3/5/26

La entrevista que le haría a Gonzalo Calcedo si tuviera la oportunidad

Presentación y explicación

Durante mis tiradas largas en zona 2 (esto es, correr durante una hora y media, más o menos, pero a un ritmo muy lento, de forma que mis pulsaciones por minuto se mantengan entre 120 y 130 con el objetivo de mejorar la eficiencia de mis mitocondrias, o algo así) suelo cansarme enseguida de escuchar podcasts o música, por lo que acabo por quitarme los cascos y dejar a mi mente divagar en libertad

Hace unas semanas, sumido en una de estas sesiones solitarias, aburridas y, paradójicamente, placenteras, me puse a pensar en Gonzalo Calcedo. No recuerdo con exactitud cómo llegué a rememorar la idea de hacer un doctorado sobre su obra. Probablemente estaba rumiando pensamientos de mierda sobre mi trabajo, lo que me llevaría a fantasear con la idea de jubilarme y esto a concluir que entonces sí que dispondría del tiempo necesario para embarcarme en semejante proyecto. Y así, en algún momento de aquel monólogo interno, surgió la ocurrencia de que llegar a hacerle una entrevista al cuentista palentino le daría a mi doctorado un nivel difícil de igualar. 

Como no tenía gran cosa que hacer en aquellos momentos, más allá de mantener mi corazón en un ritmo constante y seguir dando un paso tras otro hasta que llegase el momento de marcharme a casa, decidí, cómo no hacerlo, pensar en las preguntas que le haría a nuestro autor en esa fantástica entrevista. Mi nivel de enajenación mental no dio como para imaginar las respuestas, pero me pareció que las preguntas eran lo bastante buenas como para que mereciera la pena plasmarlas por aquí. ¿Quién sabe? Quizá podría suceder que acabasen llegando hasta mi admiradísimo escritor y que se animase a responderlas

La entrevista en cuestión

Pablo: Siempre suelo decir que eres el mejor escritor español vivo. Esto es, evidentemente, una hipérbole con la que trato de expresar que admiro mucho tu obra, pues no puedo asegurar que seas el mejor escritor español vivo, ya que no los he leído a todos (risas). Mi pregunta es, y quiero que te mojes... Bueno, en realidad es una pregunta tetracéfala, por decirlo de algún modo, es una pregunta con cuatro respuestas. ¿Quién es para ti el mejor, entendiendo esto como tu favorito, bueno, quiénes serían los dos mejores escritores vivos, uno en lengua española y otro en cualquier otra lengua, y, quiénes serían los dos mejores que ya no están entre nosotros, el que escribiera en español y el que lo hiciera en otro idioma? Y recuerda, hablo de favoritos, de los que más te hayan hecho disfrutar como lector, no de los que sean los mejores. Todos sabemos que Cervantes fue el mejor, pero no tiene por qué ser nuestro favorito.

Gonzalo:

Esperando al enemigo, Gonzalo Calcedo
Pablo: Vaya, qué interesantes elecciones, aunque algunas ya me las imaginaba. Al final has respondido muchos más de cuatro, pero te lo perdonaremos (risas). Bien, entremos ahora en tu obra. Te confieso que no he leído todos tus libros, que, a fecha de hoy, si no contamos Siameses, que recoge dos libros anteriores, serían 23, salvo error por mi parte. No he leído todos pero sí que los he comprado todos, lo prometo. Me los voy administrando, racionando, ¿sabes? Es que no quiero que se me acaben (risas). Bueno, he leído 14 de tus libros de relatos, porque aunque este es tu territorio, tu zona de confort, podríamos decir, también tienes publicadas 4 novelas. Bien, he observado que en tus libros de relatos suele haber un eje, ya sea temático, ya sea formal, que une los cuentos, aportando cohesión al conjunto. Algunos de los que he identificado serían:

Hay algunos libros en los que no he logrado identificar el nexo. Por ejemplo, en El peso en gramos de los colibríes. Al principio pensé que era el llanto, pero después vi que en algunos relatos nadie lloraba. Lo que sí noté era que en determinados cuentos aparecían elementos de otros, como el estadio en ruinas o el viejo loco que salía al portal a hacer como si todavía trabajase en la estación. En fin, que me enrollo. ¿Hay o no hay en todos y cada uno de tus libros de relatos algún tipo de nexo temático o formal que cohesione el conjunto?

Gonzalo:

Pablo: Vaya, vaya, esto es fascinante. Bueno, en tales casos, ¿cuál sería tu modus operandi? ¿Decides empezar a trabajar en un conjunto de relatos bajo una premisa común o vas escribiendo toneladas de cuentos según te pide el cuerpo y cuando ves que unos cuantos pueden agruparse, consideras que ha nacido el nuevo libro de Gonzalo Calcedo?

Gonzalo:

Las inglesas, Gonzalo Calcedo
Pablo: Perfecto, pues, oye, tomo nota, a ver si se me pega algo (risas). Bien, para la siguiente pregunta, quiero contarte cómo te descubrí. Dentro de la maldición que supone trabajar por cuenta ajena, yo tengo la fortuna de poder ir al curro caminando. Ahora suelo aprovechar para escuchar podcasts en inglés, pero antiguamente tendía más a leer. En algún momento llegó a mis manos un librito de la mítica colección Noche de Relatos, de la cadena hotelera NH. Bien, pues allí estaba tu cuento Donde vivimos. Recuerdo el momento y la zona por donde iba caminando cuando empecé a leerlo y experimenté una catarsis o una epifanía o algo por el estilo. No, no estoy exagerando. Por aquella época acababa de fundirme casi del tirón toda la obra de Raymond Carver y me sentía medio huérfano. Pensaba que nunca iba a encontrar otro autor que me fascinase tanto y, de repente, pum, me topo con un alguien que parece discípulo de Carver o, al menos, compañero de escuela, y que encima escribe en español e introduce elementos fantásticos bajo el paraguas de lo que se ha venido a llamar realismo sucio, como los fantasmas, en este caso. Y de aquí viene, por fin, la pregunta. Porque muy rara vez volví a leer algo tuyo que contuviese algún tipo de elemento fantástico. De hecho, solo recuerdo la novela Senectus. Así pues, ¿cuál es tu relación con lo fantástico en la literatura? ¿Te interesa como lector? ¿Por qué no juega un mayor papel en tu obra? O, del mismo modo, ¿a qué se deben estas escasas incursiones en el terreno de lo fantástico? ¿Hay otras de las que nos puedas hablar sin generar destripamientos argumentales?

Gonzalo:

Pablo: Esto se va acercando a su fin. Ahora viene una pregunta que tal vez te resulte difícil. A mí me resultaría imposible elegir mi favorito entre tus libros. Conservo un entrañable recuerdo de Esperando al enemigo, que fue el primero que leí tras descubrirte en el cuento Donde vivimos. Sin embargo, si tengo que mojarme, creo que alcanzaste la cima literaria con Las inglesas y con Necios y ridículos. Tengo que releerlos porque realmente soy incapaz de decidirme, son dos libros absolutamente extraordinarios. Bueno, aquí va la pregunta, o las dos preguntas relacionadas. ¿Cuál crees tú que es tu mejor libro, del que te sientes más orgulloso, el que seleccionarías para que se leyese en una asignatura universitaria tipo Narrativa española actual? Y, por otra parte, ¿cuál recomendarías a una persona aficionada a la lectura a la que acabases de conocer? Digamos que no sabe nada de ti y al descubrir que eres escritor te pide que le recomiendes un libro tuyo, ¿cuál sería? ¿Coincidiría con el de la pregunta anterior?

Gonzalo:

Necios y ridículos, Gonzalo Calcedo
Pablo: Bueno, Gonzalo, aquí estamos entre amantes de la brevedad. Como dijo Gracián, lo bueno, si breve, dos veces bueno; y lo malo, si breve, no tan malo. Así pues, no voy a robarte más tiempo. Han sido pocas preguntas pero creo que el valor de tus respuestas es infinito, al menos para mí, y no hay necesidad de prolongar más este encuentro. Normalmente las entrevistas terminan cediéndole un espacio al entrevistado para que diga lo que quiera, pero mi tremenda vanidad me obliga a querer ser original, por lo que no te voy a dar ese espacio libre como despedida, sino que te voy a pedir que nos ofrezcas dos o tres breves consejos para todos los que soñamos ver nuestros relatos publicados algún día.

Gonzalo:

Pablo: Nos despedimos aquí, muchas gracias por atender a este humilde bloguero, ha sido una de las experiencias más inolvidables de mi paso por este mundo, gracias, de verdad, hasta siempre.

Gonzalo:


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