30/6/14

Mi historia

Nadie me cree cuando cuento mi historia, pero tampoco se atreven a poner a prueba mis palabras. Cada noche, cuando me acuesto, una niña aparece a los pies de mi cama, el pelo oscuro y revuelto, la piel verdosa, los ojos sanguinolentos. Se queda allí durante horas, totalmente quieta, mirándome con una desagradable sonrisa en sus labios negros. Siempre desaparece cuando los primeros rayos de sol se introducen en mi habitación, pero antes de marcharse me dice: «Ya falta poco». 

La primera vez que la vi me dio un infarto. Hablo de forma literal: estuve ingresado, a punto de morir. Después vas al psicólogo, al psiquiatra, a curanderos, a videntes... te planteas el suicidio. He cambiado de piso dos veces, pero no sirve de nada, ella aparece allá donde duermo. 

Los humanos somos seres muy curiosos. Incluso a esta situación llega uno a acostumbrarse. A veces ya ni le presto atención. Ella aparece y yo me doy la vuelta y me duermo. En el fondo, lo único que me perturba ya es ignorar aquello para lo que falta poco. La maldita niña jamás me lo dice, por más que se lo pregunto. 

Les agradezco inmensamente su atención. Espero que al menos algunos de ustedes me hayan creído, significaría mucho para mí. 

Por cierto, se me olvidaba contarles que todo empezó la noche en que leí un relato exactamente igual que este.


Esta historia forma parte de mi libro PULSACIONES, 99 MICRORRELATOS DE INFARTO. Puedes comprarlo en este enlace


Nota: Una versión más breve y peor escrita de este cuento fue seleccionada para aparecer en el libro Homenaje a E. A. Poe de la editorial Art Gerust. 

25/5/14

Me han publicado en el número nueve de Cosmocápsula

La revista colombiana de ciencia-ficción Cosmocápsula ha tenido a bien publicar en su número nueve una selección de mis pequeños "Retazos de pasado mañana" por lo que les estoy muy agradecido. 

Ilustración: Raíz, por Le Yad. 

9/3/14

Nervios

Tengo los nervios rotos. Cada día me aíslo más. Me cuesta tanto soportar a la gente... A veces me gustaría ser invisible o vivir en un mundo devastado y tranquilo. Aspiro el aire sucio de la mañana y sueño con volar lejos de todo.

Tengo cicatrices en los nervios. Cada día me siento menos identificado con cualquier cosa. Las dudas no me dejan en paz. Las ilusiones se diluyen en el viento gris de la vida. Echo de menos oler tu piel y perdernos en el aire pálido de la mañana. Me gustaría vivir en tus sueños, en tus recuerdos, en tus fantasías...

Tengo los nervios machacados. Cada día encajo peor en cualquier sitio. No confío en nadie. No creo ni en mí mismo. Mis esperanzas son un charco de agua podrida. Me gustan los días lluviosos porque en ellos siento que formo parte del mundo. Sé que no podría hacerte feliz, y esto también me destroza los nervios.



30/1/14

Mierda

Un poema escrito
en el trabajo nunca
te parecerá tan
hermoso como el
hecho mismo de
escribirlo pues en
cierto modo es
como si tu jefe te
estuviese pagando
por hacer poesía
siendo además ésta
la única posibilidad
de que alguien como
tú reciba dinero
por crear su mierda.



19/1/14

Una cuerda rota

Voy empapelando mi cuarto:
el suelo, las paredes,
la ventana, la lámpara,
el armario, la cama,
el ordenador, la mesa,
las cajas de trastos,
la silla, los libros,
envuelvo individualmente
todos y cada uno de mis
438 libros…
Todo a mi alrededor queda
cubierto, absolutamente
todo salvo la impresora, que
continua sin descanso
vomitando folios
con la cara de Elisa
en blanco y negro.



18/1/14

Mozos de almacén

Me contaba cosas como que
las plantas pueden sufrir, sí, sí,
lo demostró un viejo en su casa usando
unas tijeras
y un detector de mentiras.

El toro mecánico que
utilizábamos tenía una
pegatina con el logo y el nombre 
de la empresa que los
fabricaba, Hernández e Hijos.  
―Mira este símbolo―me espetó
una mañana lluviosa―. ¡Masonería!

Un día estaba yo recogiendo
con la pala un enorme montón de
sepiolita mezclada con aceite que se había
derramado de una máquina. Aquello era como
mierda de triceratops. Entonces
apareció él fumando un cigarrillo.
―Esta noche he quedado con
mi exnovia―me dijo―. Para matar
a la rata… Ya sabes, para follar JAJAJA.

Jodido loco. Siempre
me hacía reír.