11/3/19

Fragmentos sublimes de literatura en español

Hace más de tres años, escribí una entrada en este blog (¿dónde si no?) en la cual mostraba una serie de párrafos que había ido recopilando con el paso del tiempo. Eran fragmentos en prosa de grandes figuras de la literatura universal, como Hemingway, Céline, o Bertrand Russell (aunque destacó como filósofo y matemático, también ganó el Nobel de Literatura), y otros escritores no tan grandes ni tan universales, pero que a mí me gustan, como Bukowski, qué le vamos a hacer. Aquellos memorables conjuntos de palabras tenían en común el hecho de haber generado en mí una potente sensación de placer estético, el suficiente como para verme obligado a releerlos y sacarles fotos, copiarlos en viejas libretas o llevar a cabo cualquier otra medida necesaria para que no acabasen desvanecidos en el abismo de mi desmemoria. Hace no mucho, me percaté de que, entre los seleccionados, no había un solo autor hispanohablante. Es normal que ahora me fije en estas cosas, pues soy un filólogo en ciernes, como también es normal que por aquel entonces, arrastrando prejuicios más extendidos de lo que sería deseable, no seleccionase a ningún compatriota (entendiendo patria como Camus la entendía, solo que con la lengua española en lugar de la francesa) pues yo, prácticamente, solo me paraba a leer literatura traducida. Por fortuna, aquella época pasó, las lecturas hispánicas entraron de lleno en mi vida y, poco a poco, fui llevando a cabo una bella recopilación similar a la anterior, dedicada en exclusiva a literatura escrita en nuestro querido idioma, y de la que espero disfrutéis intensamente.



GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA - SAB (1841)

El sol terrible de la zona tórrida se acercaba a su ocaso entre ondeantes nubes de púrpura y de plata, y sus últimos rayos, ya tibios y pálidos, vestían de un colorido melancólico los campos vírgenes de aquella joven naturaleza, cuya vigorosa y lozana vegetación parecía acoger con regocijo la brisa apacible de la tarde, que comenzaba a agitar las copas frondosas de los árboles agostados por el calor del día. Bandadas de golondrinas se cruzaban en todas direcciones buscando su albergue nocturno, y el verde papagayo con sus franjas de oro y de grana, el cao de un negro nítido y brillante, el carpintero real de férrea lengua y matizado plumaje, la alegre guacamaya, el ligero tomeguín, la tornasolada mariposa y otra infinidad de aves indígenas, posaban en las ramas del tamarindo y del mango aromático, rizando sus variadas plumas como para recoger en ellas el soplo consolador del aura.

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EMILIA PARDO BAZÁN - LOS PAZOS DE ULLOA (1887)

Diez años son una etapa, no sólo en la vida del individuo, sino en la de las naciones. Diez años comprenden un periodo de renovación: diez años rara vez corren en balde, y el que mira hacia atrás suele sorprenderse del camino que se anda en una década. Mas así como hay personas, hay lugares para los cuales es insensible el paso de una décima parte de siglo. Ahí están los Pazos de Ulloa, que no me dejarán mentir. La gran huronera, desafiando al tiempo, permanece tan pesada, tan sombría, tan adusta como siempre. Ninguna innovación útil o bella se nota en su mueblaje, en su huerto, en sus tierras de cultivo. Los lobos del escudo de armas no se han amansado; el pino no echa renuevos; las mismas ondas simétricas de agua petrificada bañan los estribos de la puente señorial.

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BENITO PÉREZ GALDÓS - MISERICORDIA (1897)

Con ese mirar vago y distraído que es, en los momentos de intensa amargura, como un giro angustioso del alma sobre sí misma, veía pasar por una y otra banda del jardín gentes presurosas o indolentes. Unos llevaban un duro, otros iban a buscarlo. Pasaban cobradores del Banco con el taleguillo al hombro; carricoches con botellas de cerveza y gaseosa; carros fúnebres, en el cual era conducido al cementerio alguno a quien nada importaban ya los duros. En las tiendas entraban compradores que salían con paquetes. Mendigos haraposos importunaban a los señores. Con rápida visión, Benina pasó revista a los cajones de tanta tienda, a los distintos cuartos de todas las casas, a los bolsillos de todos los transeúntes bien vestidos, adquiriendo la certidumbre de que en ninguno de aquellos repliegues de la vida faltaba un duro. Después pensó que sería un paso muy salado que se presentase ella en la cercana casa de Céspedes diciendo que hicieran el favor de darle un duro, siquiera se lo diesen a préstamo. Seguramente, se reirían de tan absurda pretensión, y la pondrían bonitamente en la calle. Y no obstante, natural y justo parecía que en cualquier parte donde un duro no representaba más que un valor insignificante, se lo diesen a ella, para quien la tal suma era... como un átomo inmenso. Y si la ansiada moneda pasara de las manos que con otras muchas la poseían, a las suyas, no se notaría ninguna alteración sensible en la distribución de la riqueza, y todo seguiría lo mismo: los ricos, ricos; pobre ella, y pobres los demás de su condición. Pues siendo esto así, ¿por qué no venía a sus manos el duro? ¿Qué razón había para que veinte personas de las que pasaban no se privasen de un real, y para que estos veinte reales no pasaran por natural trasiego a sus manos? ¡Vaya con las cosas de este desarreglado mundo! La pobre Benina se contentaba con una gota de agua, y delante del estanque del Retiro no podía tenerla. Vamos a cuentas, cielo y tierra: ¿perdería algo el estanque del Retiro porque se sacara de él una gota de agua?

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PÍO BAROJA - CAMINO DE PERFECCIÓN (1901)

¡Qué vida! ¡Qué horrorosa vida! Cuando más se sufre, cuando los sentimientos son más intensos, se le encerraba al niño, y se le sometía a una tortura diaria, hipertrofiándole la memoria, oscureciéndole la inteligencia, matando todos los instintos naturales, hundiéndose en la oscuridad de la superstición, atemorizando su espíritu con las penas eternas... (...)

Era el colegio, con su aspecto de gran cuartel, un lugar de tortura; era la gran prensa laminadora de cerebros, la que arrancaba los sentimientos levantados de los corazones, la que cogía los hombres jóvenes, ya debilitados por la herencia de una raza enfermiza y triste, y los volvía a la vida convenientemente idiotizados, fanatizados, embrutecidos; los buenos, tímidos, cobardes, torpes; los malos, hipócritas, embusteros, uniendo a la natural maldad, la adquirida perfidia, y todos, buenos y malos, sobrecogidos con la idea aplastante del pecado, que se cernía sobre ellos como una gran mariposa negra. 

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MIGUEL DE UNAMUNO - NIEBLA (1914)

Oyose un ligero rumor, como de paloma que arranca en vuelo, un ¡ah! breve y seco, y los ojos de Eugenia, en un rostro todo frescor de vida y sobre un cuerpo que no parecía pesar sobre el suelo, dieron como una nueva y misteriosa luz espiritual a la escena. Y Augusto se sintió tranquilo, enormemente tranquilo, clavado a su asiento y como si fuese una planta nacida en él, como algo vegetal, olvidado de sí, absorto en la misteriosa luz espiritual que de aquellos ojos irradiaba. 

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RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN - LA LÁMPARA MARAVILLOSA (1916)

Toda mudanza substancial en los idiomas es una mudanza en las conciencias, y el alma colectiva de los pueblos, una creación del verbo más que de la raza. Las palabras imponen normas al pensamiento, lo encadenan, lo guían y le muestran caminos imprevistos, al modo de la rima. Los idiomas nos hacen, y nosotros los deshacemos. Ellos abren los ríos por donde han de ir las emigraciones de la Humanidad. Vuelan de tierra en tierra, unas veces entre rebaños y pastores; otras, en la púrpura sangrienta de un emperador; otras, renovando la dorada fábula de los Argonautas, sobre la vela de las naves, con sol y con viento del mar. En las alas con que volaron cuando eran invasoras se mantienen muchos siglos las maternas lenguas, y declinan de aquel vuelo originario cuando nace una nueva conciencia. El espíritu primitivo -pastoril, guerrero o mitológico- deja de animarlas, nace otro espíritu en ellas y abre círculos distintos. El encontrado batallar del alma humana agranda la cárcel de los idiomas, y a veces sus combates son tan recios, que la quiebra. Y a veces los idiomas son tan firmes en sus cercos, que nuestras pobres almas no hallan espacio para abrir las alas, y otras almas elegidas, místicas y sutiles, dado que puedan volar, no pueden expresar su vuelo. Los idiomas nos hacen, y nosotros hemos de deshacerlos. Triste destino el de aquellas razas enterradas en el castillo hermético de sus viejas lenguas, como las momias de las remotas dinastías egipcias, en la hueca sonoridad de las Pirámides. Tristes vosotros, hijos de la Loba Latina en la ribera de tantos mares, si vuestras liras no quebrantan todas las cadenas con que os aprisiona la tradición del Habla. ¡Y más triste el destino de vuestros nietos, si en lo porvenir no engendran dialectos suyos, ciclos de una nueva conciencia en la lengua de los Conquistadores! Al final de la Edad Media, bajo el arco triunfal del Renacimiento, estaba la sombra de Platón meditando ante el mar azul poblado de sirenas. ¿Qué sombra espera bajo los arcos del Sol al fin de Nuestra Edad?

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GABRIEL MIRÓ - EL OBISPO LEPROSO (1926)

Verano de calinas y tolvaneras. Aletazos de poniente. Bochornos de humo. Tardes de nubes incendiadas, de nubes barrocas, desgajándose del azul del horizonte, glorificando los campanarios de Oleza. (...) Las hospederías, los obradores, las tiendas callaban con la misma modorra de sus dueños sentados a la puerta, cabeceando entre moscardas. Los árboles de los jardines, de la Glorieta, de los monasterios, hacían un estruendo de vendaval de otoño, o se estampaban inmóviles en los cielos, bullendo de cigarras como si se rajasen al sol. El río iba somero, abriéndose en deltas y médanos de fango, de bardomas, de carrizos; y por las tardes, muy pronto, reventaba un croar de balsa. Se pararon muchos molinos de pimentón y harina; y entraban las diligencias, dejando un vaho de tierras calientes, un olor de piel y collerones sudados. Verano ruin. No daba gozo el rosario de la Aurora y tronaba el rosario del anochecido. Fanales de velas amarillas alumbrando el viejo tisú de la manga parroquial; hileras de hombres y mujeres colgándoles los rosarios de sus dedos de difunto; capellanes y celadores guiando la plegaria; un remanso en la contemplación de cada misterio, y otra vez se desanillaban las cofradías y las luces por los ambages de las plazas, por los cantones, por las callejas, por las cuestas. 

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MIGUEL DELIBES - LAS RATAS (1962)

Poco después de amanecer, el Nini se asomó a la boca de la cueva y contempló la nube de cuervos reunidos en concejo. Los tres chopos desmochados de la ribera, cubiertos de pajarracos, parecían tres paraguas cerrados con las puntas hacia el cielo. Las tierras bajas de don Antero, el Poderoso, negreaban en la distancia como una extensa tizonera.
La perra se enredó en las piernas del niño y él le acarició el lomo a contrapelo, con el sucio pie desnudo, sin mirarla; luego bostezó, estiró los brazos y levantó los ojos al lejano cielo arrasado:
—El tiempo se pone de helada, Fa. El domingo iremos a cazar ratas —dijo.
La perra agitó nerviosamente el rabo cercenado y fijó en el niño sus vivaces pupilas amarillentas. Los párpados de la perra estaban hinchados y sin pelo; los perros de su condición rara vez llegaban a adultos conservando los ojos; solían dejarlos entre la maleza del arroyo, acribillados por los abrojos, los zaragüelles y la corregüela.

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GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ - CIEN AÑOS DE SOLEDAD (1967)

Aureliano sonrió, la levantó por la cintura con las manos, como una maceta de begonias, y la tiró boca arriba en la cama. De un tirón brutal, la despojó de la túnica de baño antes de que ella tuviera tiempo de impedirlo, y se asomó al abismo de una desnudez recién lavada que no tenía un matiz de la piel, ni una veta de vellos, ni un lunar recóndito que él no hubiera imaginado en las tinieblas de otros cuartos. Amaranta Úrsula se defendía sinceramente, con astucias de hembra sabia, comadrejeando el escurridizo y flexible y fragante cuerpo de comadreja, mientras trataba de destroncarle los riñones con las rodillas y le alacraneaba la cara con las uñas, pero sin que él ni ella emitieran un suspiro que no pudiera confundirse con la respiración de alguien que contemplara el parsimonioso crepúsculo de abril por la ventana abierta. Era una lucha feroz, una batalla a muerte, que, sin embargo, parecía desprovista de toda violencia, porque estaba hecha de agresiones distorsionadas y evasivas espectrales, lentas, cautelosas, solemnes, de modo que entre una y otra había tiempo para que volvieran a florecer las petunias y Gastón olvidara sus sueños de aeronauta en el cuarto vecino, como si fueran amantes enemigos tratando de reconciliarse en el fondo de un estanque diáfano. En el fragor del encarnizado y ceremonioso forcejeo, Amaranta Úrsula comprendió que la meticulosidad de su silencio era tan irracional, que habría podido despertar las sospechas del marido contiguo, mucho más que los estrépitos de guerra que trataban de evitar. Entonces empezó a reír con los labios apretados, sin renunciar a la lucha, pero defendiéndose con mordiscos falsos y descomadrejeando el cuerpo poco a poco, hasta que ambos tuvieron conciencia de ser al mismo tiempo adversarios y cómplices, y la brega degeneró en un retozo convencional y las agresiones se volvieron caricias. De pronto, casi jugando, como una travesura más, Amaranta Úrsula descuidó la defensa, y cuando trató de reaccionar, asustada de lo que ella misma había hecho posible, ya era demasiado tarde. Una conmoción descomunal la inmovilizó en su centro de gravedad, la sembró en su sitio, y su voluntad defensiva fue demolida por la ansiedad irresistible de descubrir qué eran los silbos anaranjados y los globos invisibles que la esperaban al otro lado de la muerte. Apenas tuvo tiempo de estirar la mano y buscar a ciegas la toalla, y meterse una mordaza entre los dientes, para que no se le salieran los chillidos de gata que ya le estaban desgarrando las entrañas.

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LUIS LANDERO - JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA (1989)

Inspirado en el eco de la última campanada, Gregorio se imaginó la agonía de un movimiento originariamente impetuoso. Vio morir las olas contra el faro, la calderilla postrera de una gran fortuna, el suspiro final de un alma apasionada, y no solo se negó a reconocer en esas visiones los síntomas precursores del presente, sino que retrocedió en el tiempo hasta encontrar a Aquiles detrás de la tortuga, y cuando a punto estaba ya de proclamar que el mundo era ilusión y solo ilusión, salió a la realidad con una tragantada de pánico.

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18/2/19

Comentario de texto: Luces de bohemia

Te invito a leer este post en mi nuevo blog, VERBA LATENTIA, donde ofrecemos un diseño más agradable. 

Si quieres apoyar mi trabajo, puedes comprar la obra de la que vamos a analizar un fragmento, Luces de Bohemia, en e-book o en tapa blanda. ¡Muchas gracias!

MAX.-Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.  
DON LATINO.- ¡Estás completamente curda!  
MAX.-Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.  
DON LATINO.-¡Miau! ¡Te estás contagiando!  
MAX.-España es una deformación grotesca de la civilización europea.  
DON LATINO.-¡Pudiera! Yo me inhibo.  
MAX.-Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.  
DON LATINO.-Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.  
MAX.-Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.  
DON LATINO.- ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!  
MAX.-Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.  
DON LATINO.-Nos mudaremos al callejón del Gato. 



El texto que nos disponemos a analizar forma parte de la duodécima escena de Luces de bohemia, probablemente la obra más importante e innovadora de Ramón María del Valle-Inclán, publicada en 1920 en la revista España, y en su versión definitiva en formato libro en 1924, y que marca un antes y un después en su producción literaria, pues con ella funda una nueva estética, el esperpento. De hecho, el fragmento que nos ocupa es sin duda uno de los textos más trascendentes del autor, pues en él se explican, casi a la manera de los manifiestos artísticos de los ismos de vanguardia, los principios básicos de su novedosa propuesta, cuyos rasgos ya se habían vislumbrado anteriormente en farsas como La marquesa Rosalinda (1912). Si bien don Ramón María solo calificó expresamente como esperpentos cuatro de sus obras -Luces de bohemia, Los cuernos de don Friolera (1921), Las galas del difunto (1926) y La hija del capitán (1927)-, sus particularidades estéticas se dejan ver claramente en muchas otras creaciones de aquellos años, como las novelas contenidas en la serie de El ruedo ibérico o las obras de teatro que conforman Retablo de la Avaricia, la Lujuria y la Muerte (1927).

Luces de bohemia se enmarca en un contexto literario de innovación y experimentación artística del que Valle-Inclán no va a quedar al margen, pues siempre se mostró como un autor inquieto y ecléctico, lo cual puede apreciarse en su evolución literaria, desde el realismo gris y rural de sus primeras obras, al modernismo de las Sonatas, y desde allí al esperpento, pasando por la etapa transicional de la trilogía de la Guerra Carlista

Desde comienzos del siglo XX se venía asistiendo a un continuo nacimiento de los llamados ismos de vanguardia. De hecho, este texto comienza haciendo referencia al Ultraísmo, uno de los más influyentes en España y que, junto al Creacionismo, suponía el triunfo de la deshumanización del arte estudiada por Ortega. El Ultraísmo surgió como rechazo del Modernismo, y, quizá por ello, nuestro autor tache aquí a sus seguidores de farsantes, por haber asumido él dicha estética en el pasado. Por otra parte, el esperpento no constituye una propuesta estética deshumanizada, ya que tiene un claro objetivo de crítica social y no aspira a convertirse en un arte para minorías, lo que también podría explicar la mención despectiva del Ultraísmo.

A partir de la segunda oración del texto, Valle-Inclán comienza, por boca de Max Estrella, el protagonista de la obra, a esbozar las propuestas estéticas del esperpento a través de enunciados breves y concisos que en un principio podrían parecer fruto de la embriaguez del personaje. Primero, apunta a su origen en una figura tan relevante como Goya. Efectivamente, en la serie de grabados Los Caprichos, el pintor se sirvió de lo grotesco, monstruoso y deforme para llevar a cabo una amplia sátira de la sociedad dieciochesca. A continuación, Valle utiliza la metáfora del espejo cóncavo para explicar su planteamiento. “Los héroes clásicos han ido a pasearse al callejón del Gato” dice Max ante la incomprensión de su amigo Don Latino. Lo que quiere decir el invidente poeta es que el esperpento deforma la realidad tal y como los espejos que antiguamente se encontraban en la calle de Álvarez Gato lo hacían con la imagen de quienes se pusieran ante ellos, de tal modo que incluso el más glorioso de los héroes clásicos se vería como un completo fantoche. 

La técnica para emplear la estética del esperpento fue explicada con mayor detalle por Valle-Inclán en una entrevista para ABC en 1928. El modo de aplicar esos espejos cóncavos a la obra literaria consistiría en que el autor se sitúe por encima de sus personajes, para que pueda mirarlos como a seres inferiores, a diferencia de lo que ocurría en la literatura clásica, como la de Homero, en que el autor mira a sus personajes de rodillas, viéndolos como seres sobrehumanos, o en la literatura realista, como la de Shakespeare, en que el autor mira a los personajes de tú a tú, apreciando todas sus virtudes y miserias. Así, tal y como leemos en Lorente y Neira (2017: 145), el protagonista de Las galas del difunto, Juanito Ventolera, no es sino una visión esperpéntica de don Juan, del mismo modo que lo es el personaje del título de la obra Los cuernos de don Friolera respecto a Otelo y a la visión calderoniana del honor, y como lo es el mismo Max Estrella frente a Homero. 

Una vez explicado el procedimiento, toca hablar de su función, que se vislumbra cuando Max habla del sentido trágico de la vida española, y de España como deformación de la civilización europea. El esperpento no sería otra cosa que la consecuencia de la preocupación de Valle-Inclán por la situación de miseria moral y material que afecta a la sociedad en su conjunto. A través del recorrido nocturno de Max y don Latino por las calles madrileñas, el autor va desfigurando todo lo que se pone a tiro, desde personajes como ministros, artistas, poetas o prostitutas hasta cuestiones como los servicios públicos, las comedias o las lecciones académicas. Nadie se salva de la mirada deformadora de Valle-Inclán, salvo un anarquista preso y un niño muerto por una bala de la policía, pues con ellos espera que aflore nuestra compasión. La crítica de don Ramón María es total, pues total es la degradación de España. Mediante el esperpento, el artista puede mirar a su país desde las alturas y ver cómo toda su pretendida gloria es transformada en monstruosidad como por efecto de los espejos antes mencionados. La voluntad transformadora del autor, su deseo de pasar de las palabras a los hechos, queda evidenciado en la última intervención de Max, una clara llamada a la acción, lo cual no es de extrañar, habida cuenta de que Valle-Inclán había transitado desde posiciones políticas conservadoras hasta otras cercanas al comunismo o al anarquismo, habiendo llegado incluso a declarar en una entrevista de 1931 a El Sol que en España había que hacer una revolución mediante una dictadura como la de Lenin. 

Alonso Zamora Vicente (2010: 23-26) explica algunas técnicas del esperpento que podemos ver en el texto. En ciertas ocasiones, por ejemplo, los personajes son vistos como fantoches, como guiñoles movidos por hilos, lo que se transmite en el estrambótico diálogo de estos dos borrachines tirados en una acera madrileña al filo de la madrugada. En otras, son animalizados, como cuando don Latino exclama “¡Miau!”. Sin embargo, la técnica esperpéntica por excelencia se basa en el lenguaje. Valle busca el efecto deformador mediante la mezcla de registros, tal como podemos ver en el texto cuando don Latino le dice a su amigo que está completamente curda, una palabra que significa borracho y que proviene del lunfardo, jerga usada por las clases bajas de Buenos Aires (el término ha sido muy usado en tangos como La última curda), para unas líneas después, pasarse al registro culto empleando la forma inhibo. También, en un contexto de conversación estético-filosófica, contrasta una expresión grotesca como “me quito el cráneo”. Este uso del lenguaje podría quedar apuntado por Max cuando dice que pretende  “transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas”, puesto que la tradición grecolatina daba mucha relevancia al decoro, al hecho de que cada personaje se exprese de un modo acorde a su condición. Por otra parte, en La lámpara maravillosa (1916), libro en el que Valle escribió sobre literatura, había dicho que los cambios en los idiomas generan cambios en las conciencias y en el alma colectiva de los pueblos, y que los creadores deben romper las cadenas que los atan a la tradición del habla, palabras en las que parece encontrarse el germen del deseo de Max de transformar las normas clásicas y de donde podría venir también todo el esfuerzo de renovación lingüística desarrollado en Luces de bohemia.



BIBLIOGRAFÍA

  • GRANADOS, V. (2011). Literatura española (1900-1939). Madrid: UNED
  • LORENTE, A., NEIRA, J. (2017). Doce escritores contemporáneos. Madrid: UNED.
  • MILLÁN, M. (2010). Textos literarios contemporáneos. Madrid: UNED. 
  • SUÁREZ, A., MILLÁN, M. (2011). Introducción a la literatura española. Guía práctica para el comentario de texto. Madrid: UNED.
  • VALLE-INCLÁN, R. (1916). La lámpara maravillosa. Ejercicios espirituales. Consultado en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-lampara-maravillosa-ejercicios-espirituales-876523/html/238b0e2f-9e93-4c8c-b747-61751acf444f_2.html
  • VALLE-INCLÁN, R., ZAMORA, A., VALLE-INCLÁN, J. (2010). Luces de bohemia. Madrid: Espasa.


12/2/19

Lo mejor que he visto y leído en 2018

Si este blog contase con lectores habituales, probablemente algunos de ellos se estarían preguntando por la nueva edición de Lo mejor que he visto y leído. Efectivamente, los exámenes del primer cuatrimestre han llegado a su fin y un servidor dispone de tiempo libre para invertirlo en estos asuntos. Sin embargo, viendo que no recibo comentarios desde que Bécquer escribía poesía neoclásica, he de concluir que nadie estaba esperando la llegada de esta publicación, ni siquiera los inquietantes robots rusos que me visitan en masa de vez en cuando. 

Ahora bien, ¿significa eso que vaya a dejar de mantener viva esta entrañable tradición que se remonta ya hasta tiempos tan lejanos como el uno de enero del año catorce? Supongo que no. Recuerdo que en aquella primera entrega, un ingenuo e ilusionado yo escribió que, a lo largo de 2013, había leído sesenta libros y visto ciento treinta y tres películas, sin saber muy bien de dónde había sacado el tiempo. Ja, ja, ja. Yo te lo explico, jovencísimo yo. El tiempo necesario para llevar a cabo semejante hazaña cultural lo sacaste de no estar matriculado en la UNED. Si no me crees, mira lo que me ha ocurrido en 2018, que me he pasado el verano estudiando Latín para hispanistas y Morfología de la lengua española, que he comenzado tercero de tal modo que ya iba mal de tiempo en el minuto uno, mira, como te digo, lo que ha pasado: me he leído veintinueve libros, de los cuales, veinte formaban parte de los planes de estudio. ¿Qué te parece? Lo llaman La paradoja del estudiante de Filología Hispánica. Es decir, que te metes en esta carrera, la carrera de los amantes de las letras, la carrera de los locos de los libros, de los ratones de biblioteca, y acabas leyendo muchos menos libros que antes, menos de la mitad. Y, en fin, respecto a películas, ni siquiera he llegado a ver diez, con lo cual, voy a tener que poner algunas de otros años para llenar la lista.

Nada más por hoy, queridos lectores imaginarios e inquietantes robots rusos. Aquí os dejo la primera entrada de 2019. No puedo prometeros que este vaya a ser un año repleto de sorpresas, relatos sublimes, desgarradores poemas o estimulantes artículos. Sin embargo, tampoco puedo prometeros lo contrario. 

Libros:
Películas:



12/12/18

Logros y personalidades del Institucionismo

El Institucionismo fue una de las formas en que se materializó el influjo liberal y reformista surgido en España desde el último tercio del siglo XIX. Existieron otras manifestaciones paralelas importantes, como el Regeneracionismo o las tres célebres generaciones literarias del 98, del 14 y del 27, pero el Institucionismo se caracterizó por ser un movimiento pedagógico que, inspirado en las ideas de solidaridad y hermandad del filósofo Karl Krause, aspiraba a modernizar la sociedad mediante la universalización y mejora de la educación. Fueron numerosísimos los proyectos que se pusieron en marcha así como los intelectuales que tomaron parte en la empresa, aunque entre todos ellos destacaron la Institución Libre de Enseñanza (en adelante ILE) y su padre intelectual, Francisco Giner de los Ríos. 


Además de los proyectos concretos y tangibles, como la mencionada ILE o las Misiones Pedagógicas, entre los logros institucionistas cabe mencionar aquellos relacionados con la difusión de principios pedagógicos tan innovadores en aquel momento como el laicismo, la igualdad o el amor por la naturaleza. Por si fuera poco, su influencia en muchas de las grandes personalidades culturales de principios del siglo XX (Machado, Juan Ramón, Lorca…) fue muy intensa, de tal modo que se puede afirmar que la historia de la intelectualidad española anterior a 1936 habría sido otra de no ser por la labor desarrollada en torno al movimiento institucionista.

El germen de la ILE lo encontraríamos en la idea de que el atraso español respecto a Europa hundía sus raíces en la estructura política del momento (monarquía e iglesia) y en la convicción de que era necesario, parafraseando a Antonio Jiménez-Landi (2010: 21), extirpar esos órganos necrosados por el bien del país. Este fue el motivo que llevó a Julián Sanz del Río a introducir las ideas de Karl Krause en la vida académica española desde su cátedra de Ampliación de la Filosofía y su Historia en la Universidad Central de Madrid, obtenida en 1854, y a través de libros, artículos, discursos y traducciones. En torno a don Julián va formándose un nutrido grupo de intelectuales entusiasmados con las ideas krausistas, entre los que se encuentra un joven Francisco Giner de los Ríos. Tras unos años de conflicto en el ámbito universitario entre ortodoxos y heterodoxos, los profesores Sanz del Río, Giner de los Ríos y Fernando de Castro se ven apartados de sus cátedras entre finales de 1867 y principios de 1868, aunque las recuperarían en septiembre con el estallido de la Revolución, pasando los krausistas a dominar la Universidad Central, con Castro como Rector y Sanz del Río como Decano de Filosofía. Comienzan entonces las primeras medidas y proyectos de lo que podríamos llamar protoinstitucionismo: Giner de los Ríos y otros profesores ofrecen clases nocturnas gratuitas para obreros en las que se les instruye en higiene, matemáticas, idiomas o economía. El fundador del PSOE, Pablo Iglesias, fue alumno de estas clases antecesoras de lo que acabaría siendo la Extensión universitaria. Fernando Castro, preocupado por la situación de la mujer, funda en 1869 la Academia de conferencias y lecturas públicas para la educación de la mujer, en la que colaboró Concepción Arenal y cuyos objetivos eran facilitar a las mujeres su participación en la cultura y promover su independencia económica respecto al hombre. Pero el proyecto de mayor envergadura de Castro en esta línea fue la Asociación para la enseñanza de la mujer, fundada en 1871, que englobaba un gran número de escuelas (de comercio, de correos y telégrafos, de mecanografía…) y que contó con el apoyo económico de personalidades como Francisco Pi y Margall, Isaac Albéniz o la mencionada Concepción Arenal. 


Con la Restauración borbónica, se promulgan una serie de retrocesos relacionados con la libertad de cátedra, lo que genera las protestas de muchos docentes, entre ellos Giner de los Ríos, que acaba deportado en Cádiz y nuevamente destituido de su cátedra. Allí barajará con varios afines la fundación, bajo la protección del gobierno inglés, de una Universidad Libre en Gibraltar, proyecto que no llegó a materializarse pero que fue la semilla de la ILE, la cual comenzó su andadura en Madrid en 1876 bajo los principios de libertad de enseñanza y libertad de cátedra. Además de ofrecer docencia de segunda enseñanza (gramática, retórica, poética, Geografía, Historia, Filosofía moral…), preparatorio para Derecho, escuela de Derecho, Doctorado e idiomas, se empezaron a organizar actividades culturales como cursos, conferencias y veladas literarias o musicales. Los alumnos no tenían libros de texto, sino que tomaban apuntes y utilizaban los libros de la nutrida biblioteca que la ILE logró conformar en muy poco tiempo. No se guardaban las festividades religiosas ni oficiales, salvo los domingos, y los alumnos no recibían deberes para casa ni tenían que memorizar lecciones ni hacer exámenes. A partir de 1878, empezaron a disfrutar de excursiones a museos, escuelas de oficios, academias, iglesias, jardines, fábricas, periódicos o ciudades cercanas a Madrid como Alcalá de Henares, llegando incluso durante el verano a realizarse visitas más largas por toda la geografía española. 

Por una serie de causas sobre las que no nos extenderemos en pos de la concreción, la ILE tuvo que centrarse en impartir únicamente enseñanza primaria. El primer grupo de profesores había vuelto a sus cátedras al serles devueltas por el nuevo gobierno progresista y fueron sustituidos por los que en un comienzo habían sido profesores auxiliares, entre los que se encontraba un entusiasta discípulo de don Francisco, que acabaría sucediéndolo al frente de la ILE: Manuel Bartolomé Cossío. 

Entre los méritos de la ILE se cuentan también aquellos relacionados con los proyectos surgidos a causa de su influencia, como centros pedagógicos similares (Escuela Mercantil de Roselló, Institución de Enseñanza de Pollensa…) o instituciones e iniciativas del Estado, como el Museo Pedagógico de Instrucción Primaria, cuyo primer director fue Cossío, y en cuyo seno nacerían las colonias escolares de verano, el Instituto de Meteorología y el movimiento de Extensión Universitaria, inspirado en las clases nocturnas para obreros que Giner de los Ríos impartiera en la Universidad Central treinta años antes. El influjo institucionista traspasó nuestras fronteras, e incluso el océano Atlántico, inspirando en Buenos Aires la fundación del Instituto Libre de segunda enseñanza.

Uno de los proyectos capitales del institucionismo, por lo que supuso para el desarrollo de la intelectualidad y la cultura española, fue la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (en adelante JAE), fundada por Real decreto en 1907, y que tomó el relevo de la ILE en el ámbito de los estudios superiores. Su primer presidente fue el célebre Santiago Ramón y Cajal, que un año antes había ganado el premio Nobel de Medicina. Entre los vocales se encontraban personalidades de la talla de Echegaray, Menéndez Pelayo, Sorolla, Joaquín Costa o Menéndez Pidal. La secretaría la ocupó un discípulo de Giner de los Ríos, José Castillejo, que fue el principal responsable del éxito del proyecto. Entre las personas que recibieron becas para estudiar en el extranjero o que se formaron y trabajaron al amparo de la JAE cabría destacar a eminencias como Ortega y Gasset, Américo Castro, Navarro Tomás o Severo Ochoa. Por si fuera poco, la JAE desarrolló una serie de proyectos de máxima relevancia en diferentes ámbitos de las ciencias y las humanidades, como:
  • La Residencia de Estudiantes. Además de servir de albergue para la juventud estudiantil, se convirtió en el primer centro cultural de España. Estuvo dirigida por Jiménez Fraud, discípulo de Giner y yerno de Cossío. Fueron residentes o visitantes importantísimas figuras de las letras españolas como Juan Ramón Jiménez, Lorca, Alberti, Aleixandre, Dámaso Alonso, Pedro Salinas o Jorge Guillén, y por su sala de conferencias desfiló un elenco de personalidades del calado de Marie Curie, Albert Einstein, John M. Keynes, Maurice Ravel, Stravinski, Unamuno, Ortega, Ramiro de Maeztu, Pardo Bazán, Manuel de Falla, Andrés Segovia, o el propio Cossío en su faceta de historiador del arte. El centro contaba además con una serie de laboratorios de diferentes disciplinas científicas, un auditorio para conciertos, y una revista llamada Residencia entre cuyos colaboradores se encontraban nombres como Azorín, Antonio Machado o Juan Ramón. 
  • La Residencia de Señoritas. Creada con el mismo espíritu que su equivalente para varones, estuvo dirigida por María de Maeztu y fue un proyecto pionero en la promoción del acceso de la mujer a la universidad. 
  • El Centro de Estudios Históricos. Dirigido por Ramón Menéndez Pidal, fue creado para promocionar investigaciones y publicaciones filológicas e históricas. En él trabajaron filólogos de tanto renombre como Amado Alonso, Rafael Lapesa, Navarro Tomás y Américo Castro. 
  • El Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza. Fue un centro de estudios oficiales para alumnos y alumnas de entre siete y dieciséis años cuyo patronato presidió Ramón y Cajal y que seguía en la medida de lo posible los métodos pedagógicos de la ILE. Entre sus profesores estaban Giner y Cossío. 

En el ámbito de las ciencias naturales cabría citar algunos proyectos como el Instituto de Biología Ramón y Cajal, el Instituto de Física y Química, la Estación biológica marítima, el Instituto Central Meteorológico o la Asociación para el Estudio del Guadarrama.

A la muerte de don Francisco en 1915 se crea la Fundación Francisco Giner de los Ríos con la misión de continuar la labor del institucionismo. Sus miembros formaban parte de lo más destacado de la intelectualidad española: Unamuno, Ortega, Galdós, Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, los hermanos Machado… 

Al contrario de lo que cabría esperar, la llegada de la Segunda República no supuso una grandiosa noticia para la ILE y su entorno, pues sus principios pedagógicos liberales no encajaban con “las ideas jacobinas o marxistas de la izquierda” (Jiménez-Landi, 2010: 137). Sin embargo, a pesar del rechazo que generaron en Cossío varios artículos de la nueva Constitución que destruían el principio de educación libre al poner por completo la enseñanza en manos del Estado, lo cierto es que el espíritu institucionista se hallaba presente en el gobierno después de tantas décadas de duro trabajo, hecho que se manifestó por ejemplo en la fundación de tres importantes proyectos:
  • Las Misiones Pedagógicas. Impulsadas por Cossío en 1931, su objetivo era hacer llegar los beneficios de la cultura a las zonas rurales, para lo que se crearon más de 300 bibliotecas repartidas por los pueblos de España y un gran número de iniciativas itinerantes que facilitaban la organización de conferencias, lecturas, audiciones, proyecciones, exposiciones o cursos para maestros. 
  • La Barraca. Con un espíritu similar al de las Misiones, García Lorca fundó al año siguiente este grupo de teatro universitario con el apoyo del ministro Fernando de los Ríos, sobrino de Giner y antiguo estudiante de la ILE. Su objetivo era acercar a todos los rincones del país el teatro de Lope y Calderón.
  • La Universidad de Verano de Santander. Respaldada también por Fernando de los Ríos y con Pedro Salinas como secretario y Menéndez Pidal en el rectorado, contó en sus aulas con la presencia de destacados intelectuales habituales de este tipo de proyectos como Ortega, Unamuno, Cossío y figuras extranjeras como los hispanistas Marcel Bataillon y  Karl Vossler. Se organizaban también exposiciones e incluso La Barraca llegó a ofrecer representaciones teatrales. Fue clausurada a causa de la Guerra Civil y reanudó su actividad en 1947 con el nombre de Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Aunque al Institucionismo no le esperase un gran futuro bajo una república demasiado escorada hacia la izquierda, lo cierto es que mucho más dura se mostró la realidad tras la victoria de los sublevados, ya que la ILE fue declarada ilegal y todas sus instalaciones resultaron saqueadas y destruidas. Sin embargo, ninguno de sus enemigos o detractores consiguió borrar el inmenso legado de valor incalculable que don Francisco Giner de los Ríos y los suyos dejaron en la enseñanza, la cultura, las ciencias y las humanidades de España, legado que se manifiesta hoy perfectamente tangible cada vez que leemos a la Generación del 27, cada vez que vemos un grupo de estudiantes yendo de excursión o, en gran parte, cada vez que sentimos que valores como el respeto, la igualdad ante la ley o la libertad individual son ya características irrenunciables para cualquier sociedad civilizada. 


BIBLIOGRAFÍA

  • GRANADOS, V. (2011). Literatura española (1900-1939). Madrid: UNED.
  • JIMÉNEZ-LANDI, A. (2010). Breve historia de la Institución Libre de Enseñanza (1896-1939). Madrid: Tébar.
  • MILLÁN, M. (2010). Textos literarios contemporáneos. Madrid: UNED. 

26/10/18

Cómo aprobé Morfología con Mario García-Page

Durante el pasado curso 2017/18, descubrí el término constante macabra, acuñado por el investigador André Antibi, y que se refiere a un fenómeno por el cual ciertos profesores suspenden a un elevado número de alumnos con el objetivo de imbuirse de una suerte de dudoso prestigio académico. Yo estaba preparando la asignatura Morfología de la lengua española, del segundo curso del Grado en Lengua y Literatura Españolas de la UNED. Alarmado por el alto porcentaje de suspensos que mostraban las estadísticas de esta materia (en torno al 80% de los que se presentaban), me puse a investigar por Internet y fui a dar, nada menos, que con una petición de Channge.org para que se cambiase el sistema del examen de la asignatura impartida por el catedrático Mario García-Page (sí, es el hermano filólogo del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page). Fue allí donde me topé con el impactante término del que vengo hablando.

Sinceramente, yo no tengo la total certeza de si podemos o no hablar aquí de constante macabra. Muchos alumnos asegurarían que sí, pues para ellos, esta asignatura se ha convertido en un quebradero de cabeza que está amargando su paso por unos estudios que los apasionan en términos generales. He leído casos de personas que han optado por dejarla aparcada para ir aprobando el resto de asignaturas y, finalmente, graduarse habiendo tenido que pedir la convocatoria de gracia. Sin embargo, creo que únicamente estoy legitimado a hablar desde mi propia experiencia, máxime en una universidad como la UNED, en la que el contacto con otros alumnos y con los profesores es menor al no haber clases presenciales (en mi caso concreto, el contacto es prácticamente nulo). Y, mi experiencia, por fortuna para mí, no ha tenido nada que ver con la de algunos de mis compañeros. Quiero dejar claro que con esto no pretendo defender ni atacar al profesor ni a los alumnos. Simplemente voy a dar mi opinión sobre las causas del problema que se ha generado en torno a esta asignatura y a explicar qué hice yo para aprobarla, por si de este modo mi testimonio pudiera servir de ayuda a la hora de encarar con éxito el estudio. 

En la mayor parte de los conflictos que se generan entre grupos sociales, la culpa no suele encontrarse al 100% en uno de los dos bandos, y creo que este caso no es una excepción. Considero que, ni el profesor es un ser malvado que disfruta amargando la carrera a sus estudiantes, ni los alumnos son unos vagos que no se esfuerzan lo suficiente. En mi opinión, la causa del elevado número de suspensos se encuentra en la confluencia de tres hechos:
  1. Es una asignatura más difícil de lo normal.
  2. El profesor es más exigente de lo normal.
  3. Se da por sentado que, al empezar la asignatura, estamos en posesión de unos conocimientos sobre gramática mucho más elevados de los que realmente tenemos. 

Si estoy en lo cierto, lo que tendremos que hacer para aprobar, o, al menos, para maximizar las posibilidades de hacerlo cuanto antes, será:
  1. Dedicarle más tiempo de lo normal. 
  2. Fijarnos en los detalles más de lo normal. 
  3. Conseguir esa base de conocimientos que se espera que tengamos. 

Sobre el tiempo, esta es una asignatura de cinco créditos, los cuales equivalen a 125 horas de trabajo. Por si os puede resultar orientativo, yo conseguí sacar un nueve y para ello le dediqué unas 15 horas a principio de curso, pues decidí no presentarme en febrero, y unas 135 durante el verano, para la convocatoria de septiembre, es decir, un total de unas 150 horas. Debes tener en cuenta que, en las 125 horas que se espera que le dediquemos, no se incluyen las necesarias para lograr los conocimientos de gramática que se espera que tengamos.

Respecto a los detalles, hay que tener en cuenta que el profesor da muchísima importancia no solo a la presentación y a la corrección ortográfica y gramatical. También debes expresarte con claridad, propiedad y precisión y, muy, muy, muy importante, repito, muy importante, cuidar el metalenguaje como si te fuese la vida en ello. No es difícil, pero debes prestar mucha atención. Esto es, por ejemplo, que aquello que se escribe en cursiva cuando va impreso, tú debes ponerlo subrayado en el examen. No hacerlo es como tener faltas de ortografía y hay gente que ha suspendido por ello. Observa bien cómo procede el profesor y hazlo tal cual (símbolos, guiones, cursiva-subrayado...). Sobre todo esto encontrarás más información en el campus virtual. Otro aspecto a tener en cuenta es no ver las cosas por encima, sino en profundidad. Por ejemplo, puede que te quedes con que los gentilicios se construyen añadiendo un sufijo a la raíz del topónimo, y así es en general, pero te puede caer una cuestión de verdadero o falso que pregunte si existen excepciones (las hay, las hay, por ejemplo, trabuqueños es el gentilicio de Morón de la Frontera, rabosses, el de Lucena del Cid y carioca y fluminense son respectivamente los de Río de Janeiro ciudad y Río de Janeiro estado). Otras preguntas de precisión que te pueden caer son, por ejemplo, el superlativo de alto (supremo) o el ordinal de quinientos (quingentésimo).


Bien, sobre cómo obtener una buena base, te voy a decir lo que hice yo. En el manual básico de la asignatura, Cuestiones de morfología española, hay una sección de bibliografía básica comentada. En mi caso, comencé por el Manual del Curso básico de lengua española, temas 4 al 8, donde se da un buen repaso a todas esas cosas de lengua que aprendiste en el instituto hace como 55 años. Está todo muy bien explicado y sirve como primera toma de contacto con la segmentación morfológica de palabras (además, esta parte del libro fue elaborada por el propio Mario García-Page). Te recomiendo que no veas solo los temas 4-8, sino también los de sintaxis, pues te puede ayudar a ir asimilando el asunto de los adverbios, adjetivos y pronombres relativos, que pueden ser un poco bastante jodidos de identificar, tarea que se facilita si entiendes su función dentro de las oraciones complejas. 

El siguiente paso que di fue meterme con el manual Ejercicios de gramática y expresión. Es un libro muy bueno, casi imprescindible para aprobar. En un momento dado podrías saltarte el del párrafo anterior, pero no te recomiendo que ignores este, el GRAMATOCHO, como lo bautizó muy acertadamente una compañera. Lo que Page indica es que se estudie la tercera parte, que se compone de un tema dedicado a las categorías gramaticales y otro a la estructura de las palabras. Además de estos, yo te exhorto a que estudies el tema sobre los valores de se. El GRAMATOCHO, aparte de explicar todo muy bien y en profundidad, cuenta con un montón de ejercicios con soluciones.

Ahora, y solo ahora, te encuentras preparado para enfrentarte a Cuestiones de morfología española. Mi recomendación es empezar por el glosario, hacerte unos buenos resúmenes para que te puedas meter en harina con mayor comodidad, pues necesitas manejar con soltura una ristra de términos que suenan a enfermedades graves, como haplología, alomorfiasincretismo, acronimia, aféresis, supletismo, apofonía, parasíntesis, metaplasmos, metábasis, hipósfasis… El grueso de Cuestiones… es un conjunto de modelos de examen resueltos. Al principio es probable que no te salgan bien los ejercicios pero poco a poco irás mejorando. En paralelo a ello, recomiendo leer los temas de morfología de la Nueva gramática de la lengua española de la RAE y el estudio del libro Introducción a la fraseología española (no entero, solo los temas que se indican en la guía de estudio) del propio Page, que en mi opinión es muy bueno para entender el tema de las locuciones, compuestos y colocaciones (este es otro pilar de la asignatura, junto con los valores de se, la segmentación de palabras o la identificación de la categoría gramatical a la que pertenece una palabra).

Por último, quiero darte una serie de consejos adicionales que he ido recordando mientras escribía este artículo.
  • Lee con detenimiento todos los documentos que Page cuelgue en el campus virtual, especialmente uno que se titula El verbo, absolutamente fundamental para dominar la segmentación de formas verbales. Ni que decir tiene que debes controlar los tiempos verbales a la perfección, así que repásalos a muerte, no vayas a suspender por cosas como identificar mal un pretérito imperfecto de subjuntivo (amara o amase). 
  • Plantea en el foro todas las dudas que tengas y lee con atención todas las que planteen los demás y las respuestas del profesor. 
  • No te olvides jamás del morfo cero ø. Cada vez que termines de analizar una palabra, recuerda echar un ojo y comprobar si en ese caso corresponde o no ponerlo.
  • En el campus virtual hay una serie de soluciones a exámenes de otros años, pero son pocas, quizá este año haya seis. Mi recomendación es que no las mires hasta haberle dado al menos una vuelta a Cuestiones…, pues son una gran herramienta para evaluar tu progreso. Si los miras al principio, te sonarán a chino.
  • No es raro que las soluciones a un test de verdadero/falso sean todas verdaderas, todas falsas, la primera verdadera y todas las demás falsas, o cosas por el estilo, así que, si ves que te está saliendo algo similar, ten en cuenta que puedes estar haciéndolo bien.
  • Esto es un tópico, pero da igual, te lo digo, descansa bien antes del examen. Es un consejo que deberíamos aplicar a todas las asignaturas, pero con más razón a las que son de este tipo. Necesitas tu mente despejada y funcionando a pleno rendimiento y si la noche antes te pegas una paliza estudiando y duermes poco, te levantarás como si tuvieras resaca. No lo hagas, en serio, planifica el estudio para darte libre la última noche y descansar bien. 

Y no se me ocurre mucho más. Os dejo mi examen aquí abajo por si os sirve de ayuda. Lo más interesante es que en la palabra alineaste yo no llevé a cabo el análisis principal que propuso Page como solución, pues mi lexema fue -line- y el suyo -lin-, pero me lo dio por válido porque el resto del análisis era coherente. 

Tengo entendido que este año van a cambiar el sistema de examen, que será todo tipo test con la opción de analizar unas palabras para subir nota. No sé si esto va a suponer alguna diferencia, pero espero que sí, espero que resulte mucho más sencillo aprobar. Os deseo mucha suerte. Y recordad que, como dijo el crítico literario Charles Augustin Sainte-Beuve, el éxito consiste en superar el miedo al fracaso.






13/10/18

Entrevista a un servidor

Hace ya más de un año, me hicieron mi primera entrevista como escritor. Fue un compañero del gremio quien la llevó a cabo. Su nombre es Francisco Javier Pérez Castillo, quien, por cierto, acaba de publicar su segunda novela, CAYENDO COMO UNA PIEDRA, un relato duro y conmovedor que muestra la extrema crueldad de la que son capaces los seres aparentemente más inocentes y que anima a la reflexión sobre uno de los más graves problemas sociales del momento, el acoso escolar. La entrevista fue muy entretenida y me encantó responder a las preguntas planteadas por Javier. Con su permiso, la comparto por aquí y os animo a visitar su blog, MALDITOS ESCRITORES donde entrevista a otros tipos que, como yo o el propio Javier, se encuentran luchando por hacerse un hueco en el ingrato mundillo de las letras. 



Pasaba las páginas del periódico sin mucho interés, casi sin terminar de leer los titulares. Ya en las páginas finales mi atención se despertó con el siguiente titular: ESTUDIO REVELA PRESENCIA DE BACTERIAS FECALES EN STARBUCKS Y DOS CADENAS MÁS. La historia es que yo estaba tomando café en un Starbucks, concretamente en el del centro comercial Xanadú. Seguí leyendo el artículo. En siete de cada diez bebidas con hielo encontraron restos de mierda humana. Era un número bastante elevado. Miré a mi alrededor. Varias parejas distribuidas por la cafetería charlaban animadamente. Al menos cuatro individuos tenían entre sus manos bebidas con hielo. Tirando por lo bajo, uno estaría tragando heces. Por suerte para mí el café que me había pedido era sin hielo. Estaba yo haciendo tan estúpidas cábalas cuando un tipo a medio camino entre Mr. Robot y un beattle recién levantado se paró justo delante mía. ¿Javier? Me levanté y lo saludé. Era Pablo Navarro, autor de Gestión del fracaso, una novela. Luego, tras un intercambio cordial de palabras, nos sentamos y dio comienzo una gratísima charla. Lo primero que le pedí fue que se presentara.

“Soy madrileño, tengo treinta y cuatro años y me gano la vida como operario de limpieza. En 2016 me matriculé en Filología Hispánica por la UNED con el objetivo de convertirme en un titán de la literatura, o, al menos, con la esperanza de llegar a dominar el oficio de escritor lo suficiente como para poder abandonar mi trabajo. También me gusta dedicar tiempo a otras actividades como por ejemplo la música, el gimnasio, grabar Instagram Stories o prestar ayuda a los gatos callejeros.”

A veces el gran problema para los escritores noveles es la falta de tiempo. No te queda otra que aceptar trabajos de mierda para sobrevivir y poder escribir pero resulta que esos trabajos de mierda te revientan cuerpo y cerebro y cuando te sientas a escribir la cabeza ya es una ensordecedora cueva de grillos. ¿Cuándo empezaste a escribir la novela y cuánto tiempo has invertido en el proceso?

“Empecé a escribir Gestión del fracaso más o menos dos años antes de que fuese publicada. En aquella época me hallaba muy obsesionado con los relatos de Charles Bukowski y me dio por intentar escribir algo en esa línea, es decir, un cuento corto sobre perdedores sociales atrapados en ambientes sórdidos y desesperanzadores. Sin embargo, cuando lo terminé, me pareció que la historia podía dar un poco más de juego. Cuando volví a terminar, me vi de nuevo en la misma situación, así que continué llenando páginas. Sin yo saberlo, estaba escribiendo los primeros capítulos de mi primera novela. Cuando fui consciente de ello, me pareció buena idea dotar al protagonista de la condición de escritor frustrado, de tal modo que pude complementar la historia principal con varios relatos que yo ya tenía escritos, como si fuesen obra suya. Unos meses más tarde, llegó un punto en el que me pareció que la cosa no daba más de sí, por lo que decidí inventar un final. Desde entonces hasta que gané el concurso Narrativas Oblicuas, la novela estuvo sometida a un proceso de revisión casi constante. De hecho, no me importaría pegarle ahora mismo un buen repaso.”

En ese momento me enteré de que había ganado un concurso. Disimulé mi ignorancia y mi falta de preparación de la entrevista sorbiendo varios tragos de café a pesar de que mi taza llevaba tiempo vacía. Paul, el personaje principal, junto  a Robert y Ann, completan un triángulo muy jugoso. Dan mucho juego en el libro y me parecen unos cimientos lo suficientemente fuertes y atractivos como para escribir un par de novelas más. Le pregunté entonces si estaba ya liado con la segunda parte de Gestión del fracaso, una novela

“Durante un tiempo me planteé la posibilidad de escribir una segunda parte, para la cual tenía incluso pensado lo que creo que era un buen título: Gestión del éxito, otra novela. Sin embargo, a día de hoy, no creo que vaya a hacerlo, principalmente por dos motivos: el primero es que creo que se han publicado ya demasiadas historias sobre escritores. El segundo motivo es que ya no me siento cómodo utilizando el estilo con el que escribí Gestión del fracaso, que le da al texto un toque como de traducción del inglés, causado seguramente por mi bajo consumo de literatura hispánica en aquellos tiempos.”

Esta vez no pude disimular mi cara de desilusión. Perdemos un gran autor de realismo vomitivo. Esto último lo dije en voz alta y tras soltar una carcajada me respondió.

“No sé. Realismo vomitivo quizá sea un poco duro. ¿Qué tal realismo cochambroso? Me mola más porque es similar a “sucio” pero con un toque de desorden y sordidez. Además, podría servir para hacer referencia a mi blog, Cochambre literaria“

Miré de nuevo a mi alrededor. Cada vez había más gente. Hice un nuevo recuento. Ya sí había más de diez tomando bebidas heladas. ¿Cómo ha sido tu relación con las editoriales?

Solo puedo decir que perfecta, porque hasta ahora solo me he relacionado con Ediciones Oblicuas, más en concreto con su director, Alberto Trinidad. El trato fue siempre cercano y excelente y se contó con mi opinión en todas las fases del proyecto, desde la portada a las correcciones. Desconozco cómo es la dinámica en otras editoriales; Ediciones Oblicuas es independiente, no muy grande y se preocupa más por ofrecer una literatura interesante y por tener en cuenta al autor que por lograr grandes éxitos comerciales. Quizá esas características sean importantes para hacer del proceso de publicación una gran experiencia.

La charla se fue animando. Intercambiamos ideas, impresiones, que me vinieron muy bien. Tanto fue así, que me olvidé del periódico, de que estábamos en el Starbuks y de que por el mundo había miles de personas bebiendo bacterias fecales. Leyendo el libro de Pablo uno puede adivinar sus influencias más directas pero ¿cuáles son sus influencias menos visibles?

Yo empecé a aficionarme a la lectura algo tarde, como a los veintidós años. Lo que más leía era ciencia-ficción y puede que la primera vez que me dije “quiero escribir algo así” fuese con las novelas de Kurt Vonnegut. Con el tiempo fui ampliando horizontes y sentí algo parecido con escritores como Carver, Camus, Kafka, Dostoievsky, Ian McEwan, Dennis Johnson, Michel Houellebecq, Chuck Palahniuk y, principalmente, con Bukowski. En estos momentos, el escritor que más me interesa es Camilo José Cela, pero no quiero dejarme llevar tanto como antes por la influencia de los titanes, ando un poco perdido buscando mi propia voz narrativa.

Dejé a un lado la chuleta que traía con varias preguntas por si me quedaba en blanco y comencé a disparar ¿Qué odias de los libros que lees?

No llego a odiar nada de los libros que leo, aunque pueden molestarme algunas cosas como los clichés o el mal uso del lenguaje. De todas formas, hace mucho que me centro en leer libros de grandes autores, por lo que no suelo encontrarme con nada que me disguste demasiado. Puedo leer a escritores menos conocidos si tengo alguna garantía de que me va a merecer la pena (premios, recomendaciones…) pero por lo general no suelo elegir un libro a ciegas.

Y ya puestos, ¿qué te gusta encontrar en los relatos que lees?

En un relato me gusta encontrar calidad literaria, originalidad o ambas cosas. Me encanta cuando leo dos o tres líneas y pienso “joder, qué bien escribe este cabrón”, y me encanta cuando me cuentan una historia diferente, o cuando me cuentan una historia trillada pero de un modo distinto. Me gusta lo experimental y lo surrealista, pero puedo disfrutar intensamente de un relato de corte clásico si está bien escrito y tiene lo necesario para alojarse en tu memoria después de haberlo terminado.

La charla se alargó media hora más. Para entonces el ruido en la cafetería era ensordecedor. Yo que andaba absorto en la conversación no caí en la cuenta de poner más cerca la grabadora y el final de la entrevista, por desgracia, me ha sido imposible transcribirlo. Tan solo he podido rescatar una pregunta que le hice sobre el uso que le daba a las redes sociales.

Aunque es muy difícil triunfar en redes sociales, creo que es evidente que si ofreces buen contenido, lo lograrás, y que si no lo logras es porque no estás ofreciendo buen contenido. Yo administro mi blog, Cochambre Literaria, desde 2009, y va a llegar pronto a las cien mil visitas, lo cual no es gran cosa. En Facebook tengo una página de la novela y otra del blog, y ninguna de las dos ha funcionado. Y lo mismo con mi twitter personal. A mí no me ha ido nada bien en redes sociales pero podemos ver muchos ejemplos de escritores que han sabido desenvolverse de maravilla, que han sabido dar a la gente lo que quiere. No es mi caso, pero creo que está claro que pueden ser herramientas muy potentes y que es un error ignorarlas.

Me despedí de Pablo agradeciendo su colaboración y pidiéndole que me avisara cuando tuviera acabado su siguiente libro. Me dijo que quería cambiar el estilo, la prosa, en definitiva encontrar su voz. Yo estaba seguro de que más pronto que tarde lo conseguiría. Quedaba claro que era un amante de la literatura y, sobre todo, del oficio. El minicuestionario le quedó así.

Película que hay que ver sí o sí: Taxi Driver. 

Canción inolvidable: Fake plastic trees de Radiohead.

Libro 100% recomendable: El mejor libro que he leído, por lo que disfruté, aprendí y por su relevancia y trascendencia es El gen egoísta, de Richard Dawkins.