5/5/13

Siete trucos con los que obtener ideas para escribir

Quedarse sin ideas es una mierda. La recomendación habitual es ponerse a escribir sobre cualquier cosa mientras llega la inspiración. El problema es que a veces no te apetece llenar el folio contando cómo es tu cuarto o qué hiciste la semana pasada. Quieres escribir algo bueno, algo que merezca la pena. También puede sucederte que tengas una historia interesante entre manos pero que no sepas cómo seguir, que necesites un giro, un nuevo personaje, o simplemente un buen final.

Aquí tienes unos cuantos trucos que a mí me han servido para salir del paso en estas situaciones. Espero que tú también los encuentres útiles. 


Crea un banco de ideas

Siempre que leas un relato o una novela o veas una película o un corto, anota en un documento tres o cuatro ideas clave. Con el tiempo tendrás una enorme lista a la que podrás echar un ojo cuando lo necesites. El banco de ideas siempre será más efectivo que la memoria, al menos en mi caso, que ni siquiera recuerdo mis pelis favoritas cuando alguien me pide recomendaciones.

Ejemplo:

Robinson Crusoe de Daniel Defoe

Desoír los consejos paternos.
Secuestro, conversión en esclavo y huida.
Naufragio en una isla. Supervivencia 30 años y rescate.
Diario y detalles del modo de vida en la isla.
Monólogo interior moral, filosófico y religioso.
Aparición sorprendente de un personaje (Viernes)

Usa la aleatoriedad

Deja que el destino decida sobre qué escribir y fluirán ideas a montones. Un modo de hacerlo es a partir de palabras: coge el diccionario, ábrelo por una página al azar y señala, con los ojos cerrados, un punto con el dedo. Ahí tienes tu palabra sobre la que escribir. Puedes hacerlo con dos o tres. Y si ves que alguna es una mierda (como por ejemplo “obenque”), pues pasa de ella y repite, aunque creo que es bueno intentarlo salga lo que salga. Otra posibilidad es la Wikipedia, que tiene una opción de página aleatoria, lo cual es mucho más sencillo y cómodo:


Otra poderosa fuente de inspiración son las imágenes. Aquí tienes un enlace a imágenes de Flickr. Obsérvalas y sírvete de ellas, describe lo que ves, o imagina que pasará después, qué ha ocurrido antes...


Una posibilidad más es que mediante la aleatoriedad mezcles ideas de varias historias. Te cuento un modo de hacerlo. Primero descárgate algunas listas de las mejores películas de la historia, las mejores novelas etc. Yo tiro mucho de 1001 libros que hay que leer antes de morir y 1001 películas que hay que ver antes de morir. Después obtén tres números aleatorios, por ejemplo con esta página. 


Y luego mira qué tres pelis o libros te han salido (si por ejemplo el número 20 no lo conoces, usa el primero que conozcas después del 20). De cada obra coge una o dos ideas y con ellas intenta escribir una historia. ¡Vamos a probar!

Mis números son el 250, 615 y 972. Miro en la lista de las 1001 películas y obtengo:
  • De aquí a la eternidad
  • Annie Hall
  • Pequeña Miss Sunshine
Y de las cuales saco las siguientes ideas.
  • La inminencia de una guerra.
  • Una relación de pareja que se encamina hacia su fin. 
  • Un concurso.
Vale, no es para tirar cohetes, pero es mejor que no tener nada, ¿no? Tampoco pienses que de mis trucos te va a salir la trama entera de la mejor novela del siglo. Si fuera así no los compartiría. 

Utiliza recuerdos propios y ajenos

Bueno, esto tampoco es nada nuevo bajo el Sol. La vida de uno mismo es una de las mejores fuentes de inspiración. Es increíble la cantidad de historias que puedes rescatar escarbando en la memoria y con las cuales redactar un cuento, o bien tal cual, o bien usándolas como base, cambiando desenlaces, conflictos, personajes, escenarios, tiempo etc. Piensa en cómo se pasaba contigo el abusón de clase, esos deslices semi-incestuosos con las primas del pueblo, la vez en que la policía te pilló con porros y la denuncia nunca llegó a tu casa (o sí).... Y si tu vida no da mucho de sí, pide a tus colegas o familiares que te cuenten sucesos (curiosos, oscuros, vergonzosos, cómicos, eróticos, intensos...) de las suyas. En serio, ahí hay material para dar y tomar.

Participa en concursos

He desarrollado este punto en un extenso artículo, Aprende a escribir ficción con el método de los concursos

Haz una lista de palabras chungas

Viendo pelis de los hermanos Cohen me di cuenta de que es muy frecuente que el soborno o el chantaje jueguen un papel fundamental en la trama, dándoles siempre un enfoque distinto. Son palabras chungas que dan mucho juego, o al menos se lo han dado a ellos.

Hay otras palabras que también lo dan, como asesinato, robo, suicidio, incesto, violación, tortura, secuestro, armas, mafia, corrupción, amputación, encierro, estafa, herida, golpe, paliza, atropello, adulterio, adicción, tráfico y consumo de drogas, mentiras, venganza, pelea, acoso...

Usa estas palabras que te he propuesto, añade a la lista todas las que se te ocurran y cuando estés atascado, introduce una o dos en tu historia. También podría hacerse con palabras bonitas pero, sinceramente, no creo que sean tan eficaces.

Dale la vuelta a la tortilla

Una vez leí un relato de R. Carver en el que una pareja iba a visitar a unos amigos. Creo recordar que estaban en el salón tomando algo y se oía llorar a un niño en otra habitación. El momento de ir a ver al bebé llorón se iba postergando y no sé por qué yo empecé a temer que no había tal niño, que lo que encontrarían en la habitación sería un muñeco y un radiocasette reproduciendo la grabación de un llanto. Pero no fue así para nada, sí que había un niño llorando. Ya os podéis imaginar, ¿verdad?. Utilicé esa idea para escribir un relato, titulado "¿A que es guapo?" y cuyo final os acabo de destripar, lo cual tampoco importa mucho. Lo importante es que este ejemplo ilustra otro modo de obtener ideas. Imagina qué pasaría si en una historia no ocurriese lo que quiso el autor sino otra cosa.

Utiliza manuales del tipo "Aprende a escribir" o "Taller de escritura creativa"

Creo que es muy recomendable conseguir libros de este tipo (si no puedes o quieres comprarlos siempre hay varios en todas las bibliotecas públicas) porque te enseñan a escribir correctamente, te ayudan a evitar errores y, lo más importante para el tema que estamos tratando, te proponen ejercicios sobre personajes, situaciones, ambientes etc que te pueden servir de inspiración o de punto de partida para una historia.

Aquí tienes uno gratuito.


Y ya está, estos son mis trucos para tener ideas. Quizá penséis que no son muy eficaces, pues yo no me como una mierda como escritor. La cuestión es que para triunfar en el mundo de la literatura no basta con tener buenas ideas, también hay que escribir correctamente, ser original y tener un gigantesco montón de jodida buena suerte. 

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