13/4/19

10 años blogueando: lo mejor de Cochambre Literaria

Hoy, 13 de abril de 2019, este blog cumple diez años. No parece una cifra descomunal, pero os aseguro que para alguien tan inconstante como yo resulta un entrañable motivo de alegría. Recuerdo que inicié este proyecto -bautizándolo con tan infortunado nombre- con el objetivo de obligarme a escribir. Quería practicar, llevar a cabo muchos intentos de historias que sabía que no iban a valer la pena, pero que iría publicando aquí para poder comprobar mis progresos y para que los visitantes me diesen su opinión sobre aquellos aspectos en los que podía mejorar. Los buenos textos, cuando llegasen,  irían a otra parte, a libros, a concursos... aquí solo habría sitio para la cochambre. La verdad es que ahora mismo me resulta una idea un poco tonta, pero por entonces parecía tener sentido. La cuestión es que, al final, esto se convirtió en un blog de escritor normal y corriente. Casi nadie comentaba nada y yo me dedicaba a publicar relatos y poemas que tampoco me parecían tan malos. Luego vinieron las listas de libros, los trabajos de la universidad reciclados, el canal de Youtube... y así hasta hoy. 

En estos años he mejorado muchísimo, lo cual no es especialmente meritorio, ya que partía de un nivel nefasto, aunque tampoco vamos a dejarnos caer en la falsa modestia. La verdad es que he trabajado con ganas, he rellenado muchas páginas con historias que jamás pensé que se me podrían ocurrir, he estado tres años estudiando duro en la universidad, he ganado algunos concursos y me han publicado mi primera novela. Tengo motivos para estar contento y también los tengo para seguir adelante

Ante tan redonda efeméride había pensado en ofrecer algo especial, una sorpresa, pero es que no tengo mucho tiempo y, además, ¿qué clase de sorpresa se puede dar desde un desconocido blog de escritor? Todo lo que esté por debajo de una fiesta quedaría muy pobre, y yo, de momento, no me puedo permitir semejantes derroches. Así pues, nada especial, nada sorprendente, un pequeño auto-homenaje en la línea de lo que se suele ver por aquí, una lista con las diez mejores publicaciones de Cochambre Literaria. (¡Feliz cumpleaños, mi querido blog!)

En el callejón: este microrrelato de género negro cuenta con el honor de ser el primer post que publiqué. Ahí podéis ver su fecha de nacimiento, 13-4-09. La verdad es que ha sufrido varios retoques, pues el original adolecía de numerosos fallos de principiante. No es una obra maestra, pero nadie podrá quitarle su papel de pionero.

Canción descuartizada: este torpe poemilla tiene la particularidad de haber supuesto la única ocasión en que he alcanzado algún logro en concursos de poesía, quedando finalista en un certamen celebrado en Alcobendas. Desde entonces, nada, aunque ahora escribo poemas mucho mejores. Cosas del mundo de las letras (actualización: en 2019 quedé tercero en un concurso de poesía). 

17 pasos para escribir y vender una historia de ciencia-ficción: traducción libre que me marqué y que se convirtió en mi primera publicación "viralizada", como yo las llamo. En la actualidad tiene unas 18.000 visitas y es la tercera más popular del blog. 

Algunos comentarios sobre el "lenguaje inclusivo": aquí me aventuré a transitar un terreno pantanoso, a tocar un tema candente y polémico sobre el que todo el mundo habla sin saber siquiera lo que significa "género no marcado", pues es algo que ocurre con la lingüística, que todos nos sentimos legitimados a opinar, independientemente de nuestros conocimientos. Yo, sin ser un experto, me decidí a redactar estas líneas después de dos años estudiando lengua y habiendo asistido a un curso de verano de la UNED titulado "El sexismo lingüístico: ¿apariencia o realidad?", organizado por profesoras de la universidad que se declaraban feministas. Al contrario de lo que pudiera pensarse, mis ideas respecto a este tema son básicamente las mismas que las ofrecidas en aquellas ponencias. 

Otro poema para mi gatita muerta: el título lo dice todo y creo que el poema me quedó lo bastante expresivo como para hacer innecesario añadir mucho mas. Como dije en la dedicatoria de mi novela, ella fue mi hija aunque tú no puedas entenderlo. 

El cuento del tatarabuelo: este es un relato muy especial para mí por dos motivos. El primero es que creo que me quedó muy gracioso, y escribir literatura de humor resulta bastante difícil. El segundo motivo es que constituye una clara evidencia de lo mucho que he mejorado. Y es que el origen de esta historia se encuentra en una versión anterior de hace seis o siete años, de un tiempo en el que mi prosa se hallaba todavía en un nivel muy precario. El año pasado decidí reescribirlo y, de verdad, si vierais la diferencia, no podríais creer que ambos pertenezcan a la misma persona. 

Dormir: si me conocéis, es probable que sepáis que uno de mis objetivos en la vida es ganar el Premio Herralde de novela porque quiero que me publiquen en Compactos Anagrama (me vale también que me publiquen sin ganar el premio, lo importante es ver mi nombre en uno de esos libritos de colores). Bien, este fue mi primer intento. Empecé con muchas ganas y llegué a escribir seis o siete capítulos, dándome cuenta finalmente de que no valía la pena seguir. Aún así, me pareció que este trozo merecía ser salvado de caer en el olvido eterno. 

Los cincuenta mejores relatos de todos los tiempos: si algo funciona, no lo toques. O, dicho de otro modo, si una traducción se te ha viralizado, prueba a hacer otra. La verdad es que me llevó mucho trabajo traducir, buscar todos los relatos en español, enlazarlos... Al final se convirtió en la entrada más popular del blog, contando con unas 25.000 visitas y recibiendo 300 nuevas cada mes. Si escribes en Google "los mejores relatos de todos los tiempos" o "los mejores relatos de la historia", te aparece esta entrada como primer resultado (haz la prueba y, ya de paso, pincha en el enlace ;) ).

Diagrama de flujo del amor: este es uno de los venazos que me suelen dar y que no pasan de ahí. Con mucho entusiasmo decidí que me iba a poner a crear humor gráfico para el blog, y el resultado fue esta única viñeta, que, eso sí, quedó muy chula. Sabiduría popular de la buena. 

Algunos comentarios sobre las Novelas a Marcia Leonarda: este es uno de los trabajos de la universidad que he reciclado para el blog. No es mi favorito, ni por su contenido, ni por la obra que trata, pero, si lo he elegido para figurar en esta lista que ya se acaba, y que no ha seguido orden ni concierto, es porque la profesora que me lo corrigió, además de ponerme un diez, me dijo que tenía calidad suficiente como para aparecer en alguna publicación académica, y claro, casi muero. 

Nada más por ahora, espero que os haya gustado, espero que os gusten las cosas que escribo y, si es así, espero poder seguir teniendo el honor de contar con vuestras preciadas visitas durante muchos, muchos, muchísimos años más. ¡Saludos!

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14/3/19

Algunos comentarios sobre las Novelas a Marcia Leonarda

LAS NOVELAS A MARCIA LEONARDA Y LA FIGURA DEL RECEPTOR FEMENINO

No destacan en las Novelas a Marcia Leonarda ni la verosimilitud ni la originalidad argumental de las historias. Sin embargo, sí que se mostró Lope bastante innovador en lo formal al construir la estructura narrativa pensando en su relación con Marta Nevares Santoyo, la cual se convierte en la receptora a la que el narrador se dirige en innumerables ocasiones a lo largo del desarrollo de las cuatro novelas breves. La intención va mucho más allá de una simple dedicatoria como la que ya le había brindado en la comedia La viuda valenciana. Según Wardropper (1983:182), no es que Lope le dedique las novelas a Marta, sino que más bien las escribe para ella, lo que da lugar a que “interrumpe frecuentemente su narración para hablar directamente con la dama. Mientras se desenvuelve la historia conversa con ella, bromea con ella, la lisonjea, la instruye, la galantea”. 

El volumen no tiene un origen unitario. En un principio, Marta le pidió a Lope que escribiese una novela para ella, demanda de la que surgió Las fortunas de Diana, publicada por primera vez en La Filomena. A la dama le gustó la obra y la siguiente petición fue un libro de novelas, escribiendo Lope La desdicha por la honra, La prudente venganza y Guzmán el Bravo, publicadas en La Circe. A pesar de ello, el conjunto muestra unidad gracias a elementos como los tipos de personajes, las peripecias y, sobre todo, la figura de Marcia Leonarda como narrataria. Es por ello por lo que podemos pensar que uno de los papeles (intencionado o no) que juega la figura del receptor femenino sería el de aportar unidad al conjunto de novelas. Sin embargo, opino que no sería su función más importante y que habría otras dos que sobresaldrían: por un lado, el deseo de Lope de diferenciar sus novelas de las escritas por Cervantes, que tanto éxito e influencia habían logrado y, por otro, manifestar, demostrar, poner en práctica el profundo amor que el literato sentía por Marta Nevares. 

Respecto al intento de alejarse de las novelas cervantinas, podemos transcribir las palabras de Agustín Redondo, citado en Carreño (2002: 36): “Lope inventa una fórmula original de novela que le permite diferenciarse de su gran rival”. En cuanto a planificar las narraciones como una especie de regalo o carta de amor, Wardropper (1983:183-185) comenta que “Lope muestra con toda naturalidad que su único propósito es divertir a su amada”, que la seduce por medio de técnicas directas e indirectas y que en estas novelas la “sutil y compleja declaración de amor es su función literaria principal”.  

Para llevar a cabo un análisis más profundo del papel de Marcia Leonarda como personaje literario (basado en Marta Nevares) que no interviene en la trama pero que juega el importantísimo rol de narrataria, debemos manejar el significado de algunos conceptos, los cuales se nos ofrecen en el estudio introductorio de Antonio Carreño a la edición de Cátedra de las Novelas a Marcia Leonarda. Tendríamos, pues: 
  • El autor, individuo real, en este caso Félix Lope de Vega, que escribe la obra; en el mismo plano también estarían los lectores, individuos igualmente reales, que en diferentes tiempos y localizaciones la han leído, la leen o la leerán. 
  • Por otro lado, nos encontramos con las figuras del autor implícito y el lector implícito, que sería el modo en que se proyecta el autor real en la obra y el modo en que proyecta a los lectores reales. 
  • Pero los elementos que más nos interesan son el del narrador y el narratario. El primero se podría entender como el personaje que narra los hechos (el Lázaro adulto del Lazarillo) y el segundo como el personaje al que se dirige el primero (Vuestra Merced, en la misma obra mencionada). 

Así pues, en estas novelas, es Marcia Leonarda la narrataria a la que se dirige el narrador (basado en el autor real) estableciéndose un diálogo, (o, quizá, más bien un monólogo o una relación epistolar de la que solo conoceríamos una parte) que marca el ritmo de la narración y que relega a un segundo plano el resto de los elementos, incluso las propias historias. Estas intervenciones del narrador son un recurso literario denominado “digresión” o excursus y a las que Lope se refirió en la propia obra como “cosas fuera de propósito” o intercolumnios.

Antonio Carreño clasifica las digresiones lopescas en instructivas, formularias, interpelativas, de ornamentación erudita, metanarrativas o moralizantes. Algunos ejemplos de estas digresiones serían: una reflexión sobre la comedia histórica, una extensa descripción de la ciudad de Constantinopla y su historia, o variados comentarios sobre temas tan dispares como la hipocresía de los hombres en sus relaciones con las mujeres, sobre el arte de novelar o sobre los escritores pedantes. 

La introducción a La desdicha por la honra constituiría un caso paradigmático de las digresiones que inundan toda la obra (aunque en esta ocasión no se trate de una interrupción de la narración, que es lo más habitual). Como vemos, el papel de la narrataria resulta fundamental desde las primeras palabras en las que el narrador se dirige a ella directamente como “vuestra merced”. Esta digresión le sirve a Lope para explicar el origen de sus novelas, para usar el tópico de la falsa modestia y para mencionar referentes de la antigüedad clásica (Homero y Virgilio) y personajes mitológicos (Leandro), demostrando así su erudición, y todo ello solo en el primer párrafo. En el siguiente, reflexiona sobre la evolución de la lengua, lo que le sirve también para incluir un pequeño cuento, técnica muy usada a la hora de seguir el principio horaciano prodesse et delectare. A continuación, nos encontramos con un fragmento clave, pues, a mi juicio, Lope se sirve del recurso de dar explicaciones a la narrataria para justificar la tónica general que los lectores van a encontrar en sus novelas, es decir, la constante interrupción de la narración. El narrador le explica a Marcia que si va a tachonar el texto con “cuanto se viniere a la pluma” es porque quiere lograr un estilo que no aburra a los menos instruidos ni parezca superficial a los más doctos. Añade que ello va en línea con su proceder en las comedias, que consiste en entretener al pueblo, lo que le sirve para mencionar que es una idea con la que estaba de acuerdo Aristóteles, lo que a su vez le da pie a plantear una implícita defensa de las lenguas vernáculas frente al latín, comentando que el estagirita no hablaba la lengua latina. Solo después de tan extenso y dispar conjunto de reflexiones, dedica Lope un par de líneas a hablar de la historia que está prologando. 

Así pues, queda bastante claro que el papel del personaje de la narrataria resulta fundamental en estas novelas y que no puede considerarse fruto de la improvisación o de la falta de destreza de Lope como prosista (de hecho, como veremos después, que Lope rebautice las digresiones y explique su función, demostraría que son consecuencia de la voluntad de estilo). Quizá no resultase descabellado, habida cuenta de todo lo dicho hasta ahora, que, además de narrataria, podamos considerar a Marcia Leonarda como la protagonista indiscutible de la obra en su conjunto.


COMENTARIO DE UN ARTÍCULO DE ANTONIO SÁNCHEZ JIMÉNEZ

En su artículo «La poética de la interrupción en las Novelas a Marcia Leonarda, en el proyecto narrativo de Lope de Vega», incluido en el libro Ficciones en la ficción: poéticas de la narración inserta (siglos XV-XVII), editado por Valentín Núñez Rivera, Antonio Sánchez Jiménez trata una de las principales particularidades de las Novelas a Marcia Leonarda: las digresiones, aspecto íntimamente ligado al papel de la narrataria, pues es la omnipresencia de esta lo que posibilita las frecuentes interrupciones en las que Lope divaga sobre innumerables temas. 

El texto comienza haciendo un repaso a las críticas negativas que estas novelas cosecharon por parte de un gran número de estudiosos, precisamente a causa de las constantes digresiones, habiendo recibido apelativos como “desafortunadas, inoportunas, malintencionadas, pedantes, insolentes y, en cualquier caso, molestas e insatisfactorias” (Sánchez, 2013:101).

A continuación, el autor analiza estas interrupciones o excursus, haciendo una tipología no demasiado exhaustiva pero sí adecuada, y deteniéndose en el carácter metaliterario de muchas de las digresiones, como cuando el narrador recuerda el principio de La Celestina o cuando informa a Marcia de que va a valerse de historias, fábulas, versos o lugares de autores para lograr un equilibrio entre el estilo grave y el desnudo. 

Sánchez inicia entonces su defensa de las Novelas a Marcia Leonarda. Dado que Lope rebautiza el recurso literario de la digresión como “intercolumnios” (se refiere a ellos también como “cosas fuera de propósito”) y que además reflexiona sobre sus funciones, que serían por un lado “paliar los efectos emocionales de la narración en la narrataria” (Ibid, 105) y, por otro “ahorrarse el esfuerzo de construir una escena de alta emotividad” (Ibid), entonces, quedaría demostrado que el enorme conjunto de digresiones incrustadas en las cuatro novelas no sería fruto de la improvisación, sino de una firme voluntad de estilo. Para reforzar esta tesis, el autor menciona la opinión positiva de varios académicos sobre las novelas lopescas y más en concreto sobre los intercolumnios, que pasan ahora a considerarse “la aportación más novedosa de Lope al arte narrativo y la esencia de su proyecto literario” (Ibid, 106). El resto del artículo es dedicado al análisis de la digresión en otras obras de Lope, como La Arcadia o La Dorotea, concluyendo que este recurso puede considerarse la “marca registrada” de la narrativa del gran literato madrileño.

A mi modo de ver, lo más destacable del presente trabajo es la consistente defensa que Antonio Sánchez lleva a cabo de las Novelas a Marcia Leonarda en general y de las digresiones que contienen en particular, al encuadrar estas últimas en el proyecto literario del escritor, no solo en la narrativa, sino también como parte fundamental de su poesía y su teatro, haciendo frente a la opinión de una buena parte de la élite académica. 




BIBLIOGRAFÍA
  • CARREÑO, A. y VEGA, L. (2002). Novelas a Marcia Leonarda. Madrid: Cátedra.
  • RICO, F. y WARDROPPER, B. (1983). Historia y crítica de la literatura española. Siglos de Oro: Barroco. Barcelona: Crítica.
  • SÁNCHEZ, A. (2013). «La poética de la interrupción en las Novelas a Marcia Leonarda, en el proyecto narrativo de Lope de Vega». Ficciones en la ficción: poéticas de la narración inserta (siglos XV-XVII), pp. 99-114.

11/3/19

Fragmentos sublimes de literatura en español

Hace más de tres años, escribí una entrada en este blog (¿dónde si no?) en la cual mostraba una serie de párrafos que había ido recopilando con el paso del tiempo. Eran fragmentos en prosa de grandes figuras de la literatura universal, como Hemingway, Céline, o Bertrand Russell (aunque destacó como filósofo y matemático, también ganó el Nobel de Literatura), y otros escritores no tan grandes ni tan universales, pero que a mí me gustan, como Bukowski, qué le vamos a hacer. Aquellos memorables conjuntos de palabras tenían en común el hecho de haber generado en mí una potente sensación de placer estético, el suficiente como para verme obligado a releerlos y sacarles fotos, copiarlos en viejas libretas o llevar a cabo cualquier otra medida necesaria para que no acabasen desvanecidos en el abismo de mi desmemoria. Hace no mucho, me percaté de que, entre los seleccionados, no había un solo autor hispanohablante. Es normal que ahora me fije en estas cosas, pues soy un filólogo en ciernes, como también es normal que por aquel entonces, arrastrando prejuicios más extendidos de lo que sería deseable, no seleccionase a ningún compatriota (entendiendo patria como Camus la entendía, solo que con la lengua española en lugar de la francesa) pues yo, prácticamente, solo me paraba a leer literatura traducida. Por fortuna, aquella época pasó, las lecturas hispánicas entraron de lleno en mi vida y, poco a poco, fui llevando a cabo una bella recopilación similar a la anterior, dedicada en exclusiva a literatura escrita en nuestro querido idioma, y de la que espero disfrutéis intensamente.



GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA - SAB (1841)

El sol terrible de la zona tórrida se acercaba a su ocaso entre ondeantes nubes de púrpura y de plata, y sus últimos rayos, ya tibios y pálidos, vestían de un colorido melancólico los campos vírgenes de aquella joven naturaleza, cuya vigorosa y lozana vegetación parecía acoger con regocijo la brisa apacible de la tarde, que comenzaba a agitar las copas frondosas de los árboles agostados por el calor del día. Bandadas de golondrinas se cruzaban en todas direcciones buscando su albergue nocturno, y el verde papagayo con sus franjas de oro y de grana, el cao de un negro nítido y brillante, el carpintero real de férrea lengua y matizado plumaje, la alegre guacamaya, el ligero tomeguín, la tornasolada mariposa y otra infinidad de aves indígenas, posaban en las ramas del tamarindo y del mango aromático, rizando sus variadas plumas como para recoger en ellas el soplo consolador del aura.

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EMILIA PARDO BAZÁN - LOS PAZOS DE ULLOA (1887)

Diez años son una etapa, no sólo en la vida del individuo, sino en la de las naciones. Diez años comprenden un periodo de renovación: diez años rara vez corren en balde, y el que mira hacia atrás suele sorprenderse del camino que se anda en una década. Mas así como hay personas, hay lugares para los cuales es insensible el paso de una décima parte de siglo. Ahí están los Pazos de Ulloa, que no me dejarán mentir. La gran huronera, desafiando al tiempo, permanece tan pesada, tan sombría, tan adusta como siempre. Ninguna innovación útil o bella se nota en su mueblaje, en su huerto, en sus tierras de cultivo. Los lobos del escudo de armas no se han amansado; el pino no echa renuevos; las mismas ondas simétricas de agua petrificada bañan los estribos de la puente señorial.

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BENITO PÉREZ GALDÓS - MISERICORDIA (1897)

Con ese mirar vago y distraído que es, en los momentos de intensa amargura, como un giro angustioso del alma sobre sí misma, veía pasar por una y otra banda del jardín gentes presurosas o indolentes. Unos llevaban un duro, otros iban a buscarlo. Pasaban cobradores del Banco con el taleguillo al hombro; carricoches con botellas de cerveza y gaseosa; carros fúnebres, en el cual era conducido al cementerio alguno a quien nada importaban ya los duros. En las tiendas entraban compradores que salían con paquetes. Mendigos haraposos importunaban a los señores. Con rápida visión, Benina pasó revista a los cajones de tanta tienda, a los distintos cuartos de todas las casas, a los bolsillos de todos los transeúntes bien vestidos, adquiriendo la certidumbre de que en ninguno de aquellos repliegues de la vida faltaba un duro. Después pensó que sería un paso muy salado que se presentase ella en la cercana casa de Céspedes diciendo que hicieran el favor de darle un duro, siquiera se lo diesen a préstamo. Seguramente, se reirían de tan absurda pretensión, y la pondrían bonitamente en la calle. Y no obstante, natural y justo parecía que en cualquier parte donde un duro no representaba más que un valor insignificante, se lo diesen a ella, para quien la tal suma era... como un átomo inmenso. Y si la ansiada moneda pasara de las manos que con otras muchas la poseían, a las suyas, no se notaría ninguna alteración sensible en la distribución de la riqueza, y todo seguiría lo mismo: los ricos, ricos; pobre ella, y pobres los demás de su condición. Pues siendo esto así, ¿por qué no venía a sus manos el duro? ¿Qué razón había para que veinte personas de las que pasaban no se privasen de un real, y para que estos veinte reales no pasaran por natural trasiego a sus manos? ¡Vaya con las cosas de este desarreglado mundo! La pobre Benina se contentaba con una gota de agua, y delante del estanque del Retiro no podía tenerla. Vamos a cuentas, cielo y tierra: ¿perdería algo el estanque del Retiro porque se sacara de él una gota de agua?

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PÍO BAROJA - CAMINO DE PERFECCIÓN (1901)

¡Qué vida! ¡Qué horrorosa vida! Cuando más se sufre, cuando los sentimientos son más intensos, se le encerraba al niño, y se le sometía a una tortura diaria, hipertrofiándole la memoria, oscureciéndole la inteligencia, matando todos los instintos naturales, hundiéndose en la oscuridad de la superstición, atemorizando su espíritu con las penas eternas... (...)

Era el colegio, con su aspecto de gran cuartel, un lugar de tortura; era la gran prensa laminadora de cerebros, la que arrancaba los sentimientos levantados de los corazones, la que cogía los hombres jóvenes, ya debilitados por la herencia de una raza enfermiza y triste, y los volvía a la vida convenientemente idiotizados, fanatizados, embrutecidos; los buenos, tímidos, cobardes, torpes; los malos, hipócritas, embusteros, uniendo a la natural maldad, la adquirida perfidia, y todos, buenos y malos, sobrecogidos con la idea aplastante del pecado, que se cernía sobre ellos como una gran mariposa negra. 

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MIGUEL DE UNAMUNO - NIEBLA (1914)

Oyose un ligero rumor, como de paloma que arranca en vuelo, un ¡ah! breve y seco, y los ojos de Eugenia, en un rostro todo frescor de vida y sobre un cuerpo que no parecía pesar sobre el suelo, dieron como una nueva y misteriosa luz espiritual a la escena. Y Augusto se sintió tranquilo, enormemente tranquilo, clavado a su asiento y como si fuese una planta nacida en él, como algo vegetal, olvidado de sí, absorto en la misteriosa luz espiritual que de aquellos ojos irradiaba. 

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RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN - LA LÁMPARA MARAVILLOSA (1916)

Toda mudanza substancial en los idiomas es una mudanza en las conciencias, y el alma colectiva de los pueblos, una creación del verbo más que de la raza. Las palabras imponen normas al pensamiento, lo encadenan, lo guían y le muestran caminos imprevistos, al modo de la rima. Los idiomas nos hacen, y nosotros los deshacemos. Ellos abren los ríos por donde han de ir las emigraciones de la Humanidad. Vuelan de tierra en tierra, unas veces entre rebaños y pastores; otras, en la púrpura sangrienta de un emperador; otras, renovando la dorada fábula de los Argonautas, sobre la vela de las naves, con sol y con viento del mar. En las alas con que volaron cuando eran invasoras se mantienen muchos siglos las maternas lenguas, y declinan de aquel vuelo originario cuando nace una nueva conciencia. El espíritu primitivo -pastoril, guerrero o mitológico- deja de animarlas, nace otro espíritu en ellas y abre círculos distintos. El encontrado batallar del alma humana agranda la cárcel de los idiomas, y a veces sus combates son tan recios, que la quiebra. Y a veces los idiomas son tan firmes en sus cercos, que nuestras pobres almas no hallan espacio para abrir las alas, y otras almas elegidas, místicas y sutiles, dado que puedan volar, no pueden expresar su vuelo. Los idiomas nos hacen, y nosotros hemos de deshacerlos. Triste destino el de aquellas razas enterradas en el castillo hermético de sus viejas lenguas, como las momias de las remotas dinastías egipcias, en la hueca sonoridad de las Pirámides. Tristes vosotros, hijos de la Loba Latina en la ribera de tantos mares, si vuestras liras no quebrantan todas las cadenas con que os aprisiona la tradición del Habla. ¡Y más triste el destino de vuestros nietos, si en lo porvenir no engendran dialectos suyos, ciclos de una nueva conciencia en la lengua de los Conquistadores! Al final de la Edad Media, bajo el arco triunfal del Renacimiento, estaba la sombra de Platón meditando ante el mar azul poblado de sirenas. ¿Qué sombra espera bajo los arcos del Sol al fin de Nuestra Edad?

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GABRIEL MIRÓ - EL OBISPO LEPROSO (1926)

Verano de calinas y tolvaneras. Aletazos de poniente. Bochornos de humo. Tardes de nubes incendiadas, de nubes barrocas, desgajándose del azul del horizonte, glorificando los campanarios de Oleza. (...) Las hospederías, los obradores, las tiendas callaban con la misma modorra de sus dueños sentados a la puerta, cabeceando entre moscardas. Los árboles de los jardines, de la Glorieta, de los monasterios, hacían un estruendo de vendaval de otoño, o se estampaban inmóviles en los cielos, bullendo de cigarras como si se rajasen al sol. El río iba somero, abriéndose en deltas y médanos de fango, de bardomas, de carrizos; y por las tardes, muy pronto, reventaba un croar de balsa. Se pararon muchos molinos de pimentón y harina; y entraban las diligencias, dejando un vaho de tierras calientes, un olor de piel y collerones sudados. Verano ruin. No daba gozo el rosario de la Aurora y tronaba el rosario del anochecido. Fanales de velas amarillas alumbrando el viejo tisú de la manga parroquial; hileras de hombres y mujeres colgándoles los rosarios de sus dedos de difunto; capellanes y celadores guiando la plegaria; un remanso en la contemplación de cada misterio, y otra vez se desanillaban las cofradías y las luces por los ambages de las plazas, por los cantones, por las callejas, por las cuestas. 

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MIGUEL DELIBES - LAS RATAS (1962)

Poco después de amanecer, el Nini se asomó a la boca de la cueva y contempló la nube de cuervos reunidos en concejo. Los tres chopos desmochados de la ribera, cubiertos de pajarracos, parecían tres paraguas cerrados con las puntas hacia el cielo. Las tierras bajas de don Antero, el Poderoso, negreaban en la distancia como una extensa tizonera.
La perra se enredó en las piernas del niño y él le acarició el lomo a contrapelo, con el sucio pie desnudo, sin mirarla; luego bostezó, estiró los brazos y levantó los ojos al lejano cielo arrasado:
—El tiempo se pone de helada, Fa. El domingo iremos a cazar ratas —dijo.
La perra agitó nerviosamente el rabo cercenado y fijó en el niño sus vivaces pupilas amarillentas. Los párpados de la perra estaban hinchados y sin pelo; los perros de su condición rara vez llegaban a adultos conservando los ojos; solían dejarlos entre la maleza del arroyo, acribillados por los abrojos, los zaragüelles y la corregüela.

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GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ - CIEN AÑOS DE SOLEDAD (1967)

Aureliano sonrió, la levantó por la cintura con las manos, como una maceta de begonias, y la tiró boca arriba en la cama. De un tirón brutal, la despojó de la túnica de baño antes de que ella tuviera tiempo de impedirlo, y se asomó al abismo de una desnudez recién lavada que no tenía un matiz de la piel, ni una veta de vellos, ni un lunar recóndito que él no hubiera imaginado en las tinieblas de otros cuartos. Amaranta Úrsula se defendía sinceramente, con astucias de hembra sabia, comadrejeando el escurridizo y flexible y fragante cuerpo de comadreja, mientras trataba de destroncarle los riñones con las rodillas y le alacraneaba la cara con las uñas, pero sin que él ni ella emitieran un suspiro que no pudiera confundirse con la respiración de alguien que contemplara el parsimonioso crepúsculo de abril por la ventana abierta. Era una lucha feroz, una batalla a muerte, que, sin embargo, parecía desprovista de toda violencia, porque estaba hecha de agresiones distorsionadas y evasivas espectrales, lentas, cautelosas, solemnes, de modo que entre una y otra había tiempo para que volvieran a florecer las petunias y Gastón olvidara sus sueños de aeronauta en el cuarto vecino, como si fueran amantes enemigos tratando de reconciliarse en el fondo de un estanque diáfano. En el fragor del encarnizado y ceremonioso forcejeo, Amaranta Úrsula comprendió que la meticulosidad de su silencio era tan irracional, que habría podido despertar las sospechas del marido contiguo, mucho más que los estrépitos de guerra que trataban de evitar. Entonces empezó a reír con los labios apretados, sin renunciar a la lucha, pero defendiéndose con mordiscos falsos y descomadrejeando el cuerpo poco a poco, hasta que ambos tuvieron conciencia de ser al mismo tiempo adversarios y cómplices, y la brega degeneró en un retozo convencional y las agresiones se volvieron caricias. De pronto, casi jugando, como una travesura más, Amaranta Úrsula descuidó la defensa, y cuando trató de reaccionar, asustada de lo que ella misma había hecho posible, ya era demasiado tarde. Una conmoción descomunal la inmovilizó en su centro de gravedad, la sembró en su sitio, y su voluntad defensiva fue demolida por la ansiedad irresistible de descubrir qué eran los silbos anaranjados y los globos invisibles que la esperaban al otro lado de la muerte. Apenas tuvo tiempo de estirar la mano y buscar a ciegas la toalla, y meterse una mordaza entre los dientes, para que no se le salieran los chillidos de gata que ya le estaban desgarrando las entrañas.

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LUIS LANDERO - JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA (1989)

Inspirado en el eco de la última campanada, Gregorio se imaginó la agonía de un movimiento originariamente impetuoso. Vio morir las olas contra el faro, la calderilla postrera de una gran fortuna, el suspiro final de un alma apasionada, y no solo se negó a reconocer en esas visiones los síntomas precursores del presente, sino que retrocedió en el tiempo hasta encontrar a Aquiles detrás de la tortuga, y cuando a punto estaba ya de proclamar que el mundo era ilusión y solo ilusión, salió a la realidad con una tragantada de pánico.

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18/2/19

Comentario de texto: Luces de bohemia

Te invito a leer este post en mi nuevo blog, VERBA LATENTIA, donde ofrecemos un diseño más agradable. 

Si quieres apoyar mi trabajo, puedes comprar la obra de la que vamos a analizar un fragmento, Luces de Bohemia, en e-book o en tapa blanda. ¡Muchas gracias!

MAX.-Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.  
DON LATINO.- ¡Estás completamente curda!  
MAX.-Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.  
DON LATINO.-¡Miau! ¡Te estás contagiando!  
MAX.-España es una deformación grotesca de la civilización europea.  
DON LATINO.-¡Pudiera! Yo me inhibo.  
MAX.-Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.  
DON LATINO.-Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.  
MAX.-Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.  
DON LATINO.- ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!  
MAX.-Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.  
DON LATINO.-Nos mudaremos al callejón del Gato. 



El texto que nos disponemos a analizar forma parte de la duodécima escena de Luces de bohemia, probablemente la obra más importante e innovadora de Ramón María del Valle-Inclán, publicada en 1920 en la revista España, y en su versión definitiva en formato libro en 1924, y que marca un antes y un después en su producción literaria, pues con ella funda una nueva estética, el esperpento. De hecho, el fragmento que nos ocupa es sin duda uno de los textos más trascendentes del autor, pues en él se explican, casi a la manera de los manifiestos artísticos de los ismos de vanguardia, los principios básicos de su novedosa propuesta, cuyos rasgos ya se habían vislumbrado anteriormente en farsas como La marquesa Rosalinda (1912). Si bien don Ramón María solo calificó expresamente como esperpentos cuatro de sus obras -Luces de bohemia, Los cuernos de don Friolera (1921), Las galas del difunto (1926) y La hija del capitán (1927)-, sus particularidades estéticas se dejan ver claramente en muchas otras creaciones de aquellos años, como las novelas contenidas en la serie de El ruedo ibérico o las obras de teatro que conforman Retablo de la Avaricia, la Lujuria y la Muerte (1927).

Luces de bohemia se enmarca en un contexto literario de innovación y experimentación artística del que Valle-Inclán no va a quedar al margen, pues siempre se mostró como un autor inquieto y ecléctico, lo cual puede apreciarse en su evolución literaria, desde el realismo gris y rural de sus primeras obras, al modernismo de las Sonatas, y desde allí al esperpento, pasando por la etapa transicional de la trilogía de la Guerra Carlista

Desde comienzos del siglo XX se venía asistiendo a un continuo nacimiento de los llamados ismos de vanguardia. De hecho, este texto comienza haciendo referencia al Ultraísmo, uno de los más influyentes en España y que, junto al Creacionismo, suponía el triunfo de la deshumanización del arte estudiada por Ortega. El Ultraísmo surgió como rechazo del Modernismo, y, quizá por ello, nuestro autor tache aquí a sus seguidores de farsantes, por haber asumido él dicha estética en el pasado. Por otra parte, el esperpento no constituye una propuesta estética deshumanizada, ya que tiene un claro objetivo de crítica social y no aspira a convertirse en un arte para minorías, lo que también podría explicar la mención despectiva del Ultraísmo.

A partir de la segunda oración del texto, Valle-Inclán comienza, por boca de Max Estrella, el protagonista de la obra, a esbozar las propuestas estéticas del esperpento a través de enunciados breves y concisos que en un principio podrían parecer fruto de la embriaguez del personaje. Primero, apunta a su origen en una figura tan relevante como Goya. Efectivamente, en la serie de grabados Los Caprichos, el pintor se sirvió de lo grotesco, monstruoso y deforme para llevar a cabo una amplia sátira de la sociedad dieciochesca. A continuación, Valle utiliza la metáfora del espejo cóncavo para explicar su planteamiento. “Los héroes clásicos han ido a pasearse al callejón del Gato” dice Max ante la incomprensión de su amigo Don Latino. Lo que quiere decir el invidente poeta es que el esperpento deforma la realidad tal y como los espejos que antiguamente se encontraban en la calle de Álvarez Gato lo hacían con la imagen de quienes se pusieran ante ellos, de tal modo que incluso el más glorioso de los héroes clásicos se vería como un completo fantoche. 

La técnica para emplear la estética del esperpento fue explicada con mayor detalle por Valle-Inclán en una entrevista para ABC en 1928. El modo de aplicar esos espejos cóncavos a la obra literaria consistiría en que el autor se sitúe por encima de sus personajes, para que pueda mirarlos como a seres inferiores, a diferencia de lo que ocurría en la literatura clásica, como la de Homero, en que el autor mira a sus personajes de rodillas, viéndolos como seres sobrehumanos, o en la literatura realista, como la de Shakespeare, en que el autor mira a los personajes de tú a tú, apreciando todas sus virtudes y miserias. Así, tal y como leemos en Lorente y Neira (2017: 145), el protagonista de Las galas del difunto, Juanito Ventolera, no es sino una visión esperpéntica de don Juan, del mismo modo que lo es el personaje del título de la obra Los cuernos de don Friolera respecto a Otelo y a la visión calderoniana del honor, y como lo es el mismo Max Estrella frente a Homero. 

Una vez explicado el procedimiento, toca hablar de su función, que se vislumbra cuando Max habla del sentido trágico de la vida española, y de España como deformación de la civilización europea. El esperpento no sería otra cosa que la consecuencia de la preocupación de Valle-Inclán por la situación de miseria moral y material que afecta a la sociedad en su conjunto. A través del recorrido nocturno de Max y don Latino por las calles madrileñas, el autor va desfigurando todo lo que se pone a tiro, desde personajes como ministros, artistas, poetas o prostitutas hasta cuestiones como los servicios públicos, las comedias o las lecciones académicas. Nadie se salva de la mirada deformadora de Valle-Inclán, salvo un anarquista preso y un niño muerto por una bala de la policía, pues con ellos espera que aflore nuestra compasión. La crítica de don Ramón María es total, pues total es la degradación de España. Mediante el esperpento, el artista puede mirar a su país desde las alturas y ver cómo toda su pretendida gloria es transformada en monstruosidad como por efecto de los espejos antes mencionados. La voluntad transformadora del autor, su deseo de pasar de las palabras a los hechos, queda evidenciado en la última intervención de Max, una clara llamada a la acción, lo cual no es de extrañar, habida cuenta de que Valle-Inclán había transitado desde posiciones políticas conservadoras hasta otras cercanas al comunismo o al anarquismo, habiendo llegado incluso a declarar en una entrevista de 1931 a El Sol que en España había que hacer una revolución mediante una dictadura como la de Lenin. 

Alonso Zamora Vicente (2010: 23-26) explica algunas técnicas del esperpento que podemos ver en el texto. En ciertas ocasiones, por ejemplo, los personajes son vistos como fantoches, como guiñoles movidos por hilos, lo que se transmite en el estrambótico diálogo de estos dos borrachines tirados en una acera madrileña al filo de la madrugada. En otras, son animalizados, como cuando don Latino exclama “¡Miau!”. Sin embargo, la técnica esperpéntica por excelencia se basa en el lenguaje. Valle busca el efecto deformador mediante la mezcla de registros, tal como podemos ver en el texto cuando don Latino le dice a su amigo que está completamente curda, una palabra que significa borracho y que proviene del lunfardo, jerga usada por las clases bajas de Buenos Aires (el término ha sido muy usado en tangos como La última curda), para unas líneas después, pasarse al registro culto empleando la forma inhibo. También, en un contexto de conversación estético-filosófica, contrasta una expresión grotesca como “me quito el cráneo”. Este uso del lenguaje podría quedar apuntado por Max cuando dice que pretende  “transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas”, puesto que la tradición grecolatina daba mucha relevancia al decoro, al hecho de que cada personaje se exprese de un modo acorde a su condición. Por otra parte, en La lámpara maravillosa (1916), libro en el que Valle escribió sobre literatura, había dicho que los cambios en los idiomas generan cambios en las conciencias y en el alma colectiva de los pueblos, y que los creadores deben romper las cadenas que los atan a la tradición del habla, palabras en las que parece encontrarse el germen del deseo de Max de transformar las normas clásicas y de donde podría venir también todo el esfuerzo de renovación lingüística desarrollado en Luces de bohemia.



BIBLIOGRAFÍA

  • GRANADOS, V. (2011). Literatura española (1900-1939). Madrid: UNED
  • LORENTE, A., NEIRA, J. (2017). Doce escritores contemporáneos. Madrid: UNED.
  • MILLÁN, M. (2010). Textos literarios contemporáneos. Madrid: UNED. 
  • SUÁREZ, A., MILLÁN, M. (2011). Introducción a la literatura española. Guía práctica para el comentario de texto. Madrid: UNED.
  • VALLE-INCLÁN, R. (1916). La lámpara maravillosa. Ejercicios espirituales. Consultado en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-lampara-maravillosa-ejercicios-espirituales-876523/html/238b0e2f-9e93-4c8c-b747-61751acf444f_2.html
  • VALLE-INCLÁN, R., ZAMORA, A., VALLE-INCLÁN, J. (2010). Luces de bohemia. Madrid: Espasa.


12/2/19

Lo mejor que he visto y leído en 2018

Si este blog contase con lectores habituales, probablemente algunos de ellos se estarían preguntando por la nueva edición de Lo mejor que he visto y leído. Efectivamente, los exámenes del primer cuatrimestre han llegado a su fin y un servidor dispone de tiempo libre para invertirlo en estos asuntos. Sin embargo, viendo que no recibo comentarios desde que Bécquer escribía poesía neoclásica, he de concluir que nadie estaba esperando la llegada de esta publicación, ni siquiera los inquietantes robots rusos que me visitan en masa de vez en cuando. 

Ahora bien, ¿significa eso que vaya a dejar de mantener viva esta entrañable tradición que se remonta ya hasta tiempos tan lejanos como el uno de enero del año catorce? Supongo que no. Recuerdo que en aquella primera entrega, un ingenuo e ilusionado yo escribió que, a lo largo de 2013, había leído sesenta libros y visto ciento treinta y tres películas, sin saber muy bien de dónde había sacado el tiempo. Ja, ja, ja. Yo te lo explico, jovencísimo yo. El tiempo necesario para llevar a cabo semejante hazaña cultural lo sacaste de no estar matriculado en la UNED. Si no me crees, mira lo que me ha ocurrido en 2018, que me he pasado el verano estudiando Latín para hispanistas y Morfología de la lengua española, que he comenzado tercero de tal modo que ya iba mal de tiempo en el minuto uno, mira, como te digo, lo que ha pasado: me he leído veintinueve libros, de los cuales, veinte formaban parte de los planes de estudio. ¿Qué te parece? Lo llaman La paradoja del estudiante de Filología Hispánica. Es decir, que te metes en esta carrera, la carrera de los amantes de las letras, la carrera de los locos de los libros, de los ratones de biblioteca, y acabas leyendo muchos menos libros que antes, menos de la mitad. Y, en fin, respecto a películas, ni siquiera he llegado a ver diez, con lo cual, voy a tener que poner algunas de otros años para llenar la lista.

Nada más por hoy, queridos lectores imaginarios e inquietantes robots rusos. Aquí os dejo la primera entrada de 2019. No puedo prometeros que este vaya a ser un año repleto de sorpresas, relatos sublimes, desgarradores poemas o estimulantes artículos. Sin embargo, tampoco puedo prometeros lo contrario. 

Libros:
Películas:



12/12/18

Logros y personalidades del Institucionismo

El Institucionismo fue una de las formas en que se materializó el influjo liberal y reformista surgido en España desde el último tercio del siglo XIX. Existieron otras manifestaciones paralelas importantes, como el Regeneracionismo o las tres célebres generaciones literarias del 98, del 14 y del 27, pero el Institucionismo se caracterizó por ser un movimiento pedagógico que, inspirado en las ideas de solidaridad y hermandad del filósofo Karl Krause, aspiraba a modernizar la sociedad mediante la universalización y mejora de la educación. Fueron numerosísimos los proyectos que se pusieron en marcha así como los intelectuales que tomaron parte en la empresa, aunque entre todos ellos destacaron la Institución Libre de Enseñanza (en adelante ILE) y su padre intelectual, Francisco Giner de los Ríos. 


Además de los proyectos concretos y tangibles, como la mencionada ILE o las Misiones Pedagógicas, entre los logros institucionistas cabe mencionar aquellos relacionados con la difusión de principios pedagógicos tan innovadores en aquel momento como el laicismo, la igualdad o el amor por la naturaleza. Por si fuera poco, su influencia en muchas de las grandes personalidades culturales de principios del siglo XX (Machado, Juan Ramón, Lorca…) fue muy intensa, de tal modo que se puede afirmar que la historia de la intelectualidad española anterior a 1936 habría sido otra de no ser por la labor desarrollada en torno al movimiento institucionista.

El germen de la ILE lo encontraríamos en la idea de que el atraso español respecto a Europa hundía sus raíces en la estructura política del momento (monarquía e iglesia) y en la convicción de que era necesario, parafraseando a Antonio Jiménez-Landi (2010: 21), extirpar esos órganos necrosados por el bien del país. Este fue el motivo que llevó a Julián Sanz del Río a introducir las ideas de Karl Krause en la vida académica española desde su cátedra de Ampliación de la Filosofía y su Historia en la Universidad Central de Madrid, obtenida en 1854, y a través de libros, artículos, discursos y traducciones. En torno a don Julián va formándose un nutrido grupo de intelectuales entusiasmados con las ideas krausistas, entre los que se encuentra un joven Francisco Giner de los Ríos. Tras unos años de conflicto en el ámbito universitario entre ortodoxos y heterodoxos, los profesores Sanz del Río, Giner de los Ríos y Fernando de Castro se ven apartados de sus cátedras entre finales de 1867 y principios de 1868, aunque las recuperarían en septiembre con el estallido de la Revolución, pasando los krausistas a dominar la Universidad Central, con Castro como Rector y Sanz del Río como Decano de Filosofía. Comienzan entonces las primeras medidas y proyectos de lo que podríamos llamar protoinstitucionismo: Giner de los Ríos y otros profesores ofrecen clases nocturnas gratuitas para obreros en las que se les instruye en higiene, matemáticas, idiomas o economía. El fundador del PSOE, Pablo Iglesias, fue alumno de estas clases antecesoras de lo que acabaría siendo la Extensión universitaria. Fernando Castro, preocupado por la situación de la mujer, funda en 1869 la Academia de conferencias y lecturas públicas para la educación de la mujer, en la que colaboró Concepción Arenal y cuyos objetivos eran facilitar a las mujeres su participación en la cultura y promover su independencia económica respecto al hombre. Pero el proyecto de mayor envergadura de Castro en esta línea fue la Asociación para la enseñanza de la mujer, fundada en 1871, que englobaba un gran número de escuelas (de comercio, de correos y telégrafos, de mecanografía…) y que contó con el apoyo económico de personalidades como Francisco Pi y Margall, Isaac Albéniz o la mencionada Concepción Arenal. 


Con la Restauración borbónica, se promulgan una serie de retrocesos relacionados con la libertad de cátedra, lo que genera las protestas de muchos docentes, entre ellos Giner de los Ríos, que acaba deportado en Cádiz y nuevamente destituido de su cátedra. Allí barajará con varios afines la fundación, bajo la protección del gobierno inglés, de una Universidad Libre en Gibraltar, proyecto que no llegó a materializarse pero que fue la semilla de la ILE, la cual comenzó su andadura en Madrid en 1876 bajo los principios de libertad de enseñanza y libertad de cátedra. Además de ofrecer docencia de segunda enseñanza (gramática, retórica, poética, Geografía, Historia, Filosofía moral…), preparatorio para Derecho, escuela de Derecho, Doctorado e idiomas, se empezaron a organizar actividades culturales como cursos, conferencias y veladas literarias o musicales. Los alumnos no tenían libros de texto, sino que tomaban apuntes y utilizaban los libros de la nutrida biblioteca que la ILE logró conformar en muy poco tiempo. No se guardaban las festividades religiosas ni oficiales, salvo los domingos, y los alumnos no recibían deberes para casa ni tenían que memorizar lecciones ni hacer exámenes. A partir de 1878, empezaron a disfrutar de excursiones a museos, escuelas de oficios, academias, iglesias, jardines, fábricas, periódicos o ciudades cercanas a Madrid como Alcalá de Henares, llegando incluso durante el verano a realizarse visitas más largas por toda la geografía española. 

Por una serie de causas sobre las que no nos extenderemos en pos de la concreción, la ILE tuvo que centrarse en impartir únicamente enseñanza primaria. El primer grupo de profesores había vuelto a sus cátedras al serles devueltas por el nuevo gobierno progresista y fueron sustituidos por los que en un comienzo habían sido profesores auxiliares, entre los que se encontraba un entusiasta discípulo de don Francisco, que acabaría sucediéndolo al frente de la ILE: Manuel Bartolomé Cossío. 

Entre los méritos de la ILE se cuentan también aquellos relacionados con los proyectos surgidos a causa de su influencia, como centros pedagógicos similares (Escuela Mercantil de Roselló, Institución de Enseñanza de Pollensa…) o instituciones e iniciativas del Estado, como el Museo Pedagógico de Instrucción Primaria, cuyo primer director fue Cossío, y en cuyo seno nacerían las colonias escolares de verano, el Instituto de Meteorología y el movimiento de Extensión Universitaria, inspirado en las clases nocturnas para obreros que Giner de los Ríos impartiera en la Universidad Central treinta años antes. El influjo institucionista traspasó nuestras fronteras, e incluso el océano Atlántico, inspirando en Buenos Aires la fundación del Instituto Libre de segunda enseñanza.

Uno de los proyectos capitales del institucionismo, por lo que supuso para el desarrollo de la intelectualidad y la cultura española, fue la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (en adelante JAE), fundada por Real decreto en 1907, y que tomó el relevo de la ILE en el ámbito de los estudios superiores. Su primer presidente fue el célebre Santiago Ramón y Cajal, que un año antes había ganado el premio Nobel de Medicina. Entre los vocales se encontraban personalidades de la talla de Echegaray, Menéndez Pelayo, Sorolla, Joaquín Costa o Menéndez Pidal. La secretaría la ocupó un discípulo de Giner de los Ríos, José Castillejo, que fue el principal responsable del éxito del proyecto. Entre las personas que recibieron becas para estudiar en el extranjero o que se formaron y trabajaron al amparo de la JAE cabría destacar a eminencias como Ortega y Gasset, Américo Castro, Navarro Tomás o Severo Ochoa. Por si fuera poco, la JAE desarrolló una serie de proyectos de máxima relevancia en diferentes ámbitos de las ciencias y las humanidades, como:
  • La Residencia de Estudiantes. Además de servir de albergue para la juventud estudiantil, se convirtió en el primer centro cultural de España. Estuvo dirigida por Jiménez Fraud, discípulo de Giner y yerno de Cossío. Fueron residentes o visitantes importantísimas figuras de las letras españolas como Juan Ramón Jiménez, Lorca, Alberti, Aleixandre, Dámaso Alonso, Pedro Salinas o Jorge Guillén, y por su sala de conferencias desfiló un elenco de personalidades del calado de Marie Curie, Albert Einstein, John M. Keynes, Maurice Ravel, Stravinski, Unamuno, Ortega, Ramiro de Maeztu, Pardo Bazán, Manuel de Falla, Andrés Segovia, o el propio Cossío en su faceta de historiador del arte. El centro contaba además con una serie de laboratorios de diferentes disciplinas científicas, un auditorio para conciertos, y una revista llamada Residencia entre cuyos colaboradores se encontraban nombres como Azorín, Antonio Machado o Juan Ramón. 
  • La Residencia de Señoritas. Creada con el mismo espíritu que su equivalente para varones, estuvo dirigida por María de Maeztu y fue un proyecto pionero en la promoción del acceso de la mujer a la universidad. 
  • El Centro de Estudios Históricos. Dirigido por Ramón Menéndez Pidal, fue creado para promocionar investigaciones y publicaciones filológicas e históricas. En él trabajaron filólogos de tanto renombre como Amado Alonso, Rafael Lapesa, Navarro Tomás y Américo Castro. 
  • El Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza. Fue un centro de estudios oficiales para alumnos y alumnas de entre siete y dieciséis años cuyo patronato presidió Ramón y Cajal y que seguía en la medida de lo posible los métodos pedagógicos de la ILE. Entre sus profesores estaban Giner y Cossío. 

En el ámbito de las ciencias naturales cabría citar algunos proyectos como el Instituto de Biología Ramón y Cajal, el Instituto de Física y Química, la Estación biológica marítima, el Instituto Central Meteorológico o la Asociación para el Estudio del Guadarrama.

A la muerte de don Francisco en 1915 se crea la Fundación Francisco Giner de los Ríos con la misión de continuar la labor del institucionismo. Sus miembros formaban parte de lo más destacado de la intelectualidad española: Unamuno, Ortega, Galdós, Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, los hermanos Machado… 

Al contrario de lo que cabría esperar, la llegada de la Segunda República no supuso una grandiosa noticia para la ILE y su entorno, pues sus principios pedagógicos liberales no encajaban con “las ideas jacobinas o marxistas de la izquierda” (Jiménez-Landi, 2010: 137). Sin embargo, a pesar del rechazo que generaron en Cossío varios artículos de la nueva Constitución que destruían el principio de educación libre al poner por completo la enseñanza en manos del Estado, lo cierto es que el espíritu institucionista se hallaba presente en el gobierno después de tantas décadas de duro trabajo, hecho que se manifestó por ejemplo en la fundación de tres importantes proyectos:
  • Las Misiones Pedagógicas. Impulsadas por Cossío en 1931, su objetivo era hacer llegar los beneficios de la cultura a las zonas rurales, para lo que se crearon más de 300 bibliotecas repartidas por los pueblos de España y un gran número de iniciativas itinerantes que facilitaban la organización de conferencias, lecturas, audiciones, proyecciones, exposiciones o cursos para maestros. 
  • La Barraca. Con un espíritu similar al de las Misiones, García Lorca fundó al año siguiente este grupo de teatro universitario con el apoyo del ministro Fernando de los Ríos, sobrino de Giner y antiguo estudiante de la ILE. Su objetivo era acercar a todos los rincones del país el teatro de Lope y Calderón.
  • La Universidad de Verano de Santander. Respaldada también por Fernando de los Ríos y con Pedro Salinas como secretario y Menéndez Pidal en el rectorado, contó en sus aulas con la presencia de destacados intelectuales habituales de este tipo de proyectos como Ortega, Unamuno, Cossío y figuras extranjeras como los hispanistas Marcel Bataillon y  Karl Vossler. Se organizaban también exposiciones e incluso La Barraca llegó a ofrecer representaciones teatrales. Fue clausurada a causa de la Guerra Civil y reanudó su actividad en 1947 con el nombre de Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Aunque al Institucionismo no le esperase un gran futuro bajo una república demasiado escorada hacia la izquierda, lo cierto es que mucho más dura se mostró la realidad tras la victoria de los sublevados, ya que la ILE fue declarada ilegal y todas sus instalaciones resultaron saqueadas y destruidas. Sin embargo, ninguno de sus enemigos o detractores consiguió borrar el inmenso legado de valor incalculable que don Francisco Giner de los Ríos y los suyos dejaron en la enseñanza, la cultura, las ciencias y las humanidades de España, legado que se manifiesta hoy perfectamente tangible cada vez que leemos a la Generación del 27, cada vez que vemos un grupo de estudiantes yendo de excursión o, en gran parte, cada vez que sentimos que valores como el respeto, la igualdad ante la ley o la libertad individual son ya características irrenunciables para cualquier sociedad civilizada. 


BIBLIOGRAFÍA

  • GRANADOS, V. (2011). Literatura española (1900-1939). Madrid: UNED.
  • JIMÉNEZ-LANDI, A. (2010). Breve historia de la Institución Libre de Enseñanza (1896-1939). Madrid: Tébar.
  • MILLÁN, M. (2010). Textos literarios contemporáneos. Madrid: UNED.