambia con el tiempo, pero no por imposición de un grupo de usuarios. El lenguaje cambia con cierta velocidad en el nivel léxico, pero muy lentamente (con el paso de los siglos) en el nivel gramatical, que es donde plantea cambios inmediatos el lenguaje “inclusivo".

[4] En español todas las sílabas deben llevar vocal.

[5] En principio, la propuesta menos problemática sería la del desdoblamiento de género, como en “bienvenidos y bienvenidas todos y todas” porque al menos no altera las normas gramaticales u ortográficas. Sin embargo, esta medida viola el principio de economía del lenguaje, el cual no es una norma inquebrantable (por ejemplo, yo podría haber transmitido la información de este texto con muchas menos palabras) pero sí importante. Es algo que podemos comprobar escuchando discursos de personas partidarias de esta medida. Notaremos que el desdoblamiento se usa en las primeras ocasiones pero que se acaba abandonando, pues solo es posible mantenerlo a costa de un gran esfuerzo consciente (y de generar hartazgo en los receptores). Y es que el principio de economía se puede violar en pos del principio de máxima expresividad, pero, ¿qué expresividad aporta el desdoblamiento de género más allá de transmitir ciertas convicciones ideológicas que ya quedan claras cuando lo llevas a cabo una o dos veces?

[6] Esto es solo un ejemplo ilustrativo, podemos ver también que existen grandes diferencias sociales entre países con una misma lengua, como entre Ecuador (puesto 42 en la lista) y Colombia (puesto 96) o similitudes sociales entre países con lenguas con diferente grado de neutralidad de género; por ejemplo, Gran Bretaña ocupa el puesto 12, con un nivel de seguridad para las mujeres similar al de España, aunque el inglés es mucho más neutro que el español. Se puede ver la lista completa en este enlace.



13/10/18

Entrevista a un servidor

Hace ya más de un año, me hicieron mi primera entrevista como escritor. Fue un compañero del gremio quien la llevó a cabo. Su nombre es Francisco Javier Pérez Castillo, quien, por cierto, acaba de publicar su segunda novela, CAYENDO COMO UNA PIEDRA, un relato duro y conmovedor que muestra la extrema crueldad de la que son capaces los seres aparentemente más inocentes y que anima a la reflexión sobre uno de los más graves problemas sociales del momento, el acoso escolar. La entrevista fue muy entretenida y me encantó responder a las preguntas planteadas por Javier. Con su permiso, la comparto por aquí y os animo a visitar su blog, MALDITOS ESCRITORES donde entrevista a otros tipos que, como yo o el propio Javier, se encuentran luchando por hacerse un hueco en el ingrato mundillo de las letras. 



Pasaba las páginas del periódico sin mucho interés, casi sin terminar de leer los titulares. Ya en las páginas finales mi atención se despertó con el siguiente titular: ESTUDIO REVELA PRESENCIA DE BACTERIAS FECALES EN STARBUCKS Y DOS CADENAS MÁS. La historia es que yo estaba tomando café en un Starbucks, concretamente en el del centro comercial Xanadú. Seguí leyendo el artículo. En siete de cada diez bebidas con hielo encontraron restos de mierda humana. Era un número bastante elevado. Miré a mi alrededor. Varias parejas distribuidas por la cafetería charlaban animadamente. Al menos cuatro individuos tenían entre sus manos bebidas con hielo. Tirando por lo bajo, uno estaría tragando heces. Por suerte para mí el café que me había pedido era sin hielo. Estaba yo haciendo tan estúpidas cábalas cuando un tipo a medio camino entre Mr. Robot y un beattle recién levantado se paró justo delante mía. ¿Javier? Me levanté y lo saludé. Era Pablo Navarro, autor de Gestión del fracaso, una novela. Luego, tras un intercambio cordial de palabras, nos sentamos y dio comienzo una gratísima charla. Lo primero que le pedí fue que se presentara.

“Soy madrileño, tengo treinta y cuatro años y me gano la vida como operario de limpieza. En 2016 me matriculé en Filología Hispánica por la UNED con el objetivo de convertirme en un titán de la literatura, o, al menos, con la esperanza de llegar a dominar el oficio de escritor lo suficiente como para poder abandonar mi trabajo. También me gusta dedicar tiempo a otras actividades como por ejemplo la música, el gimnasio, grabar Instagram Stories o prestar ayuda a los gatos callejeros.”

A veces el gran problema para los escritores noveles es la falta de tiempo. No te queda otra que aceptar trabajos de mierda para sobrevivir y poder escribir pero resulta que esos trabajos de mierda te revientan cuerpo y cerebro y cuando te sientas a escribir la cabeza ya es una ensordecedora cueva de grillos. ¿Cuándo empezaste a escribir la novela y cuánto tiempo has invertido en el proceso?

“Empecé a escribir Gestión del fracaso más o menos dos años antes de que fuese publicada. En aquella época me hallaba muy obsesionado con los relatos de Charles Bukowski y me dio por intentar escribir algo en esa línea, es decir, un cuento corto sobre perdedores sociales atrapados en ambientes sórdidos y desesperanzadores. Sin embargo, cuando lo terminé, me pareció que la historia podía dar un poco más de juego. Cuando volví a terminar, me vi de nuevo en la misma situación, así que continué llenando páginas. Sin yo saberlo, estaba escribiendo los primeros capítulos de mi primera novela. Cuando fui consciente de ello, me pareció buena idea dotar al protagonista de la condición de escritor frustrado, de tal modo que pude complementar la historia principal con varios relatos que yo ya tenía escritos, como si fuesen obra suya. Unos meses más tarde, llegó un punto en el que me pareció que la cosa no daba más de sí, por lo que decidí inventar un final. Desde entonces hasta que gané el concurso Narrativas Oblicuas, la novela estuvo sometida a un proceso de revisión casi constante. De hecho, no me importaría pegarle ahora mismo un buen repaso.”

En ese momento me enteré de que había ganado un concurso. Disimulé mi ignorancia y mi falta de preparación de la entrevista sorbiendo varios tragos de café a pesar de que mi taza llevaba tiempo vacía. Paul, el personaje principal, junto  a Robert y Ann, completan un triángulo muy jugoso. Dan mucho juego en el libro y me parecen unos cimientos lo suficientemente fuertes y atractivos como para escribir un par de novelas más. Le pregunté entonces si estaba ya liado con la segunda parte de Gestión del fracaso, una novela

“Durante un tiempo me planteé la posibilidad de escribir una segunda parte, para la cual tenía incluso pensado lo que creo que era un buen título: Gestión del éxito, otra novela. Sin embargo, a día de hoy, no creo que vaya a hacerlo, principalmente por dos motivos: el primero es que creo que se han publicado ya demasiadas historias sobre escritores. El segundo motivo es que ya no me siento cómodo utilizando el estilo con el que escribí Gestión del fracaso, que le da al texto un toque como de traducción del inglés, causado seguramente por mi bajo consumo de literatura hispánica en aquellos tiempos.”

Esta vez no pude disimular mi cara de desilusión. Perdemos un gran autor de realismo vomitivo. Esto último lo dije en voz alta y tras soltar una carcajada me respondió.

“No sé. Realismo vomitivo quizá sea un poco duro. ¿Qué tal realismo cochambroso? Me mola más porque es similar a “sucio” pero con un toque de desorden y sordidez. Además, podría servir para hacer referencia a mi blog, Cochambre literaria“

Miré de nuevo a mi alrededor. Cada vez había más gente. Hice un nuevo recuento. Ya sí había más de diez tomando bebidas heladas. ¿Cómo ha sido tu relación con las editoriales?

Solo puedo decir que perfecta, porque hasta ahora solo me he relacionado con Ediciones Oblicuas, más en concreto con su director, Alberto Trinidad. El trato fue siempre cercano y excelente y se contó con mi opinión en todas las fases del proyecto, desde la portada a las correcciones. Desconozco cómo es la dinámica en otras editoriales; Ediciones Oblicuas es independiente, no muy grande y se preocupa más por ofrecer una literatura interesante y por tener en cuenta al autor que por lograr grandes éxitos comerciales. Quizá esas características sean importantes para hacer del proceso de publicación una gran experiencia.

La charla se fue animando. Intercambiamos ideas, impresiones, que me vinieron muy bien. Tanto fue así, que me olvidé del periódico, de que estábamos en el Starbuks y de que por el mundo había miles de personas bebiendo bacterias fecales. Leyendo el libro de Pablo uno puede adivinar sus influencias más directas pero ¿cuáles son sus influencias menos visibles?

Yo empecé a aficionarme a la lectura algo tarde, como a los veintidós años. Lo que más leía era ciencia-ficción y puede que la primera vez que me dije “quiero escribir algo así” fuese con las novelas de Kurt Vonnegut. Con el tiempo fui ampliando horizontes y sentí algo parecido con escritores como Carver, Camus, Kafka, Dostoievsky, Ian McEwan, Dennis Johnson, Michel Houellebecq, Chuck Palahniuk y, principalmente, con Bukowski. En estos momentos, el escritor que más me interesa es Camilo José Cela, pero no quiero dejarme llevar tanto como antes por la influencia de los titanes, ando un poco perdido buscando mi propia voz narrativa.

Dejé a un lado la chuleta que traía con varias preguntas por si me quedaba en blanco y comencé a disparar ¿Qué odias de los libros que lees?

No llego a odiar nada de los libros que leo, aunque pueden molestarme algunas cosas como los clichés o el mal uso del lenguaje. De todas formas, hace mucho que me centro en leer libros de grandes autores, por lo que no suelo encontrarme con nada que me disguste demasiado. Puedo leer a escritores menos conocidos si tengo alguna garantía de que me va a merecer la pena (premios, recomendaciones…) pero por lo general no suelo elegir un libro a ciegas.

Y ya puestos, ¿qué te gusta encontrar en los relatos que lees?

En un relato me gusta encontrar calidad literaria, originalidad o ambas cosas. Me encanta cuando leo dos o tres líneas y pienso “joder, qué bien escribe este cabrón”, y me encanta cuando me cuentan una historia diferente, o cuando me cuentan una historia trillada pero de un modo distinto. Me gusta lo experimental y lo surrealista, pero puedo disfrutar intensamente de un relato de corte clásico si está bien escrito y tiene lo necesario para alojarse en tu memoria después de haberlo terminado.

La charla se alargó media hora más. Para entonces el ruido en la cafetería era ensordecedor. Yo que andaba absorto en la conversación no caí en la cuenta de poner más cerca la grabadora y el final de la entrevista, por desgracia, me ha sido imposible transcribirlo. Tan solo he podido rescatar una pregunta que le hice sobre el uso que le daba a las redes sociales.

Aunque es muy difícil triunfar en redes sociales, creo que es evidente que si ofreces buen contenido, lo lograrás, y que si no lo logras es porque no estás ofreciendo buen contenido. Yo administro mi blog, Cochambre Literaria, desde 2009, y va a llegar pronto a las cien mil visitas, lo cual no es gran cosa. En Facebook tengo una página de la novela y otra del blog, y ninguna de las dos ha funcionado. Y lo mismo con mi twitter personal. A mí no me ha ido nada bien en redes sociales pero podemos ver muchos ejemplos de escritores que han sabido desenvolverse de maravilla, que han sabido dar a la gente lo que quiere. No es mi caso, pero creo que está claro que pueden ser herramientas muy potentes y que es un error ignorarlas.

Me despedí de Pablo agradeciendo su colaboración y pidiéndole que me avisara cuando tuviera acabado su siguiente libro. Me dijo que quería cambiar el estilo, la prosa, en definitiva encontrar su voz. Yo estaba seguro de que más pronto que tarde lo conseguiría. Quedaba claro que era un amante de la literatura y, sobre todo, del oficio. El minicuestionario le quedó así.

Película que hay que ver sí o sí: Taxi Driver. 

Canción inolvidable: Fake plastic trees de Radiohead.

Libro 100% recomendable: El mejor libro que he leído, por lo que disfruté, aprendí y por su relevancia y trascendencia es El gen egoísta, de Richard Dawkins.

26/9/18

Los cinco géneros literarios más curiosos de la Edad Media

Un género literario no es más que un conjunto de obras que comparten ciertas características, como los temas que tratan, si son breves o extensas o si están escritas en prosa o verso. Algunos famosos géneros literarios de la actualidad son por ejemplo la poesía intimista, la novela negra, o los relatos de terror. 

Sin embargo, en otras épocas existieron géneros literarios muy distintos, los cuales resultaron tremendamente populares durante decenios, aunque finalmente dejaron de ser cultivados por los escritores y demandados por el público.

Estos géneros no resultarían comerciales hoy en día, pero forman parte de la historia de la literatura, y siguen siendo importantes en los ámbitos académicos. Además, muchos de ellos son los ancestros de los géneros modernos y no debemos olvidar que nos legaron numerosas obras inmortales de la literatura universal, las cuales continúan publicándose y leyéndose en nuestros tiempos y, en no pocos casos, generando influencia en los escritores actuales.

En este artículo os voy a hablar de los cinco géneros más curiosos de la Edad Media, pero, si lo preferís, podéis verlo en vídeo:



El Cantar de gesta

El cantar de gesta fue un género literario que narraba en versos asonantados agrupados en largas tiradas, las aventuras de famosos héroes medievales caracterizados por poseer las más elevadas virtudes, como el valor, la integridad, la fidelidad, la prudencia o la fe. Los juglares recitaban estos extensos poemas como forma de ganarse la vida mientras el público disfrutaba escuchando el relato de innumerables batallas y actos heroicos. En España, el único cantar que nos ha llegado casi completo es el Cantar de mio Cid, el cual es además la obra poética extensa conservada más antigua de nuestra literatura. Los primeros versos de la edición modernizada dicen así:

De los sus ojos tan   fuertemente llorando,
Tornaba la cabeza    y estábalos catando.
Vio puertas abiertas  y postigos sin candados,
Alcándaras vacías,  sin pieles y sin mantos,
Y sin halcones    y sin azores mudados. 5
Suspiró mío Cid   pues tenía muy grandes cuidados.
Habló mío Cid,  bien y tan mesurado:
-¡Gracias a ti, señor padre,   que estás en alto!
-¡Esto me han vuelto  mis enemigos malos!



La poesía de clerecía

Este tipo de poesía fue practicado por clérigos y otras personas cultas desde comienzos del siglo XIII hasta su ocaso y desaparición a lo largo del XIV. A nivel formal, estos poemas se caracterizaban por estar compuestos en tetrástrofo de alejandrinos monorrimos, es decir, estrofas de cuatro versos de catorce sílabas con la misma rima, también conocidas como Cuaderna Vía. Los temas que se trataban eran principalmente religiosos, épico-novelescos, didácticos o morales. Algunos de los poemas más tempranos son El Libro de Aleixandre, El libro de Apolonio o las obras de Gonzalo de Berceo, como los Milagros de nuestra señora. Por su parte, algunos de los poemas de clerecía más tardíos son El Rimado de Palacio o El Libro de Buen Amor, el cual es probablemente la más compleja, importante y misteriosa obra de este género, y una de las grandes joyas de la literatura española de todos los tiempos, y de la cual, pasamos a leer una estrofa:

Como dice el sabio, cosa dura y fuerte 
es dejar la costumbre, el hado y la suerte; 
la costumbre es otra natura, ciertamente, 
apenas no se pierde hasta que viene la muerte.  



La prosa didáctica 

Durante la Edad Media se hicieron muy populares las obras narrativas que contenían enseñanzas morales. Los predicadores, a la hora de dotar a sus sermones de mayor facilidad de comprensión, se servían de los llamados exemplum, breves cuentos con trasfondo didáctico o moralizante. También proliferaron los Espejos de príncipes, libros cuyo fin era ayudar a los reyes a educar a sus sucesores en aspectos políticos, sociales y religiosos. El autor más destacado en este género literario fue Don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X el sabio, que, entre otras obras, escribió el famoso Libro de los ejemplos del Conde Lucanor y de Patronio, el cual contiene 51 cuentos que Patronio va narrando al Conde, cada vez que este acude a él para pedirle consejo. Pasamos a leer unas breves líneas del ejemplo VI:

-Señor conde Lucanor -dijo Patronio-, la golondrina vio que un hombre sembraba lino, y entendió, por el su buen entendimiento, que si aquel lino naciese, podrían los hombres hacer redes y lazos para tomar las aves. Y luego fuese para las aves e hízola juntar, y díjoles cómo el hombre sembraba aquel lino y que fuesen ciertas que si aquel lino naciese, que se les causaría muy gran daño y que les aconsejaba que antes de que el lino naciese, que fuesen allá y que lo arrancasen. Que las cosas son ligeras de se deshacer en el comienzo pero después son mucho más graves de se deshacer. 



La novela sentimental 

Este género narrativo breve de temática amorosa empezó a desarrollarse a mediados del siglo XV, llegando su declive en las primeras décadas del siglo XVI, ya en el Renacimiento. Sus páginas nos muestran lejanos y exóticos escenarios donde personajes nobles viven historias de amor imposible que siempre terminan mal. Su estilo es elevado, latinizante y cargado de ornamentación retórica. Entre sus principales influencias se encuentran la ficción caballeresca, la lírica cancioneril, la literatura epistolar y la poesía alegórica. La obra cumbre del género es la Cárcel de amor, de Diego de San Pedro, publicada en 1492 y que fue un auténtico best seller de la época, siendo traducida a los principales idiomas y llegando a reimprimirse en España veinte veces hasta finales del siglo XVI. Pasamos a leer el comienzo de una de las cartas que el protagonista, Leriano, escribe a su amada, Laureola:

Si tuviera tal razón para escribirte como para quererte, sin miedo lo osara hacer, mas en saber que escribo para ti se turba el seso y se pierde el sentido, y de esta causa antes que lo comenzase tuve conmigo gran confusión: mi fe decía que osase, tu grandeza que temiese; en lo uno hallaba esperanza y por lo otro desesperaba; y en el cabo acordé esto. Mas, ay de mí, que comencé temprano a dolerme y tarde a quejarme, porque a tal tiempo soy venido, que si alguna merced te mereciese no hay en mí cosa viva para sentirla, sino sola mi fe. El corazón está sin fuerza, el alma sin poder y el juicio sin memoria. Pero si tanta merced quisieses hacerme que a estas razones te pluguiese responder, la fe con tal bien podría bastar para restituir las otras partes que destruiste.




El género celestinesco

La Celestina es probablemente la obra más importante de la literatura española después del Quijote. Al igual que este, gran parte de su éxito se debe al hecho de parodiar un género literario muy popular que mostraba signos de agotamiento. Si Cervantes alcanzó la gloria burlándose de las novelas de caballerías, los autores de La Celestina hicieron lo propio respecto a la ficción sentimental. Además de convertirse en una obra muy admirada, la Tragicomedia de Calisto y Melibea dio lugar al llamado género celestinesco, que se desarrolló ya con el albor del Renacimiento. Numerosos autores intentaron emular el triunfo de Fernando de Rojas creando obras en prosa o verso que recreaban el ambiente o los personajes de la tragicomedia o que planteaban continuaciones de la historia. Surgieron así títulos como Égloga de la Tragicomedia de Calisto y Melibea, Farsa en coplas sobre la comedia de Calisto y Melibea, La segunda Celestina, La tercera parte de la tragicomedia de Celestina, La tragicomedia de Lisandro y Roselia, la Comedia Thebayda, la Comedia Ypólita y la Comedia Seraphina

Cabría destacar el Retrato de la Lozana Andaluza, publicada en Venecia en 1528, una novela híbrida entre el género celestinesco y la picaresca. Al igual que La Celestina, posee una estructura dialogada y una descripción realista del mundo de los bajos fondos de la época. De la picaresca toma la narración de los orígenes humildes y poco honrosos y el objetivo moralizante, aunque de este género hablaremos con mayor detalle en otro momento. Os dejamos con un fragmento de La lozana andaluza y os animamos a que nos comentéis cuáles son vuestras obras favoritas de la edad media. 

Acordaos de aquellos tiempos pasados cómo triunfábamos, y había otros modos de vivir, y eran las putas más francas, y los galanes de aquel tiempo no compraban oficios ni escuderatos como ahora, que todo lo expendían con putas y en placeres y convites, ahora no hay sino maullantes overo, como dicen en esta tierra, totivento, que todo el año hacen hebrero, y así se pasan, no como cuando yo me recuerdo que venía yo cada sábado con una docena de ducados ganados en menos tiempo que no hace que viniste, y ahora cuando traigo doce julios es muncho, pues Sábado Santo me recuerdo venir tan cansada, que estaba toda la Pascua sin ir á estaciones, ni á ver parientas ni amigas.




21/7/18

Otro poema para mi gatita muerta

Lejos, muy lejos de aquí, sobreviviremos.
En algún lugar bajo las nubes violáceas.
En algún lugar volverá a latir tu corazón.
Volverás a correr en algún lugar sin tiempo.
Volverán esos instantes que ya no existen,
como cuando te quedabas dormida en mi mano
y yo estaba allí para asesinar a cualquiera
que se atreviese a molestarte.
Cuando estabas aquí y los días pasaron
y tus ojos se abrieron y pudiste verme.
Cuando estabas aquí y yo era tu padre
y tú eras una niña de peluche que maullaba
y que corría como loca por los rincones.
Y ellos no lo entienden porque no pueden
pero a ti y a mí no nos importa,
porque tu corazón de gatita dejó de latir
y porque a mí ya no me importa casi nada.
No nos importa nada lo que piensen,
y en algún lugar, de algún modo,
sé que hemos sobrevivido.
De algún modo estamos vivos tú y yo.
Estamos vivos y juegas y te miro
y pienso en qué más hacer por ti,
en cómo darte la mayor felicidad posible.
En ese lugar que no existe viviremos para siempre,
y si pudiera estar allí…
si pudiera llegar hasta allí…
¡Me arrancaría la piel por poder estar allí!
Me bebería mis manos trituradas.
Destruiría cada estrella del universo.
Arrasaría cada civilización de cada mundo.
Lo haría sin un atisbo de duda.
Lo haría por estar allí contigo.





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10/6/18

Algunos comentarios sobre el Polifemo de Góngora en relación al amor petrarquista

El presente trabajo obtuvo la máxima puntuación al ser presentado como prueba de evaluación continua en la asignatura Literatura Española del Barroco, perteneciente al segundo curso del Grado en Lengua y Literatura Españolas de la UNED.


Cuestión 1: Reseña de un artículo de Inmaculada Rodríguez-Moranta


En su artículo “El amor y la expresión petrarquista en la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora”, la hispanista Inmaculada Rodríguez-Moranta estudia el celebérrimo poema gongorino a través del prisma del petrarquismo, con la intención de comprobar hasta qué punto el poeta cordobés se encuentra influido por este movimiento o en qué medida lo ha superado. 

Tras una breve introducción sobre el recorrido histórico del tema de Polifemo en la literatura occidental, la autora nos muestra que podemos destacar una primera presencia de petrarquismo en el tratamiento de Galatea (estrofas llenas de luz y descripción física basada en los tópicos visuales petrarquistas como “pelo rubio” y “piel blanca”). Sin embargo, enseguida vemos aflorar el más genuino barroco en el contraste, no solo entre la belleza de Acis y Galatea y la monstruosidad de Polifemo, sino también dentro de la pareja, pues frente a la esencia renacentista de ella, se encuentra el barroquismo de él, que irrumpe en la escena bruscamente mostrándose impulsivo y poseedor de una belleza viril, lo cual a su vez contrasta con su actitud respetuosa y cortés, en contraposición a la de personajes mitológicos similares que llevaban a cabo acciones tan violentas como el rapto.

Analizando en mayor profundidad los recursos descriptivos utilizados para pintar a la ninfa, Rodríguez destaca que, si bien se aprecia profusión de tópicos petrarquistas, Góngora consigue aplicar en cada caso una nueva vuelta de tuerca, por ejemplo, potenciando la manida metáfora “ojos=soles”, al decir que Galatea los cierra para frenar su efecto abrasador. La autora nos ofrece una extensa lista de casos similares referentes a los efectos del amor en Acis, a sus rasgos físicos o a la descripción del locus amoenus, que resultaría imposible resumir en este espacio.  

En lo referente a la forma, se destaca que la estrofa del poema, la octava real, es típicamente petrarquista, pero que, de nuevo, Góngora deja su propio sello, por ejemplo, cuando con un inciso, impide la pausa en el cuarto verso de una de las octavas. Asimismo, se habla del reiterativo uso de estructuras bimembres, también habitual del petrarquismo, señalando ahora que el poeta evita aburrir al lector gracias a la musicalidad de sus endecasílabos. 

El último análisis del artículo se centra en el léxico cromático, mostrándonos que los colores utilizados son típicamente renacentistas pero que Góngora los utiliza con su personal «pincel barroco», con lo que se viene a confirmar la idea central del artículo, esto es, que sobre la pluma de Góngora se deja sentir la influencia de movimientos estéticos anteriores pero que, dada su maestría, el ilustre cordobés logra infundir originalidad en cada recurso temático, léxico, formal o descriptivo que plasma en el poema.


Cuestión 2: Acis como antítesis del amante petrarquista


Papel de Acis en la trama narrativa de la Fábula de Polifemo y Galatea

Acis irrumpe en la narración en un momento en que Galatea se encuentra descansando tras haber huido de dos de sus pretendientes, Glauco y Paleo. La llegada del joven supone un punto de inflexión en la trama, pero también en la vida de la ninfa y de Polifemo. Hasta la copla XXIV, se nos han descrito personajes y entornos, y también se nos ha mostrado el día a día de Galatea, que consiste básicamente en ser pretendida y acosada por todos los habitantes masculinos de Sicilia. La aparición de Acis supone un cambio que podríamos considerar el comienzo del nudo narrativo. Toda la acción posterior se va a derivar del encuentro de los dos jóvenes. Desde el punto de vista de Galatea, conocer a Acis va a resultar totalmente trascendente, al ser el primer hombre que la trata con respeto, por lo que se enamorará de él para perderlo de forma trágica y violenta sin haber tenido apenas tiempo de disfrutar su amor, lo que probablemente la deje traumatizada de por vida. Respecto al cíclope, la llegada de Acis no es menos trascendental, pues los celos que siente al verlo con Galatea lo arrastran de nuevo hacia la degradación moral de la que había estado huyendo trabajosamente con el fin de convertirse en un pretendiente digno de la ninfa.


Prosopografía y etopeya de Acis

La literatura clásica había dibujado un Acis delicado y femenino. Sin embargo, la descripción física que de él hace Góngora, muestra a un joven bello, pero no de la belleza refinada de Glauco, sino de una belleza robusta. Sus cabellos son rubios y los lleva largos y despeinados, y tiene bozo, que es el bello que nace antes de que crezca el bigote, por lo que debe de ser bastante joven, tal vez adolescente, aunque sus facciones son muy viriles (es lo que más llama la atención de Galatea). A la hora de trazar el perfil psicológico del joven, hemos de fijarnos en sus actos, pues no se hace una descripción explícita de su personalidad tal como sí se ha hecho de su físico. Como se mencionó más arriba, podemos notar que el comportamiento de Acis es impulsivo a la par que delicado. A pesar de sentir un desbordante deseo por Galatea, logra domar sus instintos y tratar a la ninfa con respeto, llevando a cabo un cortejo detallista, carente de violencia y acoso, contrario al modus operandi del resto de pretendientes. Su consideración se muestra hasta en mínimos detalles, como en el hecho de desperezarse antes de dejar de fingir que está dormido para evitar causar en Galatea el menor sobresalto. Otra característica psicológica que percibimos en el joven es una fuerte seguridad o confianza en sí mismo que se deja ver en el modo en que va dirigiendo las fases del encuentro con la ninfa, la cual se muestra mucho más nerviosa e insegura, aunque el deseo y la fascinación sean similares en ambos. 


Acis frente al arquetipo de amante petrarquista

El amante petrarquista, según explica Francisco Garrote (2002: 155), es un hombre que ante todo pretende regresar a un primigenio estado de divinidad utilizando a la mujer como medio para tal fin, pues la belleza de esta es una especie de reflejo imperfecto de Dios y, al amarla, logrará alcanzar “etapas de perfección cada vez más altas, hasta volver a su origen, que es la divinidad” (Ibid., 158). Nada de todo esto parece tener cabida en Acis. Desconocemos cuestiones como sus creencias o nivel cultural, pero podemos entender que, si no se mencionan, se debe a que no resultan muy destacables, por lo que no parece descabellado concluir que el joven no comparte con los amantes petrarquistas este conjunto de ideas. Más bien lo contrario, Acis no ve a Galatea como un medio para lograr un fin, sino que parece más bien que el hecho de amarla representa un fin en sí mismo y, en todo caso, de considerar a la ninfa un medio, lo sería para objetivos mucho más terrenales que el de alcanzar la perfección divina. Además de esta diferencia en el modo de ver a la mujer (medio versus fin) está el hecho de que los petrarquistas dejan de admirar la belleza exterior, material, de la amada, para centrarse en adorar la belleza inmaterial de su alma (Ibid., 176), mientras que Acis no parece dejar en ningún momento de desear el cuerpo de Galatea, (lo cual no implica que no se sienta también atraído por su alma). De hecho, en cuanto el joven percibe la fuerte atracción que ha despertado en la ninfa, se lanza a iniciar el contacto sexual, situación en la que resulta difícil imaginar a un amante petrarquista. 

Otro enfoque para analizar las diferencias entre Acis y el amante petrarquista prototípico, es el modo en que se desarrollan los acontecimientos en torno al amor. Una característica fundamental del amor petrarquista es su imposibilidad, como en el caso de Garcilaso e Isabel Freire o del propio Petrarca respecto a Laura (De Micheli, 2007: 111). Frente a este arquetipo, Acis se revela como un amante determinado a materializar su amor, pues nada más entrar en escena comienza a tomar medidas para lograr su objetivo, que de hecho consigue rápidamente. El amor de Acis y Galatea no es platónico, abstracto, simbólico, sino completamente real, sensual, intenso, a pesar de su brevedad (apenas unas horas). Los petrarquistas, por su parte, viven en permanente ausencia de su amada (Garrote: 2002: 183-186), no logran que su amor sea correspondido, por lo que tampoco alcanzan su objetivo final de perfección divina. Albergan la esperanza de que algún día la amada les abra su corazón, pero aún así viven en un estado de constante sufrimiento que los lleva incluso a desear la muerte, todo lo contrario de Acis, que lo que desea es vivir para disfrutar de la relación que acaba de dar comienzo y que, paradójicamente y de un modo indirecto, pone fin a su vida. 

En definitiva, Acis no puede hallarse más lejos de un amante petrarquista. Incluso en las similitudes, como en el hecho de enamorarse a través del sentido de la vista (Ibid., 175), se dan diferencias, pues los petrarquistas se fijan primero en los ojos de la amada, mientras que cuando Acis ve por primera vez a Galatea, esta se encuentra durmiendo, luego, a pesar de que Góngora deja claro que sus ojos son maravillosos, Acis no los ve abiertos al encontrarla en el bosque, centrándose en la piel de la ninfa. 

Bibliografía

  • GARROTE, F. (2002) «La fórmula poética petrarquista: resumen ideológico y función lírica». En NIETO IBAÑEZ, J. (ed.), Humanismo y tradición clásica en España y en América, pp. 153-188. León: Universidad de León.
  • GÓNGORA, L., PARKER, A. (1983). Fábula de Polifemo y Galatea. Madrid: Cátedra. 
  • IVORRA, C. (2018). Poesía de Luis de Góngora. Valencia: Universidad de Valencia. https://www.uv.es/ivorra/Gongora/Gongora.htm
  • MICHELI, A. (2007). «Acerca de las influencias petrarquistas en España y en la naciente poesía novohispana». Literatura mexicana 18, n.º 1. pp. 109-116. Ciudad de México: UNAM.
  • RODRIGUEZ-MORANTA, I. (2017). «El amor y la expresión petrarquista en la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora». Lemir 21. pp. 223-248.  



20/4/18

El don

Sin darnos cuenta, nos fue concedido el don de matar con la mente. En cuestión de minutos, miles de famosos perdieron la vida, pues siempre había un montón de gente amargada deseando la muerte de ese tipo de personajes. 

Al principio nadie entendió lo que ocurría, pero entonces algunos se pararon a pensar. “Joder, el presidente ha muerto más o menos cuando yo lo he dicho”. De entre esos primeros ejecutores, unos pocos decidieron probar de nuevo. Desearon la muerte de sus jefes o exparejas, y sus jefes y exparejas cayeron fulminados. 

Al menos, en mi caso fue así. 

Enseguida me di cuenta de que otras personas también tenían el don, por lo que deseé que todo el mundo se muriera, pero no funcionaba de ese modo. Había que pensar en individuos concretos. Descubrí que una imagen del rostro era suficiente, así que me puse a recorrer perfiles de Facebook, primero los de mis contactos y luego los de personas desconocidas, durante horas, hasta que Internet dejó de funcionar. 

Ahora tampoco hay electricidad ni se oye ningún ruido allá afuera. Estoy vivo, gracias a Dios, pero no me atrevo a salir de casa por si alguien me ve primero.


21/3/18

Decálogo para escribir y publicar relatos de ciencia-ficción

Después de una paliza tremenda con el Premiere, ya está publicado un nuevo vídeo en mi canal. Se trata de una serie de consejos básicos para escribir relatos de ciencia-ficción, aunque en su mayoría también podrían servir para escribir otros tipos de historias breves; es decir, si en el vídeo recomiendo leer a los clásicos de la ciencia-ficción y a los que triunfan en la actualidad pero lo que tú quieres escribir es terror, pues simplemente haz lo mismo pero aplicado a tu género.

Si te gusta este vídeo, te recomiendo que te suscribas al canal, porque voy a seguir publicando material interesante sobre escritura creativa.

13/3/18

Mi canal de Youtube empieza a despegar

Estoy intentando fraguarme un futuro en Youtube. Mi canal crece a un ritmo lento pero constante gracias a un vídeo sobre Bob Dylan que publiqué hace año y pico y que acabó viralizandose moderadamente varios meses más tarde, superando las veinte mil visitas. Animado por ese pequeño éxito, he decidido continuar publicando vídeos que voy editando con cariño y paciencia en los ratos libres que me dejan la universidad y el trabajo.

El contenido que ofrezco va a dividirse, al menos por el momento, en tres secciones principales:

  • Vídeos top-5, en los que trataré cuestiones variadas e interesantes sobre literatura, como letras de canciones, libros recomendados, géneros literarios...
  • Técnica literaria, con consejos y trucos para escribir mejor, tener ideas, ganar concursos...
  • Videopoemas y otros textos de mi cosecha, transformados en vídeos como el que podéis ver más abajo.

Si te parece un proyecto interesante, puedes apoyarme con tu suscripción en este enlace: 


¡Muchas gracias!




10/2/18

Lo mejor que he visto y leído en 2017



Vamos con la quinta entrega de esta insólita saga. En 2017 he leído 38 libros y visto nada más que 18 películas. Parece que mi interés por el séptimo arte se va yendo al garete año tras año, lo cual tampoco ha dado lugar a un enorme incremento en el número de libros leídos. Tampoco estoy escribiendo nada de ficción, pero redacto unos trabajos para la Santa Universidad en los que saco más dieces y nueves que en toda mi adolescencia. El Cervantes está en camino. 

PD: En 2017 desbloqueé el logro LEER ULISES DE JOYCE.


Libros:



Películas:


31/12/17

El cuento del tatarabuelo

―Abuelo, abuelito querido, cuéntanos un cuento ―dijo uno de aquellos niños horribles.

―¡Sí! ¡Cuento! ¡Cuento! ¡Abuelo! ¡Síííííííí! ―vociferaron los demás.

―¡Dejadme en paz, criaturas infernales! ―grité yo―. Id a jugar con la Play Station Apocalipsis VIII.

―No, no, abuelo, por favor, queremos un cuento.

―Pero, ¿qué coño os pasa a los niños de hoy? Nadie os manda deberes y tenéis a vuestra disposición toneladas de maravillosa tecnología, pero lo único que queréis es hacer el idiota. Yo a vuestra edad no me despegaba de la consola hasta que mi padre me soltaba un galletón.

―Abuelo, la tecnología es una mierda, nosotros queremos cuentos, salir al campo a explorar o convencer a alguna chica para que nos haga una paja en la cabaña de madera.

Todos empezaron a partirse de risa.

―A ver, eso último está bien, eh… ¿cómo te llamabas?

―Abuelo, me llamo Fernando, me lo pusiste tú, por un futbolista. Por Fernando Hierro.

―Ah, sí, ja, ja, ja, Dios, fue por tus orejas, es cierto. Bueno, perdonadme, consumí muchas drogas a vuestra edad y me han acabado pasando factura.

―Nosotros también nos metemos yeyo y heroína, eme, porros, anfetas... hoy en día no pasa nada, los ciborgs te reparan los daños neuronales por cinco pavos.

―Ah, vaya. Entonces, por lo que veo, la tecnología es una mierda salvo cuando nos viene bien; en esos casos, mola mazo, ¿no, cabrones?

―Abuelo, ya no se dice “mola mazo” ni “cabrón”. Ahora decimos que algo “peta entrañas” y en vez de cabrón decimos “ascoputa” o “coprófago”.

―Bueno, ¿y qué pretendes? Sufro un desfase de cuatro siglos. No puedo controlar toda vuestra jerga de niños del futuro.

Así continuamos durante un buen rato. Mis tataranietos pueden ser realmente pesados, aunque no son malos críos; es decir, creo que no han asesinado a nadie, todavía. Pero son muchos, unos veinticinco por cada línea sucesoria. Y cuando se ponen tocapelotas... ¡es que no hay quien se los quite de encima! Al final, llegué a un pacto con ellos. Les contaría un cuento si me traían tabaco y me pasaban el contacto de alguna de esas prostitutas robóticas. Así lo hicimos.

―Bien, esta historia se contaba en mis tiempos y nadie sabe si es verdad o mentira o si es ambas cosas a partes iguales.

―Abuelo ―me interrumpió una cría, creo que se llama Amavisca.

―¿Qué quieres?

―En este cuento… ¿sale folleteo? ―dijo mientras introducía su dedo índice izquierdo en un círculo formado por sus dedos índice y pulgar derechos.

―No, no. En esta ocasión no hay folleteo, pero hay drogas y muerte.

―¡Bieeeeeeeeen! ―gritaron todos.

―¡¡Shhhhh!! Silencio, que voy a empezar: Gustavo estaba en la cocina poniendo un poco de agua en el fuego porque prefería enfrentarse a los problemas con una buena taza de té caliente entre las manos. Y Gustavo tenía que enfrentarse a un gran problema, al problema más descomunal al que nadie se haya visto obligado a hacer frente en toda la historia de la vieja civilización humana. Así pues, cuando el té estuvo listo, Gustavo regresó al salón, se sentó en una silla, dio un cauteloso sorbo a su bebida y clavó la mirada en el extraterrestre.

“Bien, a ver si me aclaro”, dijo el bueno de Gus. “Eres un funcionario galáctico que va por ahí destruyendo planetas”.

“Eso es algo impreciso, humano. A veces los destruyo y a veces los salvo” dijo el extraterrestre con su voz de cacatúa.

“¿Los salvas de ti mismo? Ja, ja, ja. Eso suena un poco como la historia de Dios”, dijo Gustavo.

“No puedo perder más tiempo con esto, humano, dentro de poco empieza mi descanso para comer. Vamos, dime un motivo por el que tu planeta merezca ser salvado” dijo el extraterrestre, y empezó a emitir una extraña risa que en realidad no era risa, sino insultos muy duros contra Gustavo en el idioma de su planeta de origen.

Gustavo se quedó pensando unos instantes mientras encendía un cigarrillo y miraba por la ventana. Afuera se veía un cielo turbio lleno de nubes que parecían cuajarones de mugre en el fondo de un fregadero. Esta visión lo deprimió un poco, pero no se dejó arrastrar por sentimientos pesimistas, así que dio una buena calada, expulsó el humo con fuerza y dijo:

“¿Qué tal el amor? Es un… sentimiento muy… bonito que tenemos por aquí. Oh, el amor, l´amour, el amor entre un hombre y una mujer, un proyecto de vida juntos, hacer la cucharita, todas esas… cosas”.

“Eso son gilipolleces, amigo. En este planeta hay más gente sufriendo por amor que siendo feliz por amor”, le respondió orgulloso el extraterrestre.

“Vaya, puede que estés en lo cierto... Ah, ya sé, ya sé. ¿Qué me dices de la literatura? Los libros terrícolas son realmente buenos, ¿no crees?”. Gustavo se levantó y cogió un par de libros de su estantería. Se los pasó al extraterrestre y este los leyó en medio segundo sin siquiera pasar las páginas, pues podía hacerlo de ese modo.

“Esto es puta miseria artística. Ulises, Crimen y castigo… mi hijo menor, que se llama Docemilunocomasiete III, y que nació hace cinco días, ya ha escrito obras de mejor calidad.

Gustavo empezaba a desesperarse. “Este tipo es un ascoputa y un coprófago”, pensó. Apresuradamente, se acercó a la minicadena, pulsó play y dijo: “Escucha esto” y en los altavoces empezó a sonar el Nocturno Opus 9 número 2 en mi bemol mayor de Fryderyk Chopin. El extraterrestre se lanzó al suelo, tapando con varios de sus brazos un montón de agujeros que tenía por la espalda y que formaban parte de su sistema auditivo.

“¡¡¡Detén esa mierda, condenado!!! ¿Acaso crees que matándome salvarás tu planeta? Los jefes mandarían a otro funcionario”.

Gustavo apagó la minicadena.

“¿No te gusta?” preguntó.

“Joder, ¡no! Se parece al estilo que escuchan los genocidas en mi país cuando salen a perpetrar masacres. Mira, este es el peor mundo que he conocido. No solo merecéis morir, sino que lo justo sería causaros el mayor sufrimiento posible. Sin embargo, como tú me has caído bien, lo vamos a dejar solo en la aniquilación. No sentiréis ningún dolor. Bueno, casi” dijo el extraterrestre.

“¡Espera, por favor, espera!”, rogó desesperado el pobre Gus. “Dame la última oportunidad. Ahora mismo vuelvo”.

Gustavo se ausentó un momento. Cuando regresó, llevaba un minúsculo pedacito de cartón entre los dedos. Se lo tendió al extraterrestre y dijo: “Prueba esto, my friend”.

Como ya habréis podido imaginar, aquello no era otra cosa que un tripi que le había sobrado en la última cena de empresa. Y es que, los mejores recuerdos que Gustavo conservaba en la memoria se encontraban relacionados con las drogas. Ellas nunca le hacían daño, lo cual no se podía decir de las mujeres, y tampoco le fallaban cuando las necesitaba, lo cual no podía decirse de sus amigos y familiares. Además, nunca llegaban a aburrirle o causarle envidia, como sí le solía suceder a veces con la literatura y la música.

El extraterrestre observó unos segundos aquel trocito de cartón ilustrado con la cara de Angelina Jolie y, como pensaba que los humanos eran estúpidos e inofensivos, decidió llevárselo a la boca, la cual era una especie de cloaca pringosa que tenía entre los ojos del lado izquierdo, y no lo que parecía ser su verdadera boca, que no era más que un órgano vestigial, un residuo de la evolución que no servía para nada, como nuestro apéndice. En su prepotencia condescendiente, creyó que aquello se trataba de algún tipo de postre vanguardista y se cabreó mucho al notar la baja intensidad del sabor de la celulosa y la dietilamida de ácido lisérgico.

“Joder, esto es lo más insípido que he probado en mi vida. Si esta es vuestra gastronomía, santo cielo, te aseguro que tampoco os va a salvar, pequeño amigo. Ahora mismo me marcho a preparar la bomba de hi… la hidrobomba de genicio… la bombona de genidria… la alegría… los colorines de la existencia modular… toda expresión lingüística es arte porque toda intuición expresiva es intuición estética…”.

El extraterrestre se levantó y empezó a dar saltos, a hacer la croqueta en el suelo y a lamer el pijama de Gustavo mientras continuaba articulando discursos casi incoherentes por completo. En un momento dado gritó: “¡PUEDO VOLAR!” y se lanzó por la ventana.

Lo cierto es que podría haber volado, o, al menos, haber dado saltos de varios kilómetros (lo cual en la práctica equivale a volar), pues la gravedad de nuestro planeta es miles de veces menor que la del suyo. Pero, como era otoño y hacía frío, la ventana estaba cerrada y, al atravesarla, el extraterrestre se rajó por la mitad y cayó al asfalto, convirtiéndose en un charco viscoso, burbujeante y lleno de astillas luminosas. Gustavo cogió una tablet que el extraterrestre había dejado sobre la mesa y pulsó uno de los dos botones que se veían en la pantalla, los cuales estaban rotulados con unos caracteres indescifrables. Afortunadamente, el botón que eligió era el que daba la orden de no destruir la Tierra.

Las drogas causan muchos problemas a la sociedad, pequeños tataranietos: mafias, enfermedades, accidentes, violencia, estrellas del pop… por eso todo el mundo las odia. Pero lo que no todo el mundo sabe es que hubo un día en el cual, gracias a ellas, nuestro hermoso planeta pudo continuar con su eterno viaje alrededor del Sol.

―Bueno, ya está ―añadí―. Ahora decidme cómo hago para verme con esa puta de metal.

―Abuelo, pero, ya nadie odia las drogas. Además, son todas legales y no causan esos problemas… salvo lo de las estrellas del pop. Tu cuento está un poco obsoleter.

―¿Y qué queréis? Lo escribí en el año cincuenta y ocho para una ONG anti prohibicionista.

―Bueno, abuelo, no pasa nada, nos ha gustado mucho igualmente.

―¡Vale, venga, largaos ya de aquí, dejadme solo!

Y mis descendientes se marcharon a la calle a jugar al escondite mientras yo me quedaba allí, en aquella vieja sala llena de polvo y recuerdos, con una estúpida sonrisa en los labios, reflexionando sobre qué fecha sería la más adecuada para celebrar mi suicidio asistido. 



2/11/17

A las puertas

Es un nuevo tipo de droga que está causando furor y estragos, especialmente entre los más jóvenes. Una sola dosis te mata en cuestión de segundos y es por ello que popularmente se conoce a esta sustancia como asesinato.

Hasta aquí todo podría resultar insólito, pero dentro de los cauces de la normalidad. Lo que convierte al asesinato en algo nunca visto es que, un tiempo después de morir, los consumidores resucitan. No es que pierdan el sentido y luego lo recuperen, no. Mediante tomografía por emisión de fotón único, panangiografía cerebral y ultrasonido transcraneal, se ha verificado la completa inactividad del cerebro en personas que habían consumido; personas que, más tarde, volvieron a la vida como si tal cosa.

Los que han probado el asesinato aseguran que al resucitar se sienten inmersos en un estado de paz y felicidad absolutas que no podrían comparar con nada. El problema es que en cada toma se desarrollan ciertos daños cerebrales que al cabo de veinte o treinta dosis acaban tornándose desastrosos. Los adictos se van transformando en seres desconcertados e incapaces de valerse por sí mismos. Es habitual verlos vagar en mitad de la calle, con los brazos colgando y las ropas manchadas de vómito y diarreas.

Lo peor de todo es que el asesinato resulta muy fácil de fabricar. La receta ya forma parte de la cultura colectiva después de que se viralizase a través de las redes sociales. Cualquier persona puede conseguir todos los ingredientes en el supermercado más cercano y preparar unos gramos en la cocina de su apartamento. Por todo ello, no son pocas las voces que alertan de que probablemente nos encontremos a las puertas del apocalipsis.


27/10/17

Quince fragmentos brutales de Hollywood (C. Bukowski, 1989)

Los abogados, los médicos y los fontaneros, ellos eran los que ganaban todo el dinero. ¿Los escritores? Los escritores se morían de hambre. Los escritores se suicidaban. Los escritores se volvían locos.

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Escribir era extraño. Necesitaba escribir, era como una enfermedad, una droga, una fuerte compulsión, sin embargo no me gustaba verme a mí mismo como escritor. Tal vez había conocido a demasiados escritores. Empleaban más tiempo hablando mal unos de otros que en hacer su trabajo. Eran inquietos, cotillas, solteronas; se quejaban, apuñalaban por la espalda y estaban llenos de vanidad. 

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Cuando se ha sido pobre durante mucho tiempo se adquiere cierto respeto por el dinero. No se quiere volver a estar nunca más sin nada en absoluto. Eso queda para los santos y los locos.

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―Tenemos que ir a casa y darles de comer a los gatos ―dijo Sarah al final.
Beber podía esperar.
Hollywood podía esperar.
Los gatos no podían esperar.
Yo estaba de acuerdo.

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Seguí a Jon a través de Hollywood, la luz y las sombras de Alfred Hitchcock, Laurel y Hardy, Clark Gable, Gloria Swanson, Mickey Mouse y Humphrey Bogart, nos envolvían.

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Después llegamos al puerto, pasamos junto a los barcos. La mayoría eran veleros y la gente andaba de un lado a otro en cubierta. Llevaban ropa de navegar, gorras, gafas de sol. De alguna forma, casi todos parecían haber escapado a la opresión cotidiana de vivir. Nunca habían sido víctimas de esa opresión y nunca lo serían. Tales eran las recompensas de los Elegidos en la tierra de la libertad. En cierto modo, era gente me parecía tonta. Por supuesto, yo ni siquiera existía para ellos.

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Jon-Luc no paraba de hablar. Hablaba de un modo enrevesado y dándoselas de Genio. Quizá fuera un genio. No quería cabrearme por eso. Pero había tenido que aguantar Genios durante todos mis años de colegio: Shakespeare, Tolstoi, Ibsen, G. B. Shaw, Chejov, todos esos lelos. Y peor aún, Mark Twain, Hawthorne, las hermanas Brontë, Dreiser, Sinclair Lewis, todos te caían encima como un bloque de cemento y uno quería salir y huir, eran como padres tontos de remate, empeñados en seguir reglas y modales que acojonarían a un muerto.

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A menudo, con los humanos, ya sean buenos o malos, mis sentidos se cansan, simplemente desconectan, me doy por vencido. Soy educado. Asiento con la cabeza. Hago como si comprendiera porque no quiero que nadie se sienta herido. Ese es mi punto débil, el que más problemas ha causado. Muchas veces, cuando intento ser amable con los demás, lo que consigo es que mi alma se deshaga en una especie de pasta espiritual. 

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Aquel bar volvió a mí. Recordaba cómo se olía el retrete desde cualquier parte. Se necesitaba una copa nada más entrar para contrarrestar aquello. Y antes de volver a aquel urinario se necesitaban otras 4 o 5. Y la gente de aquel bar, sus caras, sus cuerpos y sus voces volvieron a mí. Estaba allí otra vez. 

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La mayor parte del cine que yo había visto lo había visto siendo un crío, todas unas películas muy horribles. Fred Astaire y Ginger Rogers. Jeannette McDonald y Nelson Eddy. Bob Hope. Tyrone Power. Los Tres Chiflados. Cary Grant. Aquellas películas te trastornaban y te sacudían el seso, dejándote sin esperanzas ni energía. Yo me sentaba en aquellas salas de cine con náuseas en la tripa y en el alma.

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En cuanto a mí, mi mayor sueño en la vida era evitar el mayor número de gente posible. Cuánta menos gente veía, mejor me sentía. 

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De todos modos, todos necesitamos escapar. Las horas son largas y de alguna forma han de ocuparse hasta que llegue la muerte. Y simplemente no hay tanta belleza ni emoción por ahí como para andar yendo de un lado a otro. Las cosas se vuelven pronto monótonas y abrumadoras. Nos despertamos por las mañanas, damos una patada a las sábanas, apoyamos los pies en el suelo y pensamos: Ah, mierda, ¿y ahora qué?

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―¿Cuál es su filosofía de vida?
―Pensar lo menos posible.
―¿Ninguna otra cosa?
―Cuando no se te ocurra ninguna otra cosa que hacer, sé amable.
―Eso es bonito.
―Lo bonito no es necesariamente amable.
―Muy bien, Mr. Chinaski. ¿Qué mensaje les envía a los italianos?
―No gritéis tanto. Y leed a Celine.

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Debía de estar loco. Sin afeitar. La camiseta llena de quemaduras de cigarrillos. Mi único deseo era tener más de una botella en el aparador. Yo no estaba de acuerdo con el mundo y el mundo no estaba de acuerdo conmigo, y había encontrado a otros como yo, la mayoría mujeres, mujeres que la mayor parte de los hombres no querrían en su misma habitación, pero yo las adoraba, me inspiraban, yo hacía teatro, soltaba tacos, me pavoneaba de un lado a otro en ropa interior diciéndoles lo fantástico que era, pero solo yo me lo creía. Ellas simplemente gritaban: «¡Vete a tomar por culo!», «¡Sirve más alcohol!». Aquellas damas del infierno, aquellas damas en el infierno conmigo.

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Aquel azul oscuro oscuro había servido de refugio para muchas resacas, algunas de ellas tan brutales como para matar casi a un hombre, sobre todo en una época en que me metía píldoras que me daba la gente sin preocuparme de saber qué eran. Algunas noches sabía que si me dormía moriría. 



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