13/4/09

En el callejón

Robert corría con todas sus fuerzas sobre los adoquines mojados. Intentaba moverse en zig-zag para no ser un blanco fácil, a pesar de lo cual, una bala de punta hueca le reventó en la espalda. A duras penas consiguió seguir corriendo, pero el dolor se hacía más insufrible a cada zancada.

Quizás si llegase al centro de la ciudad podría escapar de aquellos hombres. Se internaría entre la gente e intentaría desaparecer. Era posible que aun así le encontrasen, pero al menos tendría una oportunidad.

Se metió en un callejón lleno de ratas, cubos de basura y charcos de agua sucia. A sólo dos manzanas empezaría a cruzarse con gente. Tenía que atravesar el callejón como fuese.

La herida de la espalda le obligó a detenerse unos segundos a mitad de camino. Se apoyó en la pared, totalmente exhausto, mortificado por los cientos de trozos de bala que tenía incrustados en músculos y huesos.

Miró hacia atrás y vio a los hombres que se acercaban andando tranquilamente. Volvió a correr, pero un coche entró por la otra boca del callejón. Estaba rodeado y en la vida real no hay escaleras de incendios en situaciones como aquella.

Se dejó caer de rodillas en el suelo, reprimiendo el llanto. Por fin los hombres llegaron a su lado y le apuntaron con sus armas.

–Si no me matan les daré todo mi dinero– dijo Robert, suplicante.

–Nosotros somos millonarios– le respondió uno de ellos.



4 comentarios:

  1. Qué fuerte. Me encanta tu estilo!!

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  2. I am flipando.

    Será que estoy espesísima, pero no lo pillo. El estilo es bueno. ¿Quiénes eran?

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  3. No se sabe quienes eran. Ahí está un poco la gracia, dejar con la intriga. Solo sabemos que eran unos tipos que mataban a gente, posiblemente con frecuencia, y que no lo hacían por dinero. Una posible moraleja es que el dinero no lo soluciona todo, a veces no te sirve para nada ¿No?

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