12/10/15

Boj

Aquella noche tuve uno de los sueños más inquietantes de mi vida. Estaba en la sala de espera de un misterioso edificio con baldosines hexagonales en las paredes. El ambiente se encontraba saturado de una tensión agobiante. De pronto, un agitado enfermero decía: «Que pase el siguiente, por favor, dense prisa». Al parecer era mi turno. En la consulta había un enclenque doctor, calvo y con barba, acompañado por un gato blanco y negro con los ojos muy grandes y abiertos. El médico me preguntaba si era tal persona y yo le decía que no, que me había servido de engaños para poder llegar hasta allí, pues estaba muy enfermo. Entonces el gato empezaba a gruñir y a erizar el pelo. «Eso no le ha gustado a Boj» decía el médico. El felino se acercaba hasta la mesa del doctor y éste comenzaba a hablarle en algún extraño idioma similar al búlgaro. El gato estaba cada vez más alterado. El doctor levantaba un folio que se translucía ante mí. En él empezaban a perfilarse unas letras. Entonces yo recordaba el procedimiento. La gente enferma acudía a esa consulta y el gato Boj decidía su destino entre tres opciones: la sanación, la locura o la muerte. El médico se reía mientras continuaba hablando con el gato y las letras de la palabra LOCURA terminaban de formarse en el papel. Cuando desperté, estaba golpeándome la cabeza contra algo blando. Sí, sí, era una pared, una pared acolchada, y estuve gritando, gritando, gritando, pero nadie vino a ayudarme…


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