Introducción: Un poema sobre la fatiga del alma
¿Alguna vez has sentido que el cansancio no está en los músculos, sino en el centro mismo de tu biografía? Estos versos diseccionan esa angustia vital y el agotamiento físico que nace de la resistencia diaria contra el mundo y sus máquinas. Es una radiografía cruda de la fatiga existencial que recuerda a la desesperación lúcida de autores como Emil Cioran y su visión del desengaño humano.
Si te sientes identificado con este peso en la médula, te invito a explorar otros poemas como este.
TE ESTOY HACIENDO UNA PREGUNTA
¿Sientes el cansancio en el interior del cerebro,en el fondo de la vida,
lo sientes,
sientes la apatía,
el peso de tu cabeza,
tu cabeza retorcida por unos guantes de acero,
notas el tiempo triturando tu piel,
despellejando tu alma,
sientes pústulas en los ojos,
lo notas,
notas llagas verdes reventando en tus ilusiones,
te das cuenta,
entiendes,
comprendes el fuego,
la muerte,
los números,
comprendes las cicatrices en la esperanza,
notas la fatiga de tu espalda,
de tu médula espinal exprimida como zumo entre las vértebras,
sientes el desahogo de tus células al contacto con las sábanas limpias,
las escuchas suspirar de alivio,
has notado alguna vez en el albor de la mañana la extenuación de tus párpados,
el anquilosamiento del petróleo en tu corazón,
has percibido los gritos de angustia de tus glóbulos rojos exhaustos de transportar oxígeno por tus venas consumidas,
dime,
sabes de qué te hablo,
sabes respirar,
sabes mantenerte en pie contra la gravedad y contra las máquinas y las personas,
contra los espectros y las puñaladas,
sabes de qué te hablo,
me estás prestando atención?
NOTA: Este texto pertenece a mi poemario Lo peor. Puedes comprarlo aquí en e-book y aquí en papel para apoyar mi trabajo.
Te invito a ver la versión videopoema de Te estoy haciendo una pregunta.

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