25/1/26

Registro de memes literarios

En esta entrada pretendo ofrecer a los visitantes una recopilación de los mejores memes relacionados con la literatura o los libros, tanto los que encuentre por internet como los que yo mismo haya creado. Espero que los disfruten (en construcción permanente). 


MEMES DE LA CASA


Contra la página en blanco


Fantasía favorita


La elección de Fortunata



Evolución del estudiante de Filología Hispánica

Sincerándose con la muchacha


No existen más opciones


Distracted philologist boyfriend 




MEMES DE IMPORTACIÓN

Leer vs escribir 



La industria editorial hoy 


Por ahora solo 11



Propósitos de año nuevo 




16/1/26

«Enterrado vivo», de Eskorbuto: una interpretación más allá de lo siniestro

En este artículo exploramos una interpretación simbólica y reivindicativa de «Enterrado vivo», una de las canciones más oscuras de Eskorbuto. Más allá de la lectura literal evidente, analizamos cómo su letra puede denunciar la alienación, inmovilidad y sensación de estar muerto en vida en un contexto social. 

Un tema recurrente con un lenguaje inesperado

Enterrado vivo no suele figurar entre las canciones favoritas de los seguidores de Eskorbuto, pero hay un dato que llama poderosamente la atención: el grupo llegó a grabar dos versiones muy diferentes, la que apareció en el sencillo Mucha policía, poca diversión, más rápida y desgarrada, y la que fue incluida en el álbum Los demenciales chicos acelerados, algo menos frenética y con un sonido más oscuro. Aparte de esto, figuró en incontables ocasiones en maquetas, directos, vídeos y recopilaciones. Algo debía de tener para ellos. Algo insistente, incómodo, quizá demasiado cercano.

Aparte de esto, hay otro elemento que sorprende desde la primera escucha: el lenguaje. A pesar de la crudeza del tema, la letra emplea un registro que se aleja del tono más bronco o vulgar del punk. Expresiones como «habré de morir», «a mi entorno nada vi» o «rodeaba todo mi ser» poseen una una construcción propia del lenguaje culto que siempre me ha llevado a sospechar que, al menos uno de los miembros del grupo, era aficionado a la lectura. 

Todo ello, unido a la poderosa atmósfera de pesadilla que genera la combinación de la letra y la música, siempre ha hecho que Enterrado vivo sí que figure entre mi lista personal de canciones favoritas de la banda.

El enterramiento como metáfora de alienación social 

Ahora bien, ¿y si Enterrado vivo no fuera solo —ni principalmente— una historia de terror clásico a lo Edgar Alan Poe? ¿Qué pasaría si, en lugar de una de las canciones más siniestras de Eskorbuto, estuviéramos ante una de las más reivindicativas?

La letra comienza con un despertar: «Aquel día me desperté». No es un detalle menor. El narrador no muere, no es enterrado de repente: despierta. Y al despertar descubre algo que ya estaba ahí. Oscuridad. Frío. Inmovilidad. La revelación no es el entierro, sino la conciencia del estado en el que se encuentra.

No puede oír. No puede mover los pies. No puede mover las manos. No puede hacer nada. No es difícil leer aquí la imagen de un individuo anulado, paralizado socialmente, incapaz de actuar, de expresarse o de transformar su entorno. Un sujeto al que se le ha robado la libertad antes incluso de que fuera consciente de ello.

La asfixia, el miedo a morir sin haber vivido, la certeza de que otros —los gusanos— ocuparán su lugar, pueden entenderse como una metáfora brutal de la deshumanización. De una vida reducida a supervivencia. De un sistema que entierra a las personas bajo expectativas, normas, precariedad o resignación, mientras les deja creer que siguen respirando.

En este sentido, Enterrado vivo puede leerse como el momento exacto en el que alguien se da cuenta de que ya estaba muerto en vida. No hay épica, no hay salvación, no hay salida heroica. Solo la constatación tardía. Y ahí reside su fuerza reivindicativa: no denuncia desde el discurso, sino desde la experiencia más íntima.

Interpretar, no imponer

Por supuesto, nada de esto significa que esta sea la interpretación correcta de la canción, ni que sus autores pretendieran transmitir nada de lo que aquí se ha expuesto. La hermenéutica funciona así: los textos se abren, dialogan con quien los escucha y permiten lecturas distintas siempre que estén bien argumentadas

Pero quizá por eso Enterrado vivo sigue sonando y resonando para muchas personas. Porque más allá del ataúd y de la tierra, quizás hable de algo bastante más cotidiano: de despertar un día y comprender que llevas años sin poder moverte.

Y eso, en el fondo, es una de las formas más aterradoras de seguir vivo.

11/1/26

Nanorrelatos fantásticos

Bienvenidos a un mundo donde lo imposible irrumpe en la vida cotidiana sin pedir permiso y sin ofrecer consuelo. Metamorfosis, poderes inútiles, errores cósmicos y criaturas fuera de lugar revelan un mundo donde lo extraño no salva, sino que expone nuestras carencias más íntimas. Son fábulas torcidas, crueles y a menudo cómicas, en las que la magia y el horror se confunden con una naturalidad inquietante.

DIRECTOR DE ORQUESTA

Lloró sin consuelo cuando en la Oficina Estatal de Reencarnación le comunicaron que, en su próxima vida, sería estrella de la música adolescente.

AMOR PROPIO

Aquella mañana descubrió que se había transformado en la compañera que le gustaba. Lo primero que hizo fue masturbarse ante el espejo. 

BULLING

Era un telépata bastante peculiar pues, en su presencia, las personas podían leerse la mente unas a otras. Nadie quería tenerlo cerca. Llegaron a apedrearlo.

DESESPERACIÓN

—¡Soy un velocirráptor! ¿Por qué nadie me cree? —gritó en mitad de la noche ante el cadáver caliente que se disponía a devorar.

TEMPUS FUGIT

Tengo ese poder con el que casi todo el mundo ha fantaseado, es decir, la capacidad de detener el tiempo y volver a ponerlo en marcha a voluntad. Ahora mismo lo he parado y voy a suicidarme. No sé lo que ocurrirá después, pero me da igual.

TRANSPORTE

Iba en el metro cuando la gente empezó a derretirse, tranquilamente, como si no pasara nada. Se convirtieron en charcos de agua y yo me quedé allí, solo, preguntándome qué me encontraría al llegar a la estación.

CAPACIDADES LIMITADAS

Era un superhéroe muy mediocre. Podía oler el futuro. No hizo nada reseñable.

NAUFRAGIO

Durante unos segundos experimentó una intensa felicidad al alcanzar la costa de aquella isla que se encontraba plagada de ancianos ciegos y sordos gimoteando desesperados mientras se arrastraban por la arena.

EL HOMBRE EQUIVOCADO 

Antonio andaba perdido buscando la estación de autobuses y decidió preguntar a un hombre que caminaba de un modo extraño. Por desgracia, aquel tipo era un zombi.

FUERA DE LUGAR

¿Quién me mandará venir a esta clase de eventos? Yo no pinto nada aquí. La gente no deja de mirarme con asco. Creo que se están pasando un poco… Oh, Dios mío, ¡tengo los intestinos al aire!


Si te han gustado, te recomiendo mi libro PULSACIONES. Puedes comprarlo en este enlace.

2/1/26

Balance lector de 2025

Este ha sido para mí el año del relato. Y es que, a finales de 2024 y a raíz de la lectura de los Nueve cuentos de Salinger, recuperé la ilusión por la escritura creativa y me propuse el reto de concebir un libro de relatos a lo largo de 2025, algo que no he logrado, aunque sí he podido componer unas once historias, entre las que hay dos o tres de las que me siento altamente orgulloso. La cuestión es que, para buscar inspiración y empaparme bien del género en el que quería dar lo mejor de mí, tomé la decisión de leer principalmente libros de relatos, a poder ser de grandes maestros. Y así lo hice. 

El número de libros que he leído este año ha sido de 26 (una cifra bastante modesta, aunque he mejorado mi marca de 2024 en una unidad y supero con creces a la media nacional, que supuestamente se sitúa en 10 libros al año). De estos, la friolera de 22 han sido libros de relatos. Solo he leído una novela en todo el año, La balada del café triste, de Carlson McCullers, muy buena, por cierto, cortita y con un triángulo amoroso de lo más original. También han caído tres libros de desarrollo personal, de los que solo destacaría Domina tus emociones, muy útil y práctico para hacerte la vida menos cuesta arriba. 

Con respecto a los libros de relatos, ha destacado enormemente Alice Munro, grandísima escritora y terrible persona de la que he leído nada menos que cinco obras. Podría destacar Danza de las sombrasEscapada, pero es que todos me parecen formidables, no tiene un solo relato que no posea una especie de magia que va haciendo que te diluyas en la historia hasta no querer salir de allí. 

El segundo autor que más he frecuentado ha sido Charles Bukowski, del que leí los dos libros de relatos que me faltaban de su bibliografía, Las campanas no doblan por nadie y Música de cañerías. Como siempre, Hank es incapaz de decepcionarme, y, como ya he comentado alguna vez, lo que me fascina de él es su sentido del humor, su capacidad para plantear situaciones insólitas y lo muchísimo que se la trae al pairo lo que puedan pensar los demás sobre su escritura. 

Altísimamente recomendables me parecieron En nuestro tiempo, de Hemingway, porque por algo fue un maestro de maestros; Treinta cuentos y una balada, de Francisco Umbral, por su legendaria prosa poética y por ser muy inspirador, ya que gracias a él escribí dos relatos; y, sobre todo, la más increíble sorpresa que viví este año, el Manual para señoras de la limpieza, de Lucia Berlin, un volumen repleto de relatos de los que te dejan señales permanentes en el alma. 

Quiero hacer una breve mención a las principales decepciones. A Los colores del adiós hasta le dediqué un artículo, por lo que no comentaré nada. Los Siete cuentos misóginos de Patricia Highsmith me aburrieron. Chicos y chicas de Soledad Puértolas me dejó frío en general. Y, por último, Aquí empieza nuestra historia, de Tobias Wolff, me resultó agridulce, pues tiene relatos inolvidables, como Cazadores en la nieve, quizá uno de los diez mejores que yo haya leído en mi vida, pero también muchos otros de su etapa reciente que me causaron una profunda decepción, probablemente por encontrarse envenenados de corrección política. 

Para terminar, decir que he leído tres antologías de cuentos entre las que, como es lógico, se encuentra uno de todo. Me gustó mucho un relato de José María Sánchez Silva, el autor de Marcelino, pan y vino, y otro de Giovannino Guareschi, el autor de la saga de Don Camilo. De ambos trataré este año de leer algo más. 

Aparte de esto, para 2026 me he propuesto atacar grandes obras de la literatura universal que tengo pendientes desde hace siglos, como Los hermanos Karamazov (ya lo llevo por la mitad), La Divina Comedia o Los miserables, aunque esto no será óbice para reservarles su sitio a mis compadres habituales, véase Gonzalo Calcedo, Charles Bukowski, Alice Munro, Pío Baroja o Benito Pérez Galdós. 

¡Feliz año lector!