8/3/26

Reseña y fragmentos sublimes de CINCO SOMBRAS, de Eulalia Galvarriato

RESUMEN

Ofrecemos aquí a los lectores una breve reseña de la novela Cinco sombras, de Eulalia Galvarriato, excelente escritora relegada al olvido por el mundo académico. Además, hemos seleccionado unos preciosos fragmentos de la obra, los cuales a veces recuerdan levemente a algunos pasajes de Hijos de la ira, el poemario más famoso de Dámaso Alonso, esposo de doña Eulalia.

RESEÑA DE CINCO SOMBRAS

Hace un par de semanas, el azar quiso que llegase a mis manos la novela Cinco sombras, de Eulalia Galvarriato. Había oído hablar de esta autora muy de pasada durante la carrera y tenía ganas de leer algo suyo. Forma parte de ese conjunto de escritores de la posguerra injustamente olvidados por la crítica y el público y que les darían sopas con honda a muchos de los superventas de la actualidad, al menos, en cuanto a calidad literaria. No tengo pruebas ni dudas de que el silencio en torno a ella se debe a que, dada su ideología conservadora, hoy en día no podría ser utilizada políticamente. 

Cinco sombras fue la única novela de Galvarriato que vio la luz y con ella quedó finalista del Premio Nadal, en los tiempos en que hacerse con dicho galardón significaba algo. Es una obra de estructura compleja, en la que se entremezclan: la narración en presente por parte de un narrador omnisciente; el relato de eventos pasados en primera persona a través del protagonista, don Diego; la epístola, mediante las cartas que Julia le envía a una amiga, compartiendo con ella todo lo que don Diego le va contando; y, finalmente, el diario de Rosario, una de las cinco hermanas a las que hacen referencia las sombras del título. 

La prosa de Eulalia Galvarriato es en general eficaz y bella, pero por momentos se eleva hasta adquirir una gran intensidad poética, tanto en la forma como en el contenido. Esto hace que, en mi opinión, la parte más valiosa de la novela, sin desmerecer las demás, sea el diario de Rosario. Allí nos encontramos algunos fragmentos que son lo que, sobre todo, me ha llevado a redactar este artículo, como humilde homenaje a doña Eulalia, pues la verdad es que no pude resistirme a leerlos una y otra vez. 

Os dejo con su lectura y os animo a darle una oportunidad a esta hermosa y melancólica novela y a conocer y reivindicar la figura de su autora. 

FRAGMENTOS

¿Y por qué, Dios mío, me da tristeza a mí?
Es porque llueve…
Pero había días en que yo mojaba mis brazos en la lluvia y cantaba.
Es, quizá, porque esas gotas, redondas y lentas, parecen lágrimas.
Pero yo no lloro.

No, yo no lloro. 
Había días en que yo lloraba. Lloraba de niña. ¿Por qué ahora no?
Es que entonces buscaba consuelo, y ahora…

¿Quién me daría consuelo? Nadie puede. Lo sé. Ahora lo sé: nadie puede.
Solo que tú vinieras.
Tu ausencia me lo ha dicho, ¿sabes? Yo, antes, no lo sabía.

---

Ven. No quiero nada más que verte.
Sólo con verte, sé que se aquietaría esta angustia que me come por dentro.
Sólo con verte me quedaría tranquila y en paz, como entonces, cuando aún no sabía.

Ven, me falta tu voz.
Tu voz me envuelve y me calma. Podría cerrar los ojos, y morirme escuchándola. Sí, aunque hablara de cosas indiferentes.

Pero nada que de ti venga es indiferente para mí.
¿Qué sería escuchar tu voz diciéndome...?
No; no puedo ni soñar siquiera lo que tú me dirías: ¡sería tan terrible y tan dulce!
¿Podría soportarlo yo?

---

Me duele guardarles por primera vez un secreto, el único gran secreto de mi vida.
No puedo. No sabría. No sería verdad lo que pudiera decirles.
No sabría mostrarles mi alma, tan llena de ti, tan trascendida de ti, que a mí misma me asusta.

Pero, mira, aunque sufro, y me quemo, y me voy a morir, estoy contenta, estoy alegre, y por nada del mundo perdería este dulce y angustioso secreto que, ay, ni tú has de saber... 

Tengo el alma transida de ti...

---

¿Dónde estás tú? ¿En dónde está tu aliento? ¿Dónde tus ojos, grandes como la noche, inmensamente abiertos sobre nuestras vidas?
Tú nos ves, estoy cierta. Nos ves en nuestra carne, y nos ves, estoy cierta, en nuestro más profundo corazón. Y adivino el dolor de tus labios callados, para siempre callados.

Pero yo te comprendo. Anoche, yo he sabido que en el viento, me hablabas; he sabido que el menudo golpear de la lluvia me lo mandabas tú, para aplacar con él mi corazón reseco. Lo he sabido. Lo sé

Era tu voz. oh tú, alta entre los vientos, derramada en la lluvia, callada, impalpable, inmensa como la noche, sobre nuestro tejado, sobre nuestras cabezas!

---

Pero entonces pienso que esta mano vieja y encorvada es mi propia mano; que los hilillos que por ella se extienden llevando la vida, se continúan, son los mismos que riegan mis ojos, y mi cerebro, y mi corazón. Que toda yo soy vieja.
Es quizá por eso, solamente por eso, por lo que me pesa, como un cielo plomizo sobre los tejados encogidos, esta tristeza sobre el alma...


25/1/26

Registro de memes literarios

En esta entrada pretendo ofrecer a los visitantes una recopilación de los mejores memes relacionados con la literatura o los libros, tanto los que encuentre por internet como los que yo mismo haya creado. Espero que los disfruten (en construcción permanente). 


MEMES DE LA CASA


Contra la página en blanco


Fantasía favorita


La elección de Fortunata



Evolución del estudiante de Filología Hispánica

Sincerándose con la muchacha


No existen más opciones


Distracted philologist boyfriend 




MEMES DE IMPORTACIÓN

Leer vs escribir 



La industria editorial hoy 


Por ahora solo 11



Propósitos de año nuevo 




16/1/26

«Enterrado vivo», de Eskorbuto: una interpretación más allá de lo siniestro

En este artículo exploramos una interpretación simbólica y reivindicativa de «Enterrado vivo», una de las canciones más oscuras de Eskorbuto. Más allá de la lectura literal evidente, analizamos cómo su letra puede denunciar la alienación, inmovilidad y sensación de estar muerto en vida en un contexto social. 

Un tema recurrente con un lenguaje inesperado

Enterrado vivo no suele figurar entre las canciones favoritas de los seguidores de Eskorbuto, pero hay un dato que llama poderosamente la atención: el grupo llegó a grabar dos versiones muy diferentes, la que apareció en el sencillo Mucha policía, poca diversión, más rápida y desgarrada, y la que fue incluida en el álbum Los demenciales chicos acelerados, algo menos frenética y con un sonido más oscuro. Aparte de esto, figuró en incontables ocasiones en maquetas, directos, vídeos y recopilaciones. Algo debía de tener para ellos. Algo insistente, incómodo, quizá demasiado cercano.

Aparte de esto, hay otro elemento que sorprende desde la primera escucha: el lenguaje. A pesar de la crudeza del tema, la letra emplea un registro que se aleja del tono más bronco o vulgar del punk. Expresiones como «habré de morir», «a mi entorno nada vi» o «rodeaba todo mi ser» poseen una una construcción propia del lenguaje culto que siempre me ha llevado a sospechar que, al menos uno de los miembros del grupo, era aficionado a la lectura. 

Todo ello, unido a la poderosa atmósfera de pesadilla que genera la combinación de la letra y la música, siempre ha hecho que Enterrado vivo sí que figure entre mi lista personal de canciones favoritas de la banda.

El enterramiento como metáfora de alienación social 

Ahora bien, ¿y si Enterrado vivo no fuera solo —ni principalmente— una historia de terror clásico a lo Edgar Alan Poe? ¿Qué pasaría si, en lugar de una de las canciones más siniestras de Eskorbuto, estuviéramos ante una de las más reivindicativas?

La letra comienza con un despertar: «Aquel día me desperté». No es un detalle menor. El narrador no muere, no es enterrado de repente: despierta. Y al despertar descubre algo que ya estaba ahí. Oscuridad. Frío. Inmovilidad. La revelación no es el entierro, sino la conciencia del estado en el que se encuentra.

No puede oír. No puede mover los pies. No puede mover las manos. No puede hacer nada. No es difícil leer aquí la imagen de un individuo anulado, paralizado socialmente, incapaz de actuar, de expresarse o de transformar su entorno. Un sujeto al que se le ha robado la libertad antes incluso de que fuera consciente de ello.

La asfixia, el miedo a morir sin haber vivido, la certeza de que otros —los gusanos— ocuparán su lugar, pueden entenderse como una metáfora brutal de la deshumanización. De una vida reducida a supervivencia. De un sistema que entierra a las personas bajo expectativas, normas, precariedad o resignación, mientras les deja creer que siguen respirando.

En este sentido, Enterrado vivo puede leerse como el momento exacto en el que alguien se da cuenta de que ya estaba muerto en vida. No hay épica, no hay salvación, no hay salida heroica. Solo la constatación tardía. Y ahí reside su fuerza reivindicativa: no denuncia desde el discurso, sino desde la experiencia más íntima.

Interpretar, no imponer

Por supuesto, nada de esto significa que esta sea la interpretación correcta de la canción, ni que sus autores pretendieran transmitir nada de lo que aquí se ha expuesto. La hermenéutica funciona así: los textos se abren, dialogan con quien los escucha y permiten lecturas distintas siempre que estén bien argumentadas

Pero quizá por eso Enterrado vivo sigue sonando y resonando para muchas personas. Porque más allá del ataúd y de la tierra, quizás hable de algo bastante más cotidiano: de despertar un día y comprender que llevas años sin poder moverte.

Y eso, en el fondo, es una de las formas más aterradoras de seguir vivo.

11/1/26

Nanorrelatos fantásticos

Bienvenidos a un mundo donde lo imposible irrumpe en la vida cotidiana sin pedir permiso y sin ofrecer consuelo. Metamorfosis, poderes inútiles, errores cósmicos y criaturas fuera de lugar revelan un mundo donde lo extraño no salva, sino que expone nuestras carencias más íntimas. Son fábulas torcidas, crueles y a menudo cómicas, en las que la magia y el horror se confunden con una naturalidad inquietante.

DIRECTOR DE ORQUESTA

Lloró sin consuelo cuando en la Oficina Estatal de Reencarnación le comunicaron que, en su próxima vida, sería estrella de la música adolescente.

AMOR PROPIO

Aquella mañana descubrió que se había transformado en la compañera que le gustaba. Lo primero que hizo fue masturbarse ante el espejo. 

BULLING

Era un telépata bastante peculiar pues, en su presencia, las personas podían leerse la mente unas a otras. Nadie quería tenerlo cerca. Llegaron a apedrearlo.

DESESPERACIÓN

—¡Soy un velocirráptor! ¿Por qué nadie me cree? —gritó en mitad de la noche ante el cadáver caliente que se disponía a devorar.

TEMPUS FUGIT

Tengo ese poder con el que casi todo el mundo ha fantaseado, es decir, la capacidad de detener el tiempo y volver a ponerlo en marcha a voluntad. Ahora mismo lo he parado y voy a suicidarme. No sé lo que ocurrirá después, pero me da igual.

TRANSPORTE

Iba en el metro cuando la gente empezó a derretirse, tranquilamente, como si no pasara nada. Se convirtieron en charcos de agua y yo me quedé allí, solo, preguntándome qué me encontraría al llegar a la estación.

CAPACIDADES LIMITADAS

Era un superhéroe muy mediocre. Podía oler el futuro. No hizo nada reseñable.

NAUFRAGIO

Durante unos segundos experimentó una intensa felicidad al alcanzar la costa de aquella isla que se encontraba plagada de ancianos ciegos y sordos gimoteando desesperados mientras se arrastraban por la arena.

EL HOMBRE EQUIVOCADO 

Antonio andaba perdido buscando la estación de autobuses y decidió preguntar a un hombre que caminaba de un modo extraño. Por desgracia, aquel tipo era un zombi.

FUERA DE LUGAR

¿Quién me mandará venir a esta clase de eventos? Yo no pinto nada aquí. La gente no deja de mirarme con asco. Creo que se están pasando un poco… Oh, Dios mío, ¡tengo los intestinos al aire!


Si te han gustado, te recomiendo mi libro PULSACIONES. Puedes comprarlo en este enlace.

2/1/26

Balance lector de 2025

Este ha sido para mí el año del relato. Y es que, a finales de 2024 y a raíz de la lectura de los Nueve cuentos de Salinger, recuperé la ilusión por la escritura creativa y me propuse el reto de concebir un libro de relatos a lo largo de 2025, algo que no he logrado, aunque sí he podido componer unas once historias, entre las que hay dos o tres de las que me siento altamente orgulloso. La cuestión es que, para buscar inspiración y empaparme bien del género en el que quería dar lo mejor de mí, tomé la decisión de leer principalmente libros de relatos, a poder ser de grandes maestros. Y así lo hice. 

El número de libros que he leído este año ha sido de 26 (una cifra bastante modesta, aunque he mejorado mi marca de 2024 en una unidad y supero con creces a la media nacional, que supuestamente se sitúa en 10 libros al año). De estos, la friolera de 22 han sido libros de relatos. Solo he leído una novela en todo el año, La balada del café triste, de Carlson McCullers, muy buena, por cierto, cortita y con un triángulo amoroso de lo más original. También han caído tres libros de desarrollo personal, de los que solo destacaría Domina tus emociones, muy útil y práctico para hacerte la vida menos cuesta arriba. 

Con respecto a los libros de relatos, ha destacado enormemente Alice Munro, grandísima escritora y terrible persona de la que he leído nada menos que cinco obras. Podría destacar Danza de las sombrasEscapada, pero es que todos me parecen formidables, no tiene un solo relato que no posea una especie de magia que va haciendo que te diluyas en la historia hasta no querer salir de allí. 

El segundo autor que más he frecuentado ha sido Charles Bukowski, del que leí los dos libros de relatos que me faltaban de su bibliografía, Las campanas no doblan por nadie y Música de cañerías. Como siempre, Hank es incapaz de decepcionarme, y, como ya he comentado alguna vez, lo que me fascina de él es su sentido del humor, su capacidad para plantear situaciones insólitas y lo muchísimo que se la trae al pairo lo que puedan pensar los demás sobre su escritura. 

Altísimamente recomendables me parecieron En nuestro tiempo, de Hemingway, porque por algo fue un maestro de maestros; Treinta cuentos y una balada, de Francisco Umbral, por su legendaria prosa poética y por ser muy inspirador, ya que gracias a él escribí dos relatos; y, sobre todo, la más increíble sorpresa que viví este año, el Manual para señoras de la limpieza, de Lucia Berlin, un volumen repleto de relatos de los que te dejan señales permanentes en el alma. 

Quiero hacer una breve mención a las principales decepciones. A Los colores del adiós hasta le dediqué un artículo, por lo que no comentaré nada. Los Siete cuentos misóginos de Patricia Highsmith me aburrieron. Chicos y chicas de Soledad Puértolas me dejó frío en general. Y, por último, Aquí empieza nuestra historia, de Tobias Wolff, me resultó agridulce, pues tiene relatos inolvidables, como Cazadores en la nieve, quizá uno de los diez mejores que yo haya leído en mi vida, pero también muchos otros de su etapa reciente que me causaron una profunda decepción, probablemente por encontrarse envenenados de corrección política. 

Para terminar, decir que he leído tres antologías de cuentos entre las que, como es lógico, se encuentra uno de todo. Me gustó mucho un relato de José María Sánchez Silva, el autor de Marcelino, pan y vino, y otro de Giovannino Guareschi, el autor de la saga de Don Camilo. De ambos trataré este año de leer algo más. 

Aparte de esto, para 2026 me he propuesto atacar grandes obras de la literatura universal que tengo pendientes desde hace siglos, como Los hermanos Karamazov (ya lo llevo por la mitad), La Divina Comedia o Los miserables, aunque esto no será óbice para reservarles su sitio a mis compadres habituales, véase Gonzalo Calcedo, Charles Bukowski, Alice Munro, Pío Baroja o Benito Pérez Galdós. 

¡Feliz año lector!

25/12/25

Cómo bloquear la pornografía de una vez por todas - Pólvora en salvas XIX

El porno de hoy en día no tiene mucho que ver con el de antaño. En mis tiempos púberes, nos dábamos con un canto en los dientes si de vez en cuando caía en nuestras manos una revista guarra o alguna película que alguien hubiera grabado furtivamente del mítico Canal Plus. Lo que ocurre, es que aquella manera clandestina, limitada y, en cierto modo, inocua, de consumir contenidos pornográficos, ya no existe. Los varones del presente comienzan a zambullirse en el océano de la lujuria visual a edades cada vez más tempranas y lo hacen de un modo repentino, radical, de cero a cien en un segundo. Los grandes portales pornográficos ofrecen a los usuarios una cantidad de material virtualmente infinita, no siendo menos inmensa la variedad de dicho contenido, el cual aparece clasificado en un universo de categorías que resultaría casi imposible enumerar. Estas cualidades de la oferta pornográfica moderna, combinadas con su inmediatez y facilidad de acceso, con el modo solitario y secreto en que se consume y con su supuesto coste cero, están generando un verdadero ejército de hombres adictos que ni si quiera saben que lo son.  

Pero lo más grave de todo este asunto son las consecuencias que acarrea dicha adicción. La web y libro Your brain on porn ofrece una amplia información al respecto basada en varias decenas de estudios que relacionan el consumo de pornografía en línea con problemas sexuales como la disfunción eréctil, la eyaculación precoz y la retardada, la anorgasmia y la falta de libido. Además de esto, puede darse un fenómeno llamado desensibilización, el cual lleva al usuario a necesitar cada vez mayor tiempo de consumo y/o acceso a contenidos cada vez más fuertes para lograr los mismos niveles de estimulación. Por si fuera poco, muchos expertos alertan de que puede producirse desconexión emocional con la pareja, ansiedad social, depresión o baja autoestima, por citar solo algunos efectos. 

Los testimonios de hombres cuyas vidas se encuentran desechas por culpa del consumo de pornografía son abundantísimos y cualquier persona podrá encontrar cientos de ellos explorando los comentarios de vídeos sobre el tema en plataformas como YouTube. A pesar de estar sufriendo estas terribles consecuencias, para muchos resulta prácticamente imposible abandonar el hábito.

Si tú te encuentras en esta situación, o conoces a alguien que lo esté, quiero que sepas que es posible vivir alejado de ese pozo siniestro y destructivo que es la pornografía. Lo sé porque yo mismo he librado esa batalla durante años y, finalmente, he logrado alcanzar un éxito, no perfecto, pero sí bastante satisfactorio. Desde mi experiencia, puedo asegurarte que, si logras acumular una cierta racha de abstinencia inicial, los impulsos por consumir se irán volviendo cada vez más débiles y, por tanto, mantenerte limpio te resultará cada vez más fácil. Pero soy consciente de que construir esa buena racha inicial puede parecer impresionantemente complicado, por lo que quiero recomendarte que empieces bloqueando el contenido pornográfico en tus dispositivos. 

Para lograr un bloqueo eficiente de la pornografía vas a necesitar dos cosas, a mi entender, imprescindibles: un amigo y un poco de dinero. Esto se debe a que aplicar bloqueos gratuitos suele acabar siendo ineficaz. Pero no te preocupes, el coste monetario es perfectamente asumible por la mayor parte de la población, y tu amigo no te va a juzgar, pues es casi seguro que él también sea adicto a la pornografía, lo sepa o no. 

Mi recomendación, después de muchos años de prueba y error, es que instales el programa de control parental Qustodio en tu PC y en tu móvil, que pagues la suscripción anual (unos 43 euros al año) y que tu amigo disponga de la contraseña, como si tú fueras su hijo. Lo suyo es que creéis una dirección de correo nueva y que solo sirva para que tu amigo acceda a Qustodio. Eso sí, pídele que apunte en algún sitio dichas dirección y contraseña. 

Con esto, en teoría, tus dispositivos quedarán libres de contenidos pornográficos y tú podrás iniciar esa racha de abstinencia inicial que te permitirá ir construyendo una vida física, mental y espiritualmente mucho más sana. Pero si, al igual que yo, eres un tremendo zascandil que no puede parar de enredar hasta liarla parda y necesitas un extra de protección, puedes utilizar el programa Cold Turkey (un solo pago de 39 euros y ya lo tienes para siempre) para el PC, o la aplicación AppLock para móvil (gratis). Estas herramientas no bloquean contenido para adultos, sino programas, aplicaciones o páginas web concretas a través de contraseñas o números PIN. 

Dejar la pornografía merece mucho la pena: se recuperan claridad, energía y una relación más sana con uno mismo y con los demás. Los bloqueos no son una demostración de debilidad, sino una ayuda inteligente en las primeras etapas, cuando la tentación es más fuerte. Si te das esa ayuda inicial y perseveras lo suficiente como para que el impulso empiece a perder fuerza, descubrirás que la libertad acaba llegando. Y cuando lo hace, todo el esfuerzo previo cobra sentido.