22/3/26

Comentario de un fragmento de EL DIABLO MUNDO, de Espronceda


PRESENTACIÓN

Ofrecemos a los lectores un comentario de texto de nivel universitario de los versos 3101 al 3124 delcanto IV de la obra de don José de Espronceda El diablo mundo. Este comentario formó parte de una de las pruebas de evaluación continua (PEC) que presenté mientras cursaba la asignatura LITERATURA ESPAÑOLA DE LOS SIGLOS XVIII Y XIX, del Grado en Lengua y Literatura Españolas de la UNED. Esperamos que les sea de mucha utilidad para mejorar en la práctica del comentario de textos literarios.


ESTROFAS ANALIZADAS 

És-te-rá-ro-su-cé-so-que-yó-cuén-to, 11A

(1ª, 3ª, 6ª, 9ª, 10ª | Melódico pleno con acento antirrítmico en la 9ª).

a-quíen-la-ca-pi-tál-há-su-ce-dí-do, 11B

(2ª, 6ª, 7ª, 10ª | Heroico largo con acento antirrítmico en la 7ª).

yés-tán-ta-la-ja-rá-nay-mo-vi-mién-to 11A

(1ª, 2ª, 6ª, 10ª | Enfático puro con acento antirrítmico en la 2ª o heroico puro con acento antirrítmico en la 1ª).

en-que-su-ve-cin-dá-rioán-da-me-tí-do, 11B

(6ª, 7ª, 10ª) | Vacío largo con acento antirrítmico en la 7ª o italiano puro con acento antirrítmico en la 6ª).

que-mú-chos-nó-ten-drán-co-no-ci-mién-to 11A

(2ª, 4ª, 6ª, 10ª | Heroico corto).

deun-cá-so-nohá-ce-mú-choa-con-te-cí-do, 11B

(2ª, 4ª, 6ª, 10ª | Heroico corto).

yaó-tros-tál-véz-tán-ver-da-dé-rahis-tó-ria 11C

(1ª, 3ª, 4ª, 5ª, 8ª, 10ª | Melódico pleno con acentos antirrítmicos en 4ª y 5ª).

seha-brá-bo-rrá-do-yá-de-la-me-mó-ria. 11C

(2ª, 4ª, 6ª, 10ª | Heroico corto).

 

Mas yo, como escritor muy concienzudo, 11D

incapaz de forjar una mentira,  11E           

confesaré al lector que mucho dudo 11D

de la verdad del caso que le admira. 11 E

Contaré el caso con mi estilo rudo 11D

al bronco son de mi cansada lira, 11E

y el hecho a otros afirmar les dejo  11F  (dialefa entre a y otros) 

de haberse en mozo convertido el viejo. 11F

 

Como me lo contaron te lo cuento, 11G

Y yo de la verdad solo respondo 11H

de que el mozo salvaje del portento 11G

anda alegre por ahí mondo y lirondo: 11H (sinéresis en ahí)

raro misterio que en conciencia siento 11G

no poder descifrar por más que ahondo, 11H

mas ¿qué mucho si necio me confundo 11I

sin saber por qué vine yo al mundo? 11I (dialefa entre yo y al)


COMENTARIO

Nos encontramos ante un fragmento del poema inacabado El diablo mundo, la obra más ambiciosa de José de Espronceda, publicado por entregas entre 1840 y 1841. El texto corresponde a los versos 3101 al 3124, los cuales forman parte del Canto IV, cuyo comienzo se da en el verso 3021, finalizando en el 4076. En concreto, estas tres octavas son la undécima, duodécima y decimotercera del Canto IV. La obra se compone de una introducción, seis cantos completos y varios fragmentos que corresponden, algunos, al inacabado Canto VII, mientras que de otros no se sabe con seguridad si fueron descartados de la introducción o si estaban destinados a algún canto posterior al sexto. Sin contar estos fragmentos, el poema se compone de 5805 versos.

El diablo mundo es un gran poema romántico de pleno derecho en el que encontramos polimetría, experimentación y búsqueda de originalidad, crítica social y política, pesimismo, angustia existencial, amor desgraciado, inquietudes metafísicas y tratamiento de grandes temas como el tiempo, la muerte y el destino, si bien es cierto que pueden faltar algunos elementos característicos de esta etapa como el orientalismo y el medievalismo. La cuestión de sus influencias ha generado mucha discrepancia entre los críticos ya desde tiempos de Espronceda. Las apuestas más defendidas (y en ocasiones también rechazadas) han sido el Don Juan de Lord Byron, el Fausto de Goethe, Los Djinns de Victor Hugo y El Ingenuo de Voltaire.

Atendiendo a la métrica del fragmento, tendríamos tres octavas reales formadas por endecasílabos que riman en consonante tal como he marcado en el poema. Para cumplir con el cómputo silábico, el autor aplicó sendas dialefas en los versos decimoquinto y vigésimo cuarto, y una sinéresis en el vigésimo. He llevado a cabo el análisis acentual de la primera octava y, como puede verse, Espronceda no pareció prestar demasiada atención a la regularidad acentual, aunque hay una cierta tendencia al verso heroico. Quizás una mayor exigencia en este sentido habría resultado de excesiva rigidez para el libertario espíritu de nuestro principal poeta romántico, más cuando siempre se ha supuesto a Espronceda incapaz de toda disciplina en la vida o en el arte. Llama la atención el uso de una estrofa tan apta para la más elevada narración épica, con un tono tan personal, irónico y desenfadado como el de este fragmento, pero, tal como explica en el prólogo el escritor y amigo de Espronceda, Antonio Ros de Olano, el poeta aspiraba a compendiar al género humano, y la forma más adecuada de hacerlo era mediante una gran variedad de tonos y métrica que permitieran representar la superficie del mundo por donde habría de transitar el protagonista. Además, el toque de humorismo o desenfado es un pilar fundamental de la obra que sirve para unir los fragmentos de su estructura polimórfica o, en palabras de Alborg (1989:353) “una especie de acorde sobre el cual se armonizan los diversos temas y motivos”. Hemos de tener en cuenta también que en el Romanticismo se desarrolla el concepto de originalidad, que desplaza al de imitación como principio de valor estético. No sería de extrañar que Espronceda buscase aportar un toque original en casos como este, más teniendo en cuenta que estaba tomando como referencia las obras de grandes autores, lo que haría que su necesidad de diferenciarse fuese aún mayor.

Respecto al ámbito temático, a partir del canto III, las cuestiones metafísicas y las lamentaciones amorosas ceden su lugar a la sátira social de mirada costumbrista. Algunos críticos atribuyen este enfoque a la influencia del espíritu ilustrado dieciochesco en Espronceda, aunque otros consideran que pudo jugar un papel más relevante el contexto literario de crítica social y política que se estaba generando en el seno del propio Romanticismo, sobre todo por influencia francesa. Sea como fuere, el Canto IV continua con ese enfoque temático de sátira social costumbrista para el que Espronceda se sirve de la insólita situación del rejuvenecido y desmemoriado Adán. Al comenzar el Canto IV descubrimos, tras una serie de descripciones y digresiones, que Adán lleva un año encarcelado por el escándalo que ocasionó en el Canto III al mostrarse desnudo por las calles madrileñas. Las octavas de las que nos ocupamos, constituyen lo que podría ser una especie de breve introducción a los hechos que se van a narrar, en la cual el poeta se dirige directamente a los lectores, derrochando enormes dosis de humor e ironía. En la primera octava califica la historia de “verdadera” mientras contempla la posibilidad de que algunos testigos la hayan olvidado o de que muchos vecinos no hayan tenido noticia por tratarse de un barrio muy bullicioso, a pesar de que estamos hablando de un impresionante suceso sobrenatural. En la segunda, la ironía llega a su máximo apogeo cuando Espronceda se declara incapaz de mentir para, justo en el verso siguiente, asegurar que duda de la veracidad de su narración, lo cual es evidentemente falso. Finalmente, en la tercera, utiliza una variedad del tópico del manuscrito encontrado (usado por Cervantes en el Quijote, o, más cercano a Espronceda en el tiempo, por el mismo Cadalso en las Cartas Marruecas) aunque en esta ocasión el autor nos dice que le contaron la historia, no que la haya leído. Lo paradójico aquí es que este recurso se utiliza en pos de la verosimilitud, cuando el autor acaba de fulminarla deliberadamente un poco antes tal y como hemos señalado. Por si fuera poco, cabe decir que detrás de la tercera estrofa no comienza la narración, como cabría esperar, sino que el poema continua con digresiones sobre la veracidad de la historia y sobre la cárcel.

El estilo de este fragmento difiere mucho al de otras partes de la obra, como la introducción o el Canto a Teresa. El autor se sirve de un lenguaje sencillo y popular, salvo por ciertas palabras de un registro más culto (acontecido, ahondo, seguramente usadas por exigencias de la rima), dejando de lado la pomposidad y el léxico siniestro de otras partes del poema. Parece lógico que Espronceda optase por este estilo sencillo y casi desprovisto de figuras retóricas ya que su objetivo en este momento es generar humor e ironía y mostrarse cercano y coloquial.

Como conclusión, me gustaría decir que este fragmento supone una clara muestra de la enorme y  variada riqueza artística que contiene El diablo mundo, la cual es probable que no pueda apreciarse adecuadamente sin una lectura lenta y analítica, un esfuerzo que, sin duda, merece la pena llevar a cabo.

BIBLIOGRAFÍA

ALBORG, J. (1972). Historia de la literatura española. El siglo XVIII. Tomo III. Madrid: Gredos.

ALBORG, J. (1989). Historia de la literatura española. El Romanticismo. Tomo IV. Madrid: Gredos.

AMORÓS, A. (1999). Antología comentada de la Literatura Española. Historia y textos. Siglo XVIII. Madrid: Castalia.

ESPRONCEDA, J., MARRAST, R. (1989). El estudiante de Salamanca. El Diablo Mundo. Madrid: Castalia.

MENÉNDEZ PELÁEZ, J. (2005). Historia de la literatura española. Volumen III. León: Everest.

SUÁREZ, A., MILLÁN, C. (2011). Introducción a la literatura española. Guía para el comentario de texto. Madrid: UNED.


9/3/26

Lo que hace girar al mundo

El ventilador da vueltas como intentando rebanarme el cuello 
en esta tarde mustia en la que los héroes duermen 
y las almas en pena buscan una dosis de optimismo envenenado. 

Mi cerebro se agita como un tren descarrilando 
ante el recuerdo de tu ropa tirada sobre el suelo de mi habitación 
y escucho gritos en la oscuridad 
y veo la corteza terrestre despegarse del manto 
y empezar a flotar por el cosmos como un pañuelo movido por la brisa. 

Tu ropa tirada sobre el suelo de mi habitación, enmarañada, 
y todo lo que ello supone; 
toda la carga simbólica, los matices, todo el significado profundo, 
las consecuencias, lo implícito, lo que queda fuera de plano. 

Tu ropa tirada sobre el suelo de mi habitación, 
imagino que eso es lo que hace girar al mundo, 
o algo parecido, algo igual de importante, 
no sé, al menos yo no he visto muchas cosas 
que merezcan tanto la pena.


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8/3/26

Reseña y fragmentos sublimes de CINCO SOMBRAS, de Eulalia Galvarriato

RESUMEN

Ofrecemos aquí a los lectores una breve reseña de la novela Cinco sombras, de Eulalia Galvarriato, excelente escritora relegada al olvido por el mundo académico. Además, hemos seleccionado unos preciosos fragmentos de la obra, los cuales a veces recuerdan levemente a algunos pasajes de Hijos de la ira, el poemario más famoso de Dámaso Alonso, esposo de doña Eulalia.

RESEÑA DE CINCO SOMBRAS

Hace un par de semanas, el azar quiso que llegase a mis manos la novela Cinco sombras, de Eulalia Galvarriato. Había oído hablar de esta autora muy de pasada durante la carrera y tenía ganas de leer algo suyo. Forma parte de ese conjunto de escritores de la posguerra injustamente olvidados por la crítica y el público y que les darían sopas con honda a muchos de los superventas de la actualidad, al menos, en cuanto a calidad literaria. No tengo pruebas ni dudas de que el silencio en torno a ella se debe a que, dada su ideología conservadora, hoy en día no podría ser utilizada políticamente. 

Cinco sombras fue la única novela de Galvarriato que vio la luz y con ella quedó finalista del Premio Nadal, en los tiempos en que hacerse con dicho galardón significaba algo. Es una obra de estructura compleja, en la que se entremezclan: la narración en presente por parte de un narrador omnisciente; el relato de eventos pasados en primera persona a través del protagonista, don Diego; la epístola, mediante las cartas que Julia le envía a una amiga, compartiendo con ella todo lo que don Diego le va contando; y, finalmente, el diario de Rosario, una de las cinco hermanas a las que hacen referencia las sombras del título. 

La prosa de Eulalia Galvarriato es en general eficaz y bella, pero por momentos se eleva hasta adquirir una gran intensidad poética, tanto en la forma como en el contenido. Esto hace que, en mi opinión, la parte más valiosa de la novela, sin desmerecer las demás, sea el diario de Rosario. Allí nos encontramos algunos fragmentos que son lo que, sobre todo, me ha llevado a redactar este artículo, como humilde homenaje a doña Eulalia, pues la verdad es que no pude resistirme a leerlos una y otra vez. 

Os dejo con su lectura y os animo a darle una oportunidad a esta hermosa y melancólica novela y a conocer y reivindicar la figura de su autora. 

FRAGMENTOS

¿Y por qué, Dios mío, me da tristeza a mí?
Es porque llueve…
Pero había días en que yo mojaba mis brazos en la lluvia y cantaba.
Es, quizá, porque esas gotas, redondas y lentas, parecen lágrimas.
Pero yo no lloro.

No, yo no lloro. 
Había días en que yo lloraba. Lloraba de niña. ¿Por qué ahora no?
Es que entonces buscaba consuelo, y ahora…

¿Quién me daría consuelo? Nadie puede. Lo sé. Ahora lo sé: nadie puede.
Solo que tú vinieras.
Tu ausencia me lo ha dicho, ¿sabes? Yo, antes, no lo sabía.

---

Ven. No quiero nada más que verte.
Sólo con verte, sé que se aquietaría esta angustia que me come por dentro.
Sólo con verte me quedaría tranquila y en paz, como entonces, cuando aún no sabía.

Ven, me falta tu voz.
Tu voz me envuelve y me calma. Podría cerrar los ojos, y morirme escuchándola. Sí, aunque hablara de cosas indiferentes.

Pero nada que de ti venga es indiferente para mí.
¿Qué sería escuchar tu voz diciéndome...?
No; no puedo ni soñar siquiera lo que tú me dirías: ¡sería tan terrible y tan dulce!
¿Podría soportarlo yo?

---

Me duele guardarles por primera vez un secreto, el único gran secreto de mi vida.
No puedo. No sabría. No sería verdad lo que pudiera decirles.
No sabría mostrarles mi alma, tan llena de ti, tan trascendida de ti, que a mí misma me asusta.

Pero, mira, aunque sufro, y me quemo, y me voy a morir, estoy contenta, estoy alegre, y por nada del mundo perdería este dulce y angustioso secreto que, ay, ni tú has de saber... 

Tengo el alma transida de ti...

---

¿Dónde estás tú? ¿En dónde está tu aliento? ¿Dónde tus ojos, grandes como la noche, inmensamente abiertos sobre nuestras vidas?
Tú nos ves, estoy cierta. Nos ves en nuestra carne, y nos ves, estoy cierta, en nuestro más profundo corazón. Y adivino el dolor de tus labios callados, para siempre callados.

Pero yo te comprendo. Anoche, yo he sabido que en el viento, me hablabas; he sabido que el menudo golpear de la lluvia me lo mandabas tú, para aplacar con él mi corazón reseco. Lo he sabido. Lo sé

Era tu voz. oh tú, alta entre los vientos, derramada en la lluvia, callada, impalpable, inmensa como la noche, sobre nuestro tejado, sobre nuestras cabezas!

---

Pero entonces pienso que esta mano vieja y encorvada es mi propia mano; que los hilillos que por ella se extienden llevando la vida, se continúan, son los mismos que riegan mis ojos, y mi cerebro, y mi corazón. Que toda yo soy vieja.
Es quizá por eso, solamente por eso, por lo que me pesa, como un cielo plomizo sobre los tejados encogidos, esta tristeza sobre el alma...


25/1/26

Registro de memes literarios

En esta entrada pretendo ofrecer a los visitantes una recopilación de los mejores memes relacionados con la literatura o los libros, tanto los que encuentre por internet como los que yo mismo haya creado. Espero que los disfruten (en construcción permanente). 


MEMES DE LA CASA

Inevitable

Crueldad


Tú, yo, Jesús Maestro... piénsalo. 



Nunca lo sabrá jeje


La tragedia de la posmodernidad


Contra la página en blanco


Contra la página en blanco 2


Contra la página en blanco 3




Literatura a la brasa


Necesidades especiales



Fantasía favorita


La elección de Fortunata



Evolución del estudiante de Filología Hispánica

Sincerándose con la muchacha


No existen más opciones


Distracted philologist boyfriend 


Tú tan y yo tan



MEMES DE IMPORTACIÓN

Leer vs escribir 



La industria editorial hoy 


Por ahora solo 11



Propósitos de año nuevo 


Divina ¿comedia?


Schopenhauer alma de la fiesta



Dazai vs Juan Gabriel



16/1/26

«Enterrado vivo», de Eskorbuto: una interpretación más allá de lo siniestro

En este artículo exploramos una interpretación simbólica y reivindicativa de «Enterrado vivo», una de las canciones más oscuras de Eskorbuto. Más allá de la lectura literal evidente, analizamos cómo su letra puede denunciar la alienación, inmovilidad y sensación de estar muerto en vida en un contexto social. 

Un tema recurrente con un lenguaje inesperado

Enterrado vivo no suele figurar entre las canciones favoritas de los seguidores de Eskorbuto, pero hay un dato que llama poderosamente la atención: el grupo llegó a grabar dos versiones muy diferentes, la que apareció en el sencillo Mucha policía, poca diversión, más rápida y desgarrada, y la que fue incluida en el álbum Los demenciales chicos acelerados, algo menos frenética y con un sonido más oscuro. Aparte de esto, figuró en incontables ocasiones en maquetas, directos, vídeos y recopilaciones. Algo debía de tener para ellos. Algo insistente, incómodo, quizá demasiado cercano.

Aparte de esto, hay otro elemento que sorprende desde la primera escucha: el lenguaje. A pesar de la crudeza del tema, la letra emplea un registro que se aleja del tono más bronco o vulgar del punk. Expresiones como «habré de morir», «a mi entorno nada vi» o «rodeaba todo mi ser» poseen una una construcción propia del lenguaje culto que siempre me ha llevado a sospechar que, al menos uno de los miembros del grupo, era aficionado a la lectura. 

Todo ello, unido a la poderosa atmósfera de pesadilla que genera la combinación de la letra y la música, siempre ha hecho que Enterrado vivo sí que figure entre mi lista personal de canciones favoritas de la banda.

El enterramiento como metáfora de alienación social 

Ahora bien, ¿y si Enterrado vivo no fuera solo —ni principalmente— una historia de terror clásico a lo Edgar Alan Poe? ¿Qué pasaría si, en lugar de una de las canciones más siniestras de Eskorbuto, estuviéramos ante una de las más reivindicativas?

La letra comienza con un despertar: «Aquel día me desperté». No es un detalle menor. El narrador no muere, no es enterrado de repente: despierta. Y al despertar descubre algo que ya estaba ahí. Oscuridad. Frío. Inmovilidad. La revelación no es el entierro, sino la conciencia del estado en el que se encuentra.

No puede oír. No puede mover los pies. No puede mover las manos. No puede hacer nada. No es difícil leer aquí la imagen de un individuo anulado, paralizado socialmente, incapaz de actuar, de expresarse o de transformar su entorno. Un sujeto al que se le ha robado la libertad antes incluso de que fuera consciente de ello.

La asfixia, el miedo a morir sin haber vivido, la certeza de que otros —los gusanos— ocuparán su lugar, pueden entenderse como una metáfora brutal de la deshumanización. De una vida reducida a supervivencia. De un sistema que entierra a las personas bajo expectativas, normas, precariedad o resignación, mientras les deja creer que siguen respirando.

En este sentido, Enterrado vivo puede leerse como el momento exacto en el que alguien se da cuenta de que ya estaba muerto en vida. No hay épica, no hay salvación, no hay salida heroica. Solo la constatación tardía. Y ahí reside su fuerza reivindicativa: no denuncia desde el discurso, sino desde la experiencia más íntima.

Interpretar, no imponer

Por supuesto, nada de esto significa que esta sea la interpretación correcta de la canción, ni que sus autores pretendieran transmitir nada de lo que aquí se ha expuesto. La hermenéutica funciona así: los textos se abren, dialogan con quien los escucha y permiten lecturas distintas siempre que estén bien argumentadas

Pero quizá por eso Enterrado vivo sigue sonando y resonando para muchas personas. Porque más allá del ataúd y de la tierra, quizás hable de algo bastante más cotidiano: de despertar un día y comprender que llevas años sin poder moverte.

Y eso, en el fondo, es una de las formas más aterradoras de seguir vivo.

11/1/26

Nanorrelatos fantásticos

Bienvenidos a un mundo donde lo imposible irrumpe en la vida cotidiana sin pedir permiso y sin ofrecer consuelo. Metamorfosis, poderes inútiles, errores cósmicos y criaturas fuera de lugar revelan un mundo donde lo extraño no salva, sino que expone nuestras carencias más íntimas. Son fábulas torcidas, crueles y a menudo cómicas, en las que la magia y el horror se confunden con una naturalidad inquietante.

DIRECTOR DE ORQUESTA

Lloró sin consuelo cuando en la Oficina Estatal de Reencarnación le comunicaron que, en su próxima vida, sería estrella de la música adolescente.

AMOR PROPIO

Aquella mañana descubrió que se había transformado en la compañera que le gustaba. Lo primero que hizo fue masturbarse ante el espejo. 

BULLING

Era un telépata bastante peculiar pues, en su presencia, las personas podían leerse la mente unas a otras. Nadie quería tenerlo cerca. Llegaron a apedrearlo.

DESESPERACIÓN

—¡Soy un velocirráptor! ¿Por qué nadie me cree? —gritó en mitad de la noche ante el cadáver caliente que se disponía a devorar.

TEMPUS FUGIT

Tengo ese poder con el que casi todo el mundo ha fantaseado, es decir, la capacidad de detener el tiempo y volver a ponerlo en marcha a voluntad. Ahora mismo lo he parado y voy a suicidarme. No sé lo que ocurrirá después, pero me da igual.

TRANSPORTE

Iba en el metro cuando la gente empezó a derretirse, tranquilamente, como si no pasara nada. Se convirtieron en charcos de agua y yo me quedé allí, solo, preguntándome qué me encontraría al llegar a la estación.

CAPACIDADES LIMITADAS

Era un superhéroe muy mediocre. Podía oler el futuro. No hizo nada reseñable.

NAUFRAGIO

Durante unos segundos experimentó una intensa felicidad al alcanzar la costa de aquella isla que se encontraba plagada de ancianos ciegos y sordos gimoteando desesperados mientras se arrastraban por la arena.

EL HOMBRE EQUIVOCADO 

Antonio andaba perdido buscando la estación de autobuses y decidió preguntar a un hombre que caminaba de un modo extraño. Por desgracia, aquel tipo era un zombi.

FUERA DE LUGAR

¿Quién me mandará venir a esta clase de eventos? Yo no pinto nada aquí. La gente no deja de mirarme con asco. Creo que se están pasando un poco… Oh, Dios mío, ¡tengo los intestinos al aire!


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