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13/9/21

Diez formas de ganar el Premio Cervantes - Pólvora en salvas IX

Desde hace unas semanas, estoy siguiendo las enseñanzas de un joven sabio llamado Pablo Zamit. Con él he aprendido, por ejemplo, que la industria p0rn0gráf1ca está generando una sociedad de muertos vivientes, que hacer caridad sigilosa puede elevar tus niveles de oxitocina o que el juicio social es el mayor estresor al que nos vemos sometidos en nuestro día a día. Uno de sus pódcast sobre productividad se titula Conviértete en una máquina de crear ideas, y en él nos habla de una técnica para estimular la creatividad propuesta por el escritor millonario James Altucher. Dicha técnica consiste en elaborar listas de diez ideas sobre cualquier cuestión que se te ocurra. No importa si la cuestión o las ideas son disparatadas o imposibles (aunque no tienen por qué serlo) porque se trata simplemente de un ejercicio que busca fortalecer nuestro músculo creativo. Las ideas deben ir acompañadas de un primer paso necesario para ponerlas en práctica, el cual también puede ser disparatado o imposible. Has de apuntarlo todo en una libreta y, cuando juntes varias listas, puedes practicar el llamado sexo de ideas, que consiste en juntar dos ideas para ver qué pasa, pues, como dice mi maestro «a veces, una idea mala fusionada con una idea imposible da como resultado una idea genial».

Esta introducción ha sido necesaria para comentar que, hace unos días, estaba yo en el gimnasio cuando se me ocurrió que podría aprovechar los descansos entre series, que a veces se prolongan hasta por tres minutos, para practicar el ejercicio del que acabo de hablar. Pensé que podría resultar gracioso buscar diez formas disparatadas de ganar el Cervantes y, cuando tuve la lista concluida, pensé también que podría aprovecharla para escribir un nuevo artículo para mi blog, por lo que aquí dejo esta descabellada lista de ideas (la última es la más loca). Si alguien lograse hacerse con tan célebre galardón gracias a mí, espero que al menos tenga el detalle de dedicármelo

Idea 1. Sobornar a los miembros del jurado (primer paso: conseguir muchísimos millones de euros). 

Idea 2. Chantajear a los miembros del jurado (primer paso: investigarlos a fondo para encontrar sus trapos sucios). 

Idea 3. Hipnotizar a los miembros del jurado (primer paso: aprender hipnosis). 

Idea 4. Plagiar la obra de un futuro ganador (primer paso: conseguir una máquina del tiempo). 

Idea 5. Obligar/convencer a un gran escritor para que produzca obras para mí y me deje firmarlas (primer paso: elegir a ese escritor [¿Vargas Llosa…?]).

Idea 6. Desarrollar una inteligencia artificial que escriba obras revolucionarias (primer paso: matricularme en Ingeniería Informática). 

Idea 7. Plagiar la mejor literatura de alguna civilización alienígena (primer paso: entrar en contacto). 

Idea 8. Modificar los valores estéticos de la sociedad para que se aprecie lo que yo escribo (primer paso: publicar un tratado revolucionario de Teoría Literaria). 

Idea 9. Impedir que haya más candidatos (primer paso: convencer a los mejores escritores hispanohablantes de que no escriban nada más). 

Idea 10. Desplegar una amplia y exitosa carrera literaria que merezca el premio (primer paso: dedicar catorce horas diarias durante el resto de mi vida a escribir y estudiar literatura [resultados no garantizados]). 

7/9/21

Me importa un carajo la tilde de marras - Pólvora en salvas VIII

Cuando no tenía ni idea de lingüística, me consideraba un firme defensor de la tilde diacrítica (en adelante, la tilde de marras) en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos, a pesar de que ignoraba lo que era un adverbio, un pronombre demostrativo y hasta incluso una tilde. Mantenía esa posición, supongo, para hacerme el guay, para mirar a la gente por encima del hombro y para ser rebelde. «Miradme, miradme todos, desobedezco a la RAE, le pongo tilde a sólo porque yo sé cuándo se le pone, (cuando se puede cambiar por solamente), ja, ja, ja, soy mazo intelectual». 

Más tarde, cuando empecé a aprender lingüística, fui comprendiendo los motivos por los que la RAE abogaba por eliminar la tilde de marras. La explicación, que mi antiguo yo preunediano ni se había molestado en leer, tenía todo el sentido del mundo, y la ofrezco aquí sintetizada en elegante silogismo: 

  • Premisa 1: La tilde diacrítica sirve para diferenciar palabras que se escriben igual pero que pertenecen a categorías gramaticales distintas, siempre que una sea tónica y otra sea átona (1). 
  • Premisa 2: El adverbio solo y el adjetivo solo se escriben igual y pertenecen a categorías gramaticales distintas, pero ambos son palabras tónicas
  • Conclusión: La tilde diacrítica no ha lugar en este caso

El razonamiento me pareció a todas luces impepinable, por lo que acabé convertido en un firme defensor de la eliminación de la tilde de marras. Sin embargo, hace poco, mientras escribía alguna mamarrachada, me di cuenta de que la forma como, del verbo comer, es tónica y no lleva tilde diacrítica a pesar de que existen palabras que se escriben igual, pertenecen a otras categorías gramaticales y son átonas, como es el caso del adverbio relativo como o de la conjunción como. Intrigado por este hecho, decidí elevar la cuestión directamente a instancias de la RAE, a través de un tuit dirigido a su cuenta de Twitter.

La respuesta que me ofrecieron fue que la tilde de marras «no es sistemática, sino que tiene carácter excepcional y tradicional» y adjuntaron un enlace a la versión en línea de la Ortografía de la lengua española de 2010. En dicho enlace se muestran muchos más ejemplos en los que la tilde diacrítica debería operar y no lo hace, como en la forma entre (verbo/preposición) o sobre (verbo y sustantivo/preposición). Las explicaciones se amplían comentando que las palabras escritas con tilde diacrítica tienen en común ser «de empleo frecuente» y que el objetivo es «facilitar su identificación rápida (…) evitando posibles ambigüedades». 

Pues bien, ante esto, entendí que un defensor de la tilde de marras podría alegar que, si bien es cierto que solo siempre es una palabra tónica, no pasaría nada por hacer una excepción sobre la base de su uso frecuente, su tradición y su utilidad evitando ambigüedades. A esto, la RAE podría responder que las ambigüedades se resuelven por el contexto, lo cual es cierto, pero es algo que también podría aplicarse a los pares diferenciados por tilde diacrítica, lo que debería llevarnos a eliminarla en todos los casos. «Bueno, bueno», podría decir la RAE, «la cuestión es que la tilde de marras es para casos de tonicidad/atonicidad, y punto». A lo que los tilderos podrían responder, «sí, sí, claro, lo mismito que en sobre, entre, como, para, don, a, de, e, o, te, u, la, luego, santo, puesto, más, aún...».

Creo que se entiende a dónde quiero llegar, así que no seguiré desarrollando. Lo último que voy a decir es que a mí esta cuestión ya como que me la trae al pairo, no seré yo el que se enfangue en infructuosos debates con usuarios de redes sociales que no saben ni que existen las palabras átonas (2). Y si alguien me pregunta, le diré: «mira, en exámenes y trabajos universitarios, escríbelo sin tilde porque de lo contrario te pondrán una falta de ortografía. En el resto de los casos, haz lo que te dé la gana porque en realidad nadie tiene la razón y todos están equivocados». 


(1) Aunque en español, de forma aislada, todas las palabras tienen sílaba tónica, lo cierto es que en la cadena hablada, algunas palabras no reciben acento prosódico, es decir, se pronuncian átonas en todas sus sílabas. Esto es algo que podemos comprobar nosotros mismos, por ejemplo, al emitir la frase «Dile que te dé la caja de madera». Si lo hacemos con atención, nos daremos cuenta de que y de no se pronuncian igual. El primero se emite con énfasis y el segundo, no, por eso el primero es una palabra tónica y el segundo es una palabra átona. De hecho, por eso existen, y por eso se llaman así, los pronombres tónicos (yo, , , ...) y los pronombres átonos (me, nos, te, las...). Esta cuestión también está presente en el ritmo de los versos. Así, un endecasílabo yámbico tiene acentos prosódicos en las sílabas pares. Por ejemplo, el verso de Quintana «Eterna ley del mundo aquesta sea», quedaría dividido en sílabas, y con los acentos marcados con tildes, de este modo: E-tér-na-léy-del-mún-doa-qués-ta-sé-a. Efectivamente, son las sílabas pares las que tienen acento prosódico y ello nos muestra que todas las palabras del verso son tónicas salvo una, del, que es una palabra átona. Por si fuera poco, la existencia de palabras tónicas y átonas es algo que se comprueba empíricamente mediante programas informáticos de tratamiento de la voz que permiten obtener los llamados espectrogramas, los cuales muestran cómo el énfasis es mayor en las sílabas tónicas, como se aprecia en este enlace, que muestra claramente que la preposición de es una palabra átona. 

(2) Me he extendido tanto en la nota 1 justo por esto, porque hace un mes anduve enfangado en una discusión con dos tuiteros que negaban la existencia de palabras átonas. Lo curioso es que uno de ellos aseguraba ser filólogo. Vivir para ver. 

27/9/19

Por qué ya no se tilda 'guion' (y otros desvaríos ortográficos)

La ortografía es un conjunto de reglas que permite transcribir el habla, posibilitando la comunicación escrita. Estas reglas se establecen sobre la base de diferentes criterios y, en español, el principal es el de la unidad ortográfica, seguido del etimológico. Así, por ejemplo, aunque en no todos los países hispanohablantes se pronuncian del mismo modo todas las palabras que contienen diptongos o hiatos, se han establecido unas convenciones para conformar diptongos e hiatos ortográficos iguales para todos, independientes de la pronunciación. 

Esto explica por qué dejó de tildarse la palabra guion. Si eres un hispanohablante español, es probable que la pronuncies en dos sílabas: gui-on, por lo que, siguiendo las normas generales de acentuación, la o debería llevar tilde, pues se trataría de la vocal tónica de una palabra aguda terminada en n. Sin embargo, en otros lugares esta palabra se pronuncia en una sola sílaba, por lo que no llevaría tilde. A causa de estas diferencias, la RAE estableció que, independientemente de cómo se pronuncien las palabras, si tenemos una vocal abierta (a, e, o) tónica junto a una vocal cerrada (i, u) átona, siempre se forma un diptongo ortográfico [1]. Este es el caso de guion. La vocal cerrada i es átona mientras que el acento prosódico recae en la o, que es la tónica. Por tanto, en pos de la unidad ortográfica del español, se conviene en que ahí no hay hiato ortográfico (aunque muchos hispanohablantes lo pronuncien en dos sílabas), sino diptongo ortográfico. Lo mismo ocurre por ejemplo con la palabra rio (tercera persona del singular del perfecto de reír, antiguamente *rió), la o ya no lleva tilde porque se considera, a efectos ortográficos, una palabra monosílaba. Sin embargo, en la misma forma en primera persona del singular del presente, río, sí que se mantiene la tilde en la i porque en este caso sí que existe un hiato [2]. ¿Por qué? Porque la tónica es la vocal cerrada y la átona es la abierta (lo contrario que en guion y rio). 

Una vez explicado todo esto, voy a lanzar un par de opiniones que no creo que sean muy populares. Considero que el criterio de unidad ortográfica no tendría que tener tanta relevancia. La escritura es un medio secundario del lenguaje y el habla es un medio primario. Dicho en otras palabras, la escritura es un modo de representar el habla y no al revés. Si en España decimos gui-on, y en Hispanoamérica dicen guion, pues que allí no se tilde y aquí sí. ¿Qué problema hay? ¿Es que acaso si leo un libro impreso en Buenos Aires me voy a volver loco por ver que tildan de un modo distinto unas pocas palabras? Sinceramente, lo dudo mucho. Existen considerables diferencias en el modo de hablar español entre las múltiples zonas y esto no causa mayores problemas. ¿Por qué iban a causarlos unas pequeñas diferencias en el modo de escribirlo? Quizá existan razones de peso para haber llevado a cabo esta reforma guiada por el criterio de la unidad ortográfica, pero a mí se me escapan. De hecho, entre 1999 y 2010, la RAE, a pesar de haber establecido ya el asunto de los diptongos y los hiatos ortográficos, ofrecía la posibilidad de que cada uno escribiese según su pronunciación, es decir, era válido tildar guion en España y no hacerlo fuera. ¿Recordáis que aconteciese algún tipo de catástrofe en relación con esto? Yo tampoco. 

Y aquí va la segunda opinión impopular. Ojalá una reforma ortográfica que eliminase el criterio etimológico y estableciese el de correspondencia biunívoca entre letras y fonemas. Sí, puede sonar duro, pero me encantaría, y las generaciones futuras estarían agradecidas, y es lo que creo que tendría que haber hecho la RAE en su momento, cuando se puso manos a la obra para limpiar, fijar y dar esplendor a nuestra lengua. A pesar de que el español es un idioma con una ortografía bastante fonética, existen numerosos desajustes entre grafías y fonemas que no tienen ninguna justificación práctica, salvo el criterio etimológico. Así, el fonema /b/ se representa con dos grafías, b y v mientras que la letra g, sirve para representar dos fonemas, /g/ ante a, o, u, y /x/ ante e, i [3]. Por otro lado, la letra h no representa ningún fonema, mientras que la letra x representa una secuencia de dos: /ks/. Esto son solo algunos ejemplos de desajustes que hacen más compleja la ortografía y dificultan en gran medida el aprendizaje de una lengua. ¿Qué implicaría la reforma de mis sueños, y de otros locos como Juan Ramón Jiménez y Unamuno? Pues adiós a la h, adiós a la x, adiós a la v, adiós a la w, adiós a la c, adiós a la ll, para /b/ solo b, para /θ/ solo z, para /k/ solo k, para /g/ solo g, para /x/ solo j, para /ʝ/ solo y. Y alguna cosa más que se me olvidará. 

Antes de que alguien intente averiguar mi dirección para ajusticiarme, que quede claro, no lo digo en serio, solo he redactado todo esto a modo de curiosidad. Está claro que una ortografía basada en el criterio biunívoco sería más sencilla de aprender y no podrían cometerse faltas de ortografía, pero está igual de claro que llevar a cabo semejante reforma sería imposible, simplemente no puedes cambiarle a 400 millones de personas un montón de reglas de ortografía de la noche a la mañana. Si con la eliminación (muy acertada y de la que hablaré más adelante) de la tilde en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos se volvió la gente loca y todavía pasan del tema e incluso hay algunos académicos como Reverte, que encima lo justifican, imaginad la que se liaría si se llevase a cabo la reforma loca que acabo de plantear... 

En fin, dejadme en paz, que soñar es gratis (y desvariar también). 


NOTAS

[1] Estas son las normas sobre diptongos e hiatos ortográficos que se establecieron: 
  • Diptongo: vocal abierta tónica junto a vocal cerrada átona (guion, aunar) o una i junto a una u (ciudad, ruido).
  • Hiato: vocal cerrada tónica junto a vocal abierta átona (crío, caída) o dos vocales abiertas (caer, roedor) o dos vocales iguales (chiita, cooperar).

[2] En los hiatos de vocal cerrada y vocal abierta siempre se acentúa la cerrada, aunque se contravengan las normas generales. Por ejemplo, María es una palabra llana terminada en vocal, por lo que no debería llevar tilde. Sin embargo, lleva tilde en la penúltima sílaba porque aquí no se tienen en cuenta las normas generales, sino las particulares de acentuación de hiatos. 
[3] En fonología, /g/ es un fonema que representa al sonido que hacemos al leer la letra g en gato mientras que /x/ es un fonema que representa al sonido que hacemos al leer la letra g en gemelo o la j en jarrón

CONSULTAS
  • REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (2010). Ortografía básica de la lengua española. Barcelona: Espasa. 
  • «Principales novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española (2010)». https://www.rae.es/sites/default/files/Principales_novedades_de_la_Ortografia_de_la_lengua_espanola.pdf 
  • INFORME SEMANAL - Una ortografía algo ligera de tildes. 18-12-2010.


26/10/18

Cómo aprobé Morfología con Mario García-Page

Presentación

portada libro La constante macabra
Durante el pasado curso 2017/18, descubrí el término constante macabra, acuñado por el investigador André Antibi, y que se refiere a un fenómeno por el cual ciertos profesores suspenden a un elevado número de alumnos con el objetivo de imbuirse de una suerte de dudoso prestigio académico. Yo estaba preparando la asignatura Morfología de la lengua española, del segundo curso del Grado en Lengua y Literatura Españolas de la UNED. Alarmado por el alto porcentaje de suspensos que mostraban las estadísticas de esta materia (en torno al 80% de los que se presentaban), me puse a investigar por Internet y fui a dar, nada menos, que con una petición de Channge.org para que se cambiase el sistema del examen de la asignatura impartida por el catedrático Mario García-Page (sí, es el hermano filólogo del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page). Fue allí donde me topé con el impactante término del que vengo hablando.

Sinceramente, yo no tengo la total certeza de si podemos o no hablar aquí de constante macabra. Muchos alumnos asegurarían que sí, pues para ellos, esta asignatura se ha convertido en un quebradero de cabeza que está amargando su paso por unos estudios que los apasionan en términos generales. He leído casos de personas que han optado por dejarla aparcada para ir aprobando el resto de asignaturas y, finalmente, graduarse habiendo tenido que pedir la convocatoria de gracia. Sin embargo, creo que únicamente estoy legitimado a hablar desde mi propia experiencia, máxime en una universidad como la UNED, en la que el contacto con otros alumnos y con los profesores es menor al no haber clases presenciales (en mi caso concreto, el contacto es prácticamente nulo). Y, mi experiencia, por fortuna para mí, no ha tenido nada que ver con la de algunos de mis compañeros. Quiero dejar claro que con esto no pretendo defender ni atacar al profesor ni a los alumnos. Simplemente voy a dar mi opinión sobre las causas del problema que se ha generado en torno a esta asignatura y a explicar qué hice yo para aprobarla, por si de este modo mi testimonio pudiera servir de ayuda a la hora de encarar con éxito el estudio. 

Posibles causas de la situación

En la mayor parte de los conflictos que se generan entre grupos sociales, la culpa no suele encontrarse al 100% en uno de los dos bandos, y creo que este caso no es una excepción. Considero que, ni el profesor es un ser malvado que disfruta amargando la carrera a sus estudiantes, ni los alumnos son unos vagos que no se esfuerzan lo suficiente. En mi opinión, la causa del elevado número de suspensos se encuentra en la confluencia de tres hechos:
  1. Es una asignatura más difícil de lo normal.
  2. El profesor es más exigente de lo normal.
  3. Se da por sentado que, al empezar la asignatura, estamos en posesión de unos conocimientos sobre gramática mucho más elevados de los que realmente tenemos

Posibles soluciones

Si estoy en lo cierto, lo que tendremos que hacer para aprobar, o, al menos, para maximizar las posibilidades de hacerlo cuanto antes, será:
  1. Dedicarle más tiempo de lo normal. 
  2. Fijarnos en los detalles más de lo normal. 
  3. Conseguir esa base de conocimientos que se espera que tengamos. 

Tiempo que dedicarle

Esta es una asignatura de cinco créditos, los cuales equivalen a 125 horas de trabajo. Por si os puede resultar orientativo, yo conseguí sacar un 9 y para ello le dediqué unas 15 horas a principio de curso, pues decidí no presentarme en febrero, y unas 135 durante el verano, para la convocatoria de septiembre, es decir, un total de unas 150 horas. Debes tener en cuenta que, en las 125 horas que se espera que le dediquemos, no se incluyen las necesarias para lograr los conocimientos de gramática que se espera que tengamos.

Fijarse mucho en los detalles

Hay que tener en cuenta que el profesor da muchísima importancia no solo a la presentación y a la corrección ortográfica y gramatical. También debes expresarte con claridad, propiedad y precisión y, muy, muy, muy importante, repito, muy importante, cuidar el metalenguaje como si te fuese la vida en ello. No es difícil, pero debes prestar mucha atención. Esto es, por ejemplo, que aquello que se escribe en cursiva cuando va impreso, tú debes ponerlo subrayado en el examen. No hacerlo es como tener faltas de ortografía y hay gente que ha suspendido por ello. Observa bien cómo procede el profesor y hazlo tal cual (símbolos, guiones, cursiva-subrayado...). Sobre todo esto encontrarás más información en el campus virtual. 

Otro aspecto a tener en cuenta es no ver las cosas por encima, sino en profundidad. Por ejemplo, puede que te quedes con que los gentilicios se construyen añadiendo un sufijo a la raíz del topónimo, y así es en general, pero te puede caer una cuestión de verdadero o falso que pregunte si existen excepciones (las hay, las hay, por ejemplo, carioca y fluminense son respectivamente los de Río de Janeiro ciudad y Río de Janeiro estado). Otras preguntas de precisión que te pueden caer son, por ejemplo, el superlativo de alto (supremo) o el ordinal de quinientos (quingentésimo).

Portadas de libros de gramática de la UNED

Lograr una buena base en gramática

Bien, sobre cómo obtener una buena base, te voy a decir lo que hice yo. En el manual básico de la asignatura, Cuestiones de morfología española, hay una sección de bibliografía esencial comentada. En mi caso, comencé por el Manual del Curso básico de lengua española, temas 4 al 8, donde se da un buen repaso a todas esas cosas de lengua que aprendiste en el instituto hace como 55 años. Está todo muy bien explicado y sirve como primera toma de contacto con la segmentación morfológica de palabras (además, esta parte del libro fue elaborada por el propio Mario García-Page). Te recomiendo que no veas solo los temas 4-8, sino también los de sintaxis, pues te puede ayudar a ir asimilando el asunto de los adverbios, adjetivos y pronombres relativos, que pueden ser un poco bastante jodidos de identificar, tarea que se facilita si entiendes su función dentro de las oraciones complejas. 

El siguiente paso que di fue meterme con el manual Ejercicios de gramática y expresión. Es un libro muy bueno, casi imprescindible para aprobar. En un momento dado podrías saltarte el del párrafo anterior, pero no te recomiendo que ignores este, el GRAMATOCHO, como lo bautizó muy acertadamente una compañera. Lo que Page indica es que se estudie la tercera parte, que se compone de un tema dedicado a las categorías gramaticales y otro a la estructura de las palabras. Además de estos, yo te exhorto a que estudies el tema sobre los valores de se. El GRAMATOCHO, aparte de explicar todo muy bien y en profundidad, cuenta con un montón de ejercicios con soluciones.

Ahora, y solo ahora, te encuentras preparado para enfrentarte a Cuestiones de morfología española. Mi recomendación es empezar por el glosario, hacerte unos buenos resúmenes para que te puedas meter en harina con mayor comodidad, pues necesitas manejar con soltura una ristra de términos que suenan a enfermedades graves, como haplología, alomorfiasincretismo, acronimia, aféresis, supletismo, apofonía, parasíntesis, metaplasmos, metábasis, hipósfasis… El grueso de Cuestiones… es un conjunto de modelos de examen resueltos. Al principio es probable que no te salgan bien los ejercicios pero poco a poco irás mejorando. En paralelo a ello, recomiendo leer los temas de morfología de la Nueva gramática de la lengua española de la RAE y el estudio del libro Introducción a la fraseología española (no entero, solo los temas que se indican en la guía de estudio) del propio Page, que en mi opinión es muy bueno para entender el tema de las locuciones, compuestos y colocaciones (este es otro pilar de la asignatura, junto con los valores de se, la segmentación de palabras o la identificación de la categoría gramatical a la que pertenece una palabra).

Consejos adicionales finales

Por último, quiero darte una serie de consejos adicionales que he ido recordando mientras escribía este artículo.

  • Lee con detenimiento todos los documentos que Page cuelgue en el campus virtual, especialmente uno que se titula El verbo, absolutamente fundamental para dominar la segmentación de formas verbales. Ni que decir tiene que debes controlar los tiempos verbales a la perfección, así que repásalos a muerte, no vayas a suspender por cosas como identificar mal un pretérito imperfecto de subjuntivo (amara o amase). 
  • Plantea en el foro todas las dudas que tengas y lee con atención todas las que planteen los demás y las respuestas del profesor. 
  • No te olvides jamás del morfo cero ø. Cada vez que termines de analizar una palabra, recuerda echar un ojo y comprobar si en ese caso corresponde o no ponerlo.
  • En el campus virtual hay una serie de soluciones a exámenes de otros años, pero son pocas, quizá este año haya seis. Mi recomendación es que no las mires hasta haberle dado al menos una vuelta a Cuestiones…, pues son una gran herramienta para evaluar tu progreso. Si los miras al principio, te sonarán a chino.
  • No es raro que las soluciones a un test de verdadero/falso sean todas verdaderas, todas falsas, la primera verdadera y todas las demás falsas, o cosas por el estilo, así que, si ves que te está saliendo algo similar, ten en cuenta que puedes estar haciéndolo bien.
  • Esto es un tópico, pero da igual, te lo digo, descansa bien antes del examen. Es un consejo que deberíamos aplicar a todas las asignaturas, pero con más razón a las que son de este tipo. Necesitas tu mente despejada y funcionando a pleno rendimiento y si la noche antes te pegas una paliza estudiando y duermes poco, te levantarás como si tuvieras resaca. No lo hagas, en serio, planifica el estudio para darte libre la última noche y descansar bien. 

Ejemplo real de examen

Os dejo mi examen aquí abajo por si os sirve de ayuda. Lo más interesante es que en la palabra alineaste yo no llevé a cabo el análisis principal que propuso Page como solución, pues mi lexema fue -line- y el suyo -lin-, pero me lo dio por válido porque el resto del análisis era coherente. 

Tengo entendido que este año van a cambiar el sistema de examen, que será todo tipo test con la opción de analizar unas palabras para subir nota. No sé si esto va a suponer alguna diferencia, pero espero que sí, espero que resulte mucho más sencillo aprobar. Os deseo mucha suerte. Y recordad que, como dijo el crítico literario Charles Augustin Sainte-Beuve, el éxito consiste en superar el miedo al fracaso.





Tengo muchas más entradas con trabajos y comentarios de texto del Grado en Lengua y Literatura Españolas de la UNED. Puedes verlos en esta sección.