14/5/19

Comentario de un fragmento de "La poesía es un arma cargada de futuro"

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NOTA2: Estás ante un comentario de texto de nivel universitario de un fragmento del poema La poesía es un arma cargada de futuro, el cual se encuentra recogido en el libro Cantos iberos, de Gabriel Celaya. Si lo compras a través de este enlace, estarás apoyando la continuidad de mis proyectos.

Espero que mi análisis del poema te resulte de mucha utilidad.

Nos encontramos ante un fragmento del poema La poesía es un arma cargada de futuro, perteneciente al libro Cantos iberos (1955) del autor español Gabriel Celaya. En concreto, estaríamos tratando los versos 17-32 (el poema entero cuenta con 48 versos). Antes de llevar a cabo su análisis, dedicaremos unas líneas a comentar su contexto, tanto social e histórico como literario. 

Tras el aislamiento de España en la inmediata posguerra, ciertos acontecimientos fueron posibilitando que nuestro país se reincorporarse a la esfera internacional, como el reconocimiento del régimen de Franco por parte de Estados Unidos en 1950 o nuestro ingreso en la UNESCO en 1952 y en la ONU en 1955. Este aperturismo trajo como consecuencia un notable cambio de rumbo en la literatura, haciendo que muchos autores se animasen a criticar la realidad política y social a través de sus obras. Esta corriente, denominada realismo social, se desarrolló aproximadamente desde el albor de los años cincuenta hasta su agotamiento con la llegada de la década de los sesenta. 

En concreto, en lo referente al ámbito poético, los años cuarenta habían estado dominados por la llamada poesía arraigada, una lírica afín al régimen, capitaneada por revistas como Escorial y Garcilaso, o por poetas como Luis Rosales y Dionisio Ridruejo. Frente a este panorama connivente y triunfalista, la más destacada nota discordante había venido de la mano de Dámaso Alonso y su poemario Hijos de la ira (1944) Sin embargo, su enfoque distaba considerablemente del que mantendría la poesía social posterior. Mientras que la obra de don Dámaso no tenía mayores pretensiones que las de expresar el profundo y agónico dolor que sentía, los autores de la generación posterior, como Gabriel Celaya, Blas de Otero o José Hierro, empezaron a utilizar la poesía como “un instrumento para transformar el mundo”, en palabras del propio Celaya (Gutiérrez, 2011: 143). No se conformaban con manifestar su malestar ante determinados problemas, sino que se mostraban dispuestos a luchar para solucionarlos. Para ello, mediante un lenguaje asequible, elaboraron una poesía dirigida a las mayorías sociales en la que recordaban los horrores de la guerra y a las personas ausentes por la muerte o el exilio, expresando su compromiso con el bando de los vencidos y con las clases humildes del campo y la ciudad.

Es en este contexto literario y social donde se enmarca el poemario Cantos iberos, que había estado precedido por otros libros de carácter comprometido como Lo demás es silencio (1952), Paz y concierto (1953) o Vía muerta (1954). Toda esta producción poética fue el resultado de una evolución en su autor que corrió en paralelo a los cambios experimentados por la poesía contraria al régimen. Y es que, en los años cuarenta, Celaya había pasado por una larga fase existencialista marcada por la experiencia de la guerra, por la situación política y por agrios enfrentamientos familiares, habiendo tenido muy presente la idea del suicidio (tal como él mismo comentó en 1978 en una entrevista para el programa A fondo de Televisión española). Sin embargo, en 1946 conoce a Amparo Gastón, una joven de origen obrero que despierta la conciencia política del poeta. Juntos fundan la editorial Norte, experiencia que permite a Celaya conectar con escritores de dentro y fuera de España. Este hecho resultó trascendental, pues llevó a nuestro autor a abandonar su enfoque existencialista, lo que, sumado a la asimilación de determinadas ideas marxistas supondría “la base ideológica de lo que se llamará poesía social” (Chicharro, 1990: 9).

Pasemos ahora a comentar los versos que nos ocupan, comenzando por su análisis temático. Podemos observar una estructuración en tres partes. La primera, del verso primero al octavo, serviría para que el autor hable de la función de la poesía, de cómo debe ser y por qué. La poesía debe crearse en pos de los desfavorecidos y debe ser un elemento vital porque la situación es tan grave que no nos dejan ni expresarnos. La segunda parte ocuparía desde el verso noveno hasta el duodécimo y, en ella, Celaya se encargaría de despreciar la poesía de aquellos que no la conciben como una herramienta de transformación social. Por último, en la tercera parte, que enlazaría con la primera, y que podría servir como conclusión dentro del fragmento analizado (entendido como un texto independiente) el poeta expresa su modo de proceder: mediante una poesía con “faltas”, en la que no se prioriza la perfección estética, hace suyas las miserias de los desfavorecidos y, elevando la voz por ellos, se siente realizado. En definitiva, podríamos decir que el tema del fragmento es la defensa de la poesía social frente a otros tipos de poesía no comprometida

El estilo literario de este fragmento viene determinado por la concepción poética de Celaya en aquella época. Tras una primera etapa influida por los ismos de vanguardia, especialmente por el surrealismo, la poesía de nuestro autor pasó a caracterizarse por la necesidad de “explicar y explicarse” (Chicharro 1990: 19), rechazando de plano todo hermetismo. Tanto fue así, que muchos críticos lo acusaron volverse prosaísta. Sin embargo, según comenta Antonio Chicharro (1990: 32-33), esto no supone en Celaya un defecto literario, sino que podemos hablar de su propia voluntad de estilo, influenciada por la poesía popular vasca de tradición oral, por la tendencia a la espontaneidad a la hora de escribir y por la búsqueda del establecimiento de un coloquio o debate con el lector, priorizando la eficacia comunicativa por encima de la perfección estética. De este modo, podemos apreciar un léxico del registro coloquial, salvo por ciertos términos como “concebida”, “desentienden” y “evaden” (que tampoco corresponden a un nivel excesivamente culto), así como una notable ausencia de ornamentación retórica, lo cual no implica que no podamos encontrar ciertos recursos estilísticos que evidencian la función poética del lenguaje. Así, vemos paralelismos en el primer verso y en el quinto, anáforas en los versos 2 y 3 y en el 9 y 12. Es notable la hipérbole del tercer verso, que trasluce la formación técnica de Celaya (fue ingeniero industrial) y que permite expresar casi de un modo científico hasta qué punto considera el autor que es importante el papel de la poesía. Encontramos también un curioso hipérbaton al final del séptimo verso cuya función es probablemente la de llamar la atención sobre lo que no debe ser la poesía, “un adorno sin pecado”, es decir, un perfecto objeto estético que no sirva para determinados fines sociales. El poema se encuentra, asimismo, poblado de encabalgamientos abruptos que imprimen una cierta sensación de dinamismo, de vigorosidad, muy adecuada para el tono reivindicativo que predomina en el texto. 

Si atendemos a las cuestiones métricas, observaremos que, al revés de lo que podría parecer en una lectura superficial, el poema se aleja bastante del versolibrismo. Asimismo, se hace evidente una vez más que, detrás la poesía aparentemente sencilla de los grandes autores existe un esmerado proceso de elaboración. El poema se encuentra dividido en estrofas de cuatro versos que comparten ciertas características y que se diferencian en otras. En todas observamos asonancia en los pares (aunque en la segunda y tercera estrofa la asonancia se da también en el tercer verso), así como combinaciones de versos simples y compuestos (en la última estrofa, versos y hemistiquios de siete sílabas, mientras que en las tres primeras, generalmente son de ocho salvo en el cuarto verso de la tercera, en que encontramos un verso de veinte sílabas dividido en dos hemistiquios de diez, siempre que asumamos una sinéresis en el primero). Respecto al ritmo, no encontramos regularidad, lo cual es lógico teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente sobre la concepción poética de Celaya. Una poesía que tiende a “imitar” el debate o el diálogo, la espontaneidad, difícilmente va a mostrar una regularidad rítmica que podría generar unos efectos musicales que el autor no está buscando. 

Como conclusión, podríamos decir que no es de extrañar que nos encontremos ante el que probablemente sea el poema más famoso de Gabriel Celaya (su título entrecomillado arroja más de treinta y seis mil resultados en Google), un verdadero estandarte de todo un movimiento literario, habida cuenta de que forma parte de uno de los poemarios más representativos de uno de los principales autores de la poesía social. Todas las características formales, temáticas y funcionales de dicho movimiento se muestran plenamente en las estrofas que hemos analizado. Y es que, como bien apunta Antonio Chicharro (1990: 38), La poesía es un arma cargada de futuro constituye una auténtica poética del realismo social.

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BIBLIOGRAFÍA
  • CELAYA, G. y CHICHARRO, A. (1990). Antología poética. Madrid: Alhambra.
  • GUTIÉRREZ, F. (2011). Literatura española desde 1939 hasta la actualidad. Madrid: UNED
  • MILLÁN, M. (2010). Textos literarios contemporáneos. Madrid: UNED.
  • SUÁREZ, A., MILLÁN, M. (2011). Introducción a la literatura española. Guía práctica para el comentario de texto. Madrid: UNED.

10/5/19

Finalista en certamen de poesía

Anoche me enteré de que uno de mis poemas ha quedado finalista en el VIII Certamen Nacional de Poesía ASEAPO (Asociación Española de Amigos de la Poesía). El día 1 de junio se hará público el resultado definitivo y podré saber si he ganado el primer premio (o si he quedado segundo o tercero o entre el cuarto y el décimo puesto). Sea como fuere, he de decir que me siento muy orgulloso y esto se debe a dos motivos principales:
  • El primero es que llevaba mucho tiempo sin alcanzar ningún logro en el ámbito de la poesía. De hecho, desde que fui finalista en un certamen poético hace diez años, jamás había vuelto conseguir nada reseñable. La literatura es para mí, entre otras cosas, una frustración. Soy un escritor frustrado, un quiero y no puedo, un proyecto fallido, aunque no me resigno a ello y trabajo muchas horas al día para revertir la situación. Pues bien, dentro de ese maremágnum de rabia, de impotencia, de -a veces- envidia insana, de -a veces- "mejor me dedico a otra cosa", la poesía ocupa un lugar privilegiado, por lo que cualquier avance en mis capacidades líricas resulta muy satisfactorio y contribuye sobremanera a mi sosiego existencial. 
  • El segundo es que mi poema se aparta por completo de la línea hegemónica que sigue la llamada poesía pop tardoadolescente, término acuñado por el poeta y ensayista Martín Rodríguez-Gaona, una poesía que, según el autor, se caracteriza “por trabajar un lirismo primario, una sentimentalidad extrema, malditismo canalla y conflictos sociales pos 15-M”. Es decir, todo aquello de lo que querría alejarme a la hora de elaborar mi literatura, aunque reconozco que en el pasado yo también me he dejado seducir muchas veces por ese tipo de recursos facilones y populacheros. 
¿Y cómo es mi poema? Lo primero que puede llamar la atención sería su forma, pues está compuesto en octavas reales, una estrofa de origen renacentista formada por ocho versos endecasílabos que riman en consonante siguiendo el esquema ABABABCC, la cual me tenía fascinado por su elegancia y suntuosidad desde que leí la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora. Hace unos meses, cuando nos mandaron en la universidad El diablo mundo de Espronceda, ya no pude seguir resistiéndome a componer mi propio poema en octavas reales. 

El segundo aspecto en el que mi obra se aleja de la poesía millennial, como también la llaman, es en su contenido, pues se basa en un desolador pesimismo de corte romántico (primera acepción del DLE) influido por las ideas de Emil Cioran y la lectura de las Noches Lúgubres de Cadalso. No hay amor, no hay procacidades envueltas en ternura, no hay filosofía de taza de Mr. Wonderful. Lo único que ofrece mi poema es la más barroca y completa angustia existencial. Y me alegra que este tipo de poesía, que quizá ya no vuelva a componer, pueda tener un hueco en el panorama actual, aunque sea así de pequeño. 



24/4/19

Breve repaso por el cine de Alice Guy

Alice Guy fue una pionera del séptimo arte que dirigió la primera película narrativa de la historia, además de influir en figuras como George Melies, sentar las bases del montaje, del uso de efectos especiales, del color, del tratamiento de géneros como el western o la ciencia-ficción, así como de la coordinación entre el cinematógrafo y el magnetófono, adelantando lo que sería el cine sonoro e incluso el videoclip. Es por todo ello por lo que se la considera la madre del cine, a pesar de haber sido injustamente relegada al olvido durante décadas, empezando a reconocerse su trascendencia mucho después de su muerte. Llevó a cabo la dirección y producción de entre seiscientas y mil películas, de las que, según IMBd, nos han llegado unos 76 títulos. A continuación, veremos algunos de los más relevantes.  

La Fée aux Choux (1896). Este cortometraje posee méritos como ser la primera película narrativa de la historia, así como la primera adaptación, pues se basa en un cuento popular francés en el que se dice que los niños varones nacen de coles y las niñas de rosas. La película tuvo dos remakes en 1900 y 1902. El original de 1896 se encuentra perdido. 


Bataille de boules de neige (1896). Cortometraje sin apenas trama en el que se ve a numerosas personas participar en una batalla de bolas de nieve. 

Esmeralda (1905). Adaptación del clásico de Víctor Hugo El jorobado de Notre-Dame. 

Espagne (1905). Fascinante documental de diez minutos en que Guy nos deleita con bellos planos circulares de distintas localizaciones en Madrid (Puerta del Sol, Paseo del Prado-Cibeles, Palacio Real, un poblado), Granada (donde se ve a la propia directora rodeada de un grupo de niños), Sevilla y Barcelona. La cinta concluye con unos bailes flamencos ejecutados por un grupo de hombres y mujeres vestidos de toreros y gitanillas, con la particularidad de mostrar imagen en color. 


Les Résultats du féminisme (1906). Película de seis minutos que está ambientada en el año 2000, por lo que podemos considerarla ciencia-ficción especulativa, tal vez la primera de este género en la historia. Se nos muestra una sociedad en la que los roles de género se han invertido, mostrando hombres afeminados que realizan las tareas del hogar y mujeres masculinizadas y agresivas que acuden a los cafés a leer el periódico. El trasfondo de crítica social se hace evidente en cada escena. En esta fecha, ya se habían publicado algunos otros títulos pioneros del cine, como Le voyage dans la lune de George Méliès o The Great Train Robbery de Edwin S. Porter.

The Birth, the Life and the Death of Christ (1906). Cinta de treinta minutos, una duración considerable, que se tiene por la primera superproducción de la historia, pues contó con 25 decorados y más de 300 extras. 

Greater Love Hath No Man (1911). Este cortometraje fue producido por la Solax Company, fundada un año antes por Guy y su esposo en Estados Unidos. Vemos cómo las tramas van adquiriendo complejidad. En esta ocasión, presenciamos una historia de amor en plena fiebre del oro, motines de los mineros o conspiraciones homicidas. 

Algie, the Miner (1912). Los diez minutos de esta película sirven para narrar la historia de Algie, un hombre afeminado que es enviado al oeste para endurecerse. Después de un tiempo sufriendo burlas y dificultades, Algie regresa a su lugar de origen como un hombre rico y rudo, lo que nos muestra cómo Guy había ido desarrollando la destreza de crear personajes más complejos que evolucionan a lo largo de la trama. 

Falling Leaves (1912). Basada en un relato de O´Henry, narra la tierna historia de un niño que, para evitar la muerte de su hermana, empieza a atar las hojas de los árboles a sus ramas, pues ha tomado de forma literal la aseveración del médico, que dijo que la joven moriría cuando cayese la última hoja (es decir, con la llegada del invierno). La película fue elogiada por la crítica, que alabó su delicadeza y naturalidad. 


Making a American Citizen (1912). Esta película de 16 minutos se presentó como un drama educativo. Trata el tema de la inmigración con mensaje feminista. Pretendía concienciar a los inmigrantes de la Europa del Este, que llegaban al Nuevo Mundo con valores patriarcales obsoletos para la realidad de Estados Unidos. 

A Fool and His Money (1912). Esta película, cuyo argumento gira en torno a personas que se hacen ricas y cambian de forma de vida, tiene la particularidad de ser la primera producción protagonizada por actores negros. Fue recuperada gracias a que alguien la encontró en un mercadillo. Hubo que restaurarla fotograma a fotograma. 

The Pit and the Pendulum (1913). Adaptación del famoso cuento de Edgar Allan Poe, a la que Guy añadió bastante material narrativo propio. La crítica quedó impresionada por las imágenes terroríficas mostradas, como la escena en la que se ven ratas reales moviéndose sobre un cuerpo humano. 

The Shooting of Dan McGrew (1915). Basada en un poema de Herbert Blaché, este western dramático narra la historia de un minero que empieza a contar sus penas al piano de un salón y acaba batiéndose en duelo con un forajido que le ha cogido ojeriza a causa de su historia. Nos encontramos ya ante un largometraje de cinco carretes, lo que supone una duración aproximada de una hora y cuarto. En estas fechas ya se habían estrenado hitos de la historia del cine como Les vampires, de Louis Feuillade o The Birth of a Nation, de David W. Griffith. Intolerance vería la luz al año siguiente. 

The Vampire (1915). Protagonizada por Olga Petrova, la cinta muestra las vivencias de una mujer a la que llaman “La Vampira” por su capacidad para seducir a los hombres y utilizarlos. Las tornas cambian cuando ella queda profundamente enamorada de un diplomático estadounidense. 

The Ocean Waif (1916). Mediometraje de unos 40 minutos en el que se nos cuentan las desventuras de una mujer que es tratada como una esclava por el hombre que la adoptó siendo niña. La protagonista se enamorará de un escritor con el que huirá, comenzando una vida llena de dificultades. Como es habitual en el cine de Guy, vemos de nuevo una historia protagonizada por una mujer y con enfoque de crítica y denuncia social. 

The Great Adventure (1918). Protagonizada por Bessie Love, actriz que lograría una nominación a los Oscars en 1929, narra las aventuras de una artista aficionada que logra un cierto éxito local pero que sueña con el estrellato en los musicales de Broadway, donde consigue un papel importante. Esta película tiene una duración aproximada de una hora y cuarenta y cinco minutos, una medida acorde con el cine moderno, ya muy alejada de sus primeros cortometrajes. 

Por desgracia, tras 24 años en activo, Alice Guy vio llegar el fin de su carrera en 1922. Abandonada por su marido, vendió Solax y regresó a Francia. Intentó sin éxito reivindicar la autoría de sus películas, que se habían atribuido a sus directores de fotografía. Murió en 1968 sin haber recibido ningún reconocimiento por su trabajo. Solo en tiempos recientes, su nombre ha regresado a las páginas de la historia del cine, lugar del que nunca debió salir, pues fue ella misma quien empezó a escribirlas.

Resultado de imagen de alice guy


BIBLIOGRAFÍA
  • CANTÓ, P. (2017). «El cine lo inventó una feminista: Alice Guy». El confidencial. Consultado el 19 de marzo de 2019. https://www.elconfidencial.com/cultura/cine/2017-09-02/invento-el-cine-alice-guy-melies-lumiere-feminista_1437198/ 
  • EL PERIÓDICO (2017). «Alice Guy, la olvidada madre del cine». El Periódico. Consultado el 18 de marzo de 2019. https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20170323/alice-guy-primera-directora-historia-cine-5919755 
  • IMBD. «Alice Guy». Consultado el 18 de marzo de 2019: https://www.imdb.com/name/nm0349785/
  • REDONDO, R. (2018). «Espagne (Alice Guy)». Cine Maldito. Consultado el 19 de marzo de 2019: https://www.cinemaldito.com/espagne-alice-guy/ 
  • WIKIPEDIA. «Alice Guy-Blaché». Consultado el 18 de marzo de 2019. https://en.wikipedia.org/wiki/Alice_Guy-Blach%C3%A9 

21/4/19

Diez sobrecogedores fragmentos de 'Hijos de la ira'

Te invito a leer este y otros artículos en mi nuevo blog, VERBA LATENTIA, donde ofrezco un diseño más cómodo y profesional. 

Dámaso Alonso generó un gran impacto con la publicación de Hijos de la ira (1944), considera la obra cumbre de la poesía desarraigada. En sus versos se aprecia una fuerte influencia del existencialismo y un profundo sentimiento religioso. Sin llegar a la crítica social que predominaría en los años cincuenta, el autor se alejó drasticamente de la poesía triunfalista y connivente afín al régimen, presentando un mundo desolado en el que el individuo cae presa del pesimismo y de la más absoluta agonía existencial. He seleccionado diez de los fragmentos más destacables, aunque recomiendo vivamente leer el libro completo, ya que considero que no tiene desperdicio. 




Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma, por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid, por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. 
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches? 

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Pero tú vienes, mancha lóbrega,
reina de las cavernas, galopante en el cierzo, tras tus corvas pupilas, proyectadas
como dos meteoros crecientes de lo oscuro,
cabalgando en las rojas melenas del ocaso, 
flagelando las cumbres
con cabellos de sierpes, látigos de granizo.

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Ah, nosotros somos un horror de salas interiores en cavernas sin fin,
una agonía de enterrados que se despiertan a la media noche,
un fluir subterráneo, una pesadilla de agua negra por entre minas de carbón,
de triste agua, surcada por la más tórpidas lampreas,
nosotros somos un vaho de muerte,
un lúgubre concierto de lejanísimos cárabos, de agoreras zumayas, de los más secretos autillos.
Nosotros somos como horrendas ciudades que hubieran siempre vivido en black-out,
siempre desgarradas por los aullidos súbitos de las sirenas fatídicas.
Nosotros somos una masa fungácea y tentacular, que avanza en la tiniebla a horrendos tentones,
monstruosas, tristes, enlutadas amebas.

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Ah, muertos, muertos, ¿qué habéis visto
en la esquinada cruel, en el terrible momento del tránsito?
Ah, ¿qué habéis visto en ese instante del encontronazo con el
camión gris de la muerte?
No sé si cielos lejanísimos de desvaídas estrellas, de lentos
cometas solitarios hacia la torpe nebulosa inicial,
no sé si un infinito de nieves, donde hay un rastro de sangre, una
huella de sangre inacabable,
ni si el frenético color de una inmensa orquesta convulsa cuando
se descuajan los orbes,
ni si acaso la gran violeta que esparció por el mundo la tristeza
como un largo perfume de enero,
ay, no sé si habéis visto los ojos profundos, la faz impenetrable.

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Ella recuerda sólo
que en todas hacía frío,
que en todas estaba oscuro,
y que al partir, al arrancar el tren
ha comprendido siempre
cuán bestial es el topetazo de la injusticia absoluta,
ha sentido siempre
una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que le colgara
de la mejilla,
como si con el arrancar del tren le arrancaran el alma,
como si con el arrancar del tren le arrancaran innumerables
margaritas, blancas cual su alegría infantil en la fiesta del pueblo
como si le arrancaran los días azules, el gozo de amar a Dios y
esa voluntad de minutos en sucesión que llamamos vivir.

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A veces en la noche yo te siento a mi lado,
que me acechas,
que me quieres palpar,
y el alma se me agita con el terror y el sueño,
como una cabritilla, amarrada a una estaca,
que ha sentido la onda sigilosa del tigre
y el fallido zarpazo que no incendió la carne,
que se extinguió en el aire oscuro.

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Fino, fino,
iba creciendo y en largos arcos se irradiaba.
Proyectaba raíces, que, invasoras,
se hincaban en la carne,
desviaban, crujiendo, los tendones,
perforaban, sin astillar, los obstinados huesos, durísimos
y de él surgía todo un cielo de ramas
oscilantes y aéreas,
como un sauce juvenil bajo el viento,
ahora iluminado, ahora torvo,
según los galgos-nubes galopan sobre el campo
en la mañana primaveral.

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Y estaban verdes, amarillos y de color de dátil, de color de tierra seca los insectos,
ocultos, sepultos, fuera de los insectos y dentro de mi carne,
dentro de los insectos y fuera de mi alma,
disfrazados de insectos.
Y con ojos que se reían y con caras que se reían y patas,
y patas que no se reían, estaban los insectos metálicos
royendo, royendo y royendo mi alma, la pobre,
zumbando y royendo el cadáver de mi alma que no zumbaba y que no roía,
royendo y zumbando mi alma, la pobre, que no zumbaba, eso no, pero que al fin roía, roía dulcemente,
royendo y royendo ese mundo metálico y estos insectos metálicos que me están royendo el mundo de pequeños insectos,
que me están royendo el mundo y mi alma,
que me están royendo mi alma toda hecha de pequeños insectos metálicos, que me están royendo el mundo, mi alma, mi alma,
ah!, los insectos,
ah!, los p... insectos. 

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Si vais por la carretera del arrabal, apartaos, no os inficione mi pestilencia. 
El dedo de mi Dios me ha señalado: odre de putrefacción quiso que fuera este mi cuerpo, 
y una ramera de solicitaciones mi alma, 
no una ramera fastuosa de las que hacen languidecer de amor al príncipe, 
sobre el cabezo del valle, en el palacete de verano, 
sino una loba del arrabal, acoceada por los trajinantes, 
que ya ha olvidado las palabras de amor, 
y sólo puede pedir unas monedas de cobre en la cantonada. 
Yo soy la piltrafa que el tablajero arroja al perro del mendigo, 
y el perro del mendigo arroja al muladar. 
Pero desde la mina de las maldades, desde el pozo de la miseria, 
mi corazón se ha levantado hasta mi Dios, 
y le ha dicho: Oh Señor, tú que has hecho también la podredumbre, 
mírame, 
yo soy el orujo exprimido en el año de la mala cosecha, 
yo soy el excremento del can sarnoso, 
el zapato sin suela en el carnero del camposanto, 
yo soy el montoncito de estiércol a medio hacer, que nadie compra, 
y donde casi ni escarban las gallinas. 

---

Ah, pobre Dámaso, 
tú, el más miserable, tú el último de los seres,
tú, que con tu fealdad y con el oscuro turbión de tu desorden,
perturbas la sedeña armonía
del mundo,
dime,
ahora que ya se acerca tu momento
(porque no hay ni un presagio que ya en ti no se haya cumplido)
ahora que subirás al Padre,
silencioso y veloz como el alcohol bermejo en los termómetros,
¿cómo has de ir con tus manos estériles?
¿qué le dirás cuando en silencio te pregunte qué has hecho?




Dámaso Alonso, Premio Cervantes 1978

13/4/19

10 años blogueando: lo mejor de Cochambre Literaria

Hoy, 13 de abril de 2019, este blog cumple diez años. No parece una cifra descomunal, pero os aseguro que para alguien tan inconstante como yo resulta un entrañable motivo de alegría. Recuerdo que inicié este proyecto -bautizándolo con tan infortunado nombre- con el objetivo de obligarme a escribir. Quería practicar, llevar a cabo muchos intentos de historias que sabía que no iban a valer la pena, pero que iría publicando aquí para poder comprobar mis progresos y para que los visitantes me diesen su opinión sobre aquellos aspectos en los que podía mejorar. Los buenos textos, cuando llegasen,  irían a otra parte, a libros, a concursos... aquí solo habría sitio para la cochambre. La verdad es que ahora mismo me resulta una idea un poco tonta, pero por entonces parecía tener sentido. La cuestión es que, al final, esto se convirtió en un blog de escritor normal y corriente. Casi nadie comentaba nada y yo me dedicaba a publicar relatos y poemas que tampoco me parecían tan malos. Luego vinieron las listas de libros, los trabajos de la universidad reciclados, el canal de Youtube... y así hasta hoy. 

En estos años he mejorado muchísimo, lo cual no es especialmente meritorio, ya que partía de un nivel nefasto, aunque tampoco vamos a dejarnos caer en la falsa modestia. La verdad es que he trabajado con ganas, he rellenado muchas páginas con historias que jamás pensé que se me podrían ocurrir, he estado tres años estudiando duro en la universidad, he ganado algunos concursos y me han publicado mi primera novela. Tengo motivos para estar contento y también los tengo para seguir adelante

Ante tan redonda efeméride había pensado en ofrecer algo especial, una sorpresa, pero es que no tengo mucho tiempo y, además, ¿qué clase de sorpresa se puede dar desde un desconocido blog de escritor? Todo lo que esté por debajo de una fiesta quedaría muy pobre, y yo, de momento, no me puedo permitir semejantes derroches. Así pues, nada especial, nada sorprendente, un pequeño auto-homenaje en la línea de lo que se suele ver por aquí, una lista con las diez mejores publicaciones de Cochambre Literaria. (¡Feliz cumpleaños, mi querido blog!)

En el callejón: este microrrelato de género negro cuenta con el honor de ser el primer post que publiqué. Ahí podéis ver su fecha de nacimiento, 13-4-09. La verdad es que ha sufrido varios retoques, pues el original adolecía de numerosos fallos de principiante. No es una obra maestra, pero nadie podrá quitarle su papel de pionero.

Canción descuartizada: este torpe poemilla tiene la particularidad de haber supuesto la única ocasión en que he alcanzado algún logro en concursos de poesía, quedando finalista en un certamen celebrado en Alcobendas. Desde entonces, nada, aunque ahora escribo poemas mucho mejores. Cosas del mundo de las letras (actualización: en 2019 quedé tercero en un concurso de poesía). 

17 pasos para escribir y vender una historia de ciencia-ficción: traducción libre que me marqué y que se convirtió en mi primera publicación "viralizada", como yo las llamo. En la actualidad tiene unas 18.000 visitas y es la tercera más popular del blog. 

Algunos comentarios sobre el "lenguaje inclusivo": aquí me aventuré a transitar un terreno pantanoso, a tocar un tema candente y polémico sobre el que todo el mundo habla sin saber siquiera lo que significa "género no marcado", pues es algo que ocurre con la lingüística, que todos nos sentimos legitimados a opinar, independientemente de nuestros conocimientos. Yo, sin ser un experto, me decidí a redactar estas líneas después de dos años estudiando lengua y habiendo asistido a un curso de verano de la UNED titulado "El sexismo lingüístico: ¿apariencia o realidad?", organizado por profesoras de la universidad que se declaraban feministas. Al contrario de lo que pudiera pensarse, mis ideas respecto a este tema son básicamente las mismas que las ofrecidas en aquellas ponencias. 

Otro poema para mi gatita muerta: el título lo dice todo y creo que el poema me quedó lo bastante expresivo como para hacer innecesario añadir mucho mas. Como dije en la dedicatoria de mi novela, ella fue mi hija aunque tú no puedas entenderlo. 

El cuento del tatarabuelo: este es un relato muy especial para mí por dos motivos. El primero es que creo que me quedó muy gracioso, y escribir literatura de humor resulta bastante difícil. El segundo motivo es que constituye una clara evidencia de lo mucho que he mejorado. Y es que el origen de esta historia se encuentra en una versión anterior de hace seis o siete años, de un tiempo en el que mi prosa se hallaba todavía en un nivel muy precario. El año pasado decidí reescribirlo y, de verdad, si vierais la diferencia, no podríais creer que ambos pertenezcan a la misma persona. 

Dormir: si me conocéis, es probable que sepáis que uno de mis objetivos en la vida es ganar el Premio Herralde de novela porque quiero que me publiquen en Compactos Anagrama (me vale también que me publiquen sin ganar el premio, lo importante es ver mi nombre en uno de esos libritos de colores). Bien, este fue mi primer intento. Empecé con muchas ganas y llegué a escribir seis o siete capítulos, dándome cuenta finalmente de que no valía la pena seguir. Aún así, me pareció que este trozo merecía ser salvado de caer en el olvido eterno. 

Los cincuenta mejores relatos de todos los tiempos: si algo funciona, no lo toques. O, dicho de otro modo, si una traducción se te ha viralizado, prueba a hacer otra. La verdad es que me llevó mucho trabajo traducir, buscar todos los relatos en español, enlazarlos... Al final se convirtió en la entrada más popular del blog, contando con unas 25.000 visitas y recibiendo 300 nuevas cada mes. Si escribes en Google "los mejores relatos de todos los tiempos" o "los mejores relatos de la historia", te aparece esta entrada como primer resultado (haz la prueba y, ya de paso, pincha en el enlace ;) ).

Diagrama de flujo del amor: este es uno de los venazos que me suelen dar y que no pasan de ahí. Con mucho entusiasmo decidí que me iba a poner a crear humor gráfico para el blog, y el resultado fue esta única viñeta, que, eso sí, quedó muy chula. Sabiduría popular de la buena. 

Algunos comentarios sobre las Novelas a Marcia Leonarda: este es uno de los trabajos de la universidad que he reciclado para el blog. No es mi favorito, ni por su contenido, ni por la obra que trata, pero, si lo he elegido para figurar en esta lista que ya se acaba, y que no ha seguido orden ni concierto, es porque la profesora que me lo corrigió, además de ponerme un diez, me dijo que tenía calidad suficiente como para aparecer en alguna publicación académica, y claro, casi muero. 

Nada más por ahora, espero que os haya gustado, espero que os gusten las cosas que escribo y, si es así, espero poder seguir teniendo el honor de contar con vuestras preciadas visitas durante muchos, muchos, muchísimos años más. ¡Saludos!

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14/3/19

Algunos comentarios sobre las Novelas a Marcia Leonarda

LAS NOVELAS A MARCIA LEONARDA Y LA FIGURA DEL RECEPTOR FEMENINO

No destacan en las Novelas a Marcia Leonarda ni la verosimilitud ni la originalidad argumental de las historias. Sin embargo, sí que se mostró Lope bastante innovador en lo formal al construir la estructura narrativa pensando en su relación con Marta Nevares Santoyo, la cual se convierte en la receptora a la que el narrador se dirige en innumerables ocasiones a lo largo del desarrollo de las cuatro novelas breves. La intención va mucho más allá de una simple dedicatoria como la que ya le había brindado en la comedia La viuda valenciana. Según Wardropper (1983:182), no es que Lope le dedique las novelas a Marta, sino que más bien las escribe para ella, lo que da lugar a que “interrumpe frecuentemente su narración para hablar directamente con la dama. Mientras se desenvuelve la historia conversa con ella, bromea con ella, la lisonjea, la instruye, la galantea”. 

El volumen no tiene un origen unitario. En un principio, Marta le pidió a Lope que escribiese una novela para ella, demanda de la que surgió Las fortunas de Diana, publicada por primera vez en La Filomena. A la dama le gustó la obra y la siguiente petición fue un libro de novelas, escribiendo Lope La desdicha por la honra, La prudente venganza y Guzmán el Bravo, publicadas en La Circe. A pesar de ello, el conjunto muestra unidad gracias a elementos como los tipos de personajes, las peripecias y, sobre todo, la figura de Marcia Leonarda como narrataria. Es por ello por lo que podemos pensar que uno de los papeles (intencionado o no) que juega la figura del receptor femenino sería el de aportar unidad al conjunto de novelas. Sin embargo, opino que no sería su función más importante y que habría otras dos que sobresaldrían: por un lado, el deseo de Lope de diferenciar sus novelas de las escritas por Cervantes, que tanto éxito e influencia habían logrado y, por otro, manifestar, demostrar, poner en práctica el profundo amor que el literato sentía por Marta Nevares. 

Respecto al intento de alejarse de las novelas cervantinas, podemos transcribir las palabras de Agustín Redondo, citado en Carreño (2002: 36): “Lope inventa una fórmula original de novela que le permite diferenciarse de su gran rival”. En cuanto a planificar las narraciones como una especie de regalo o carta de amor, Wardropper (1983:183-185) comenta que “Lope muestra con toda naturalidad que su único propósito es divertir a su amada”, que la seduce por medio de técnicas directas e indirectas y que en estas novelas la “sutil y compleja declaración de amor es su función literaria principal”.  

Para llevar a cabo un análisis más profundo del papel de Marcia Leonarda como personaje literario (basado en Marta Nevares) que no interviene en la trama pero que juega el importantísimo rol de narrataria, debemos manejar el significado de algunos conceptos, los cuales se nos ofrecen en el estudio introductorio de Antonio Carreño a la edición de Cátedra de las Novelas a Marcia Leonarda. Tendríamos, pues: 
  • El autor, individuo real, en este caso Félix Lope de Vega, que escribe la obra; en el mismo plano también estarían los lectores, individuos igualmente reales, que en diferentes tiempos y localizaciones la han leído, la leen o la leerán. 
  • Por otro lado, nos encontramos con las figuras del autor implícito y el lector implícito, que sería el modo en que se proyecta el autor real en la obra y el modo en que proyecta a los lectores reales. 
  • Pero los elementos que más nos interesan son el del narrador y el narratario. El primero se podría entender como el personaje que narra los hechos (el Lázaro adulto del Lazarillo) y el segundo como el personaje al que se dirige el primero (Vuestra Merced, en la misma obra mencionada). 

Así pues, en estas novelas, es Marcia Leonarda la narrataria a la que se dirige el narrador (basado en el autor real) estableciéndose un diálogo, (o, quizá, más bien un monólogo o una relación epistolar de la que solo conoceríamos una parte) que marca el ritmo de la narración y que relega a un segundo plano el resto de los elementos, incluso las propias historias. Estas intervenciones del narrador son un recurso literario denominado “digresión” o excursus y a las que Lope se refirió en la propia obra como “cosas fuera de propósito” o intercolumnios.

Antonio Carreño clasifica las digresiones lopescas en instructivas, formularias, interpelativas, de ornamentación erudita, metanarrativas o moralizantes. Algunos ejemplos de estas digresiones serían: una reflexión sobre la comedia histórica, una extensa descripción de la ciudad de Constantinopla y su historia, o variados comentarios sobre temas tan dispares como la hipocresía de los hombres en sus relaciones con las mujeres, sobre el arte de novelar o sobre los escritores pedantes. 

La introducción a La desdicha por la honra constituiría un caso paradigmático de las digresiones que inundan toda la obra (aunque en esta ocasión no se trate de una interrupción de la narración, que es lo más habitual). Como vemos, el papel de la narrataria resulta fundamental desde las primeras palabras en las que el narrador se dirige a ella directamente como “vuestra merced”. Esta digresión le sirve a Lope para explicar el origen de sus novelas, para usar el tópico de la falsa modestia y para mencionar referentes de la antigüedad clásica (Homero y Virgilio) y personajes mitológicos (Leandro), demostrando así su erudición, y todo ello solo en el primer párrafo. En el siguiente, reflexiona sobre la evolución de la lengua, lo que le sirve también para incluir un pequeño cuento, técnica muy usada a la hora de seguir el principio horaciano prodesse et delectare. A continuación, nos encontramos con un fragmento clave, pues, a mi juicio, Lope se sirve del recurso de dar explicaciones a la narrataria para justificar la tónica general que los lectores van a encontrar en sus novelas, es decir, la constante interrupción de la narración. El narrador le explica a Marcia que si va a tachonar el texto con “cuanto se viniere a la pluma” es porque quiere lograr un estilo que no aburra a los menos instruidos ni parezca superficial a los más doctos. Añade que ello va en línea con su proceder en las comedias, que consiste en entretener al pueblo, lo que le sirve para mencionar que es una idea con la que estaba de acuerdo Aristóteles, lo que a su vez le da pie a plantear una implícita defensa de las lenguas vernáculas frente al latín, comentando que el estagirita no hablaba la lengua latina. Solo después de tan extenso y dispar conjunto de reflexiones, dedica Lope un par de líneas a hablar de la historia que está prologando. 

Así pues, queda bastante claro que el papel del personaje de la narrataria resulta fundamental en estas novelas y que no puede considerarse fruto de la improvisación o de la falta de destreza de Lope como prosista (de hecho, como veremos después, que Lope rebautice las digresiones y explique su función, demostraría que son consecuencia de la voluntad de estilo). Quizá no resultase descabellado, habida cuenta de todo lo dicho hasta ahora, que, además de narrataria, podamos considerar a Marcia Leonarda como la protagonista indiscutible de la obra en su conjunto.


COMENTARIO DE UN ARTÍCULO DE ANTONIO SÁNCHEZ JIMÉNEZ

En su artículo «La poética de la interrupción en las Novelas a Marcia Leonarda, en el proyecto narrativo de Lope de Vega», incluido en el libro Ficciones en la ficción: poéticas de la narración inserta (siglos XV-XVII), editado por Valentín Núñez Rivera, Antonio Sánchez Jiménez trata una de las principales particularidades de las Novelas a Marcia Leonarda: las digresiones, aspecto íntimamente ligado al papel de la narrataria, pues es la omnipresencia de esta lo que posibilita las frecuentes interrupciones en las que Lope divaga sobre innumerables temas. 

El texto comienza haciendo un repaso a las críticas negativas que estas novelas cosecharon por parte de un gran número de estudiosos, precisamente a causa de las constantes digresiones, habiendo recibido apelativos como “desafortunadas, inoportunas, malintencionadas, pedantes, insolentes y, en cualquier caso, molestas e insatisfactorias” (Sánchez, 2013:101).

A continuación, el autor analiza estas interrupciones o excursus, haciendo una tipología no demasiado exhaustiva pero sí adecuada, y deteniéndose en el carácter metaliterario de muchas de las digresiones, como cuando el narrador recuerda el principio de La Celestina o cuando informa a Marcia de que va a valerse de historias, fábulas, versos o lugares de autores para lograr un equilibrio entre el estilo grave y el desnudo. 

Sánchez inicia entonces su defensa de las Novelas a Marcia Leonarda. Dado que Lope rebautiza el recurso literario de la digresión como “intercolumnios” (se refiere a ellos también como “cosas fuera de propósito”) y que además reflexiona sobre sus funciones, que serían por un lado “paliar los efectos emocionales de la narración en la narrataria” (Ibid, 105) y, por otro “ahorrarse el esfuerzo de construir una escena de alta emotividad” (Ibid), entonces, quedaría demostrado que el enorme conjunto de digresiones incrustadas en las cuatro novelas no sería fruto de la improvisación, sino de una firme voluntad de estilo. Para reforzar esta tesis, el autor menciona la opinión positiva de varios académicos sobre las novelas lopescas y más en concreto sobre los intercolumnios, que pasan ahora a considerarse “la aportación más novedosa de Lope al arte narrativo y la esencia de su proyecto literario” (Ibid, 106). El resto del artículo es dedicado al análisis de la digresión en otras obras de Lope, como La Arcadia o La Dorotea, concluyendo que este recurso puede considerarse la “marca registrada” de la narrativa del gran literato madrileño.

A mi modo de ver, lo más destacable del presente trabajo es la consistente defensa que Antonio Sánchez lleva a cabo de las Novelas a Marcia Leonarda en general y de las digresiones que contienen en particular, al encuadrar estas últimas en el proyecto literario del escritor, no solo en la narrativa, sino también como parte fundamental de su poesía y su teatro, haciendo frente a la opinión de una buena parte de la élite académica. 




BIBLIOGRAFÍA
  • CARREÑO, A. y VEGA, L. (2002). Novelas a Marcia Leonarda. Madrid: Cátedra.
  • RICO, F. y WARDROPPER, B. (1983). Historia y crítica de la literatura española. Siglos de Oro: Barroco. Barcelona: Crítica.
  • SÁNCHEZ, A. (2013). «La poética de la interrupción en las Novelas a Marcia Leonarda, en el proyecto narrativo de Lope de Vega». Ficciones en la ficción: poéticas de la narración inserta (siglos XV-XVII), pp. 99-114.