2/1/26

Balance lector de 2025

Este ha sido para mí el año del relato. Y es que, a finales de 2024 y a raíz de la lectura de los Nueve cuentos de Salinger, recuperé la ilusión por la escritura creativa y me propuse el reto de concebir un libro de relatos a lo largo de 2025, algo que no he logrado, aunque sí he podido componer unas once historias, entre las que hay dos o tres de las que me siento altamente orgulloso. La cuestión es que, para buscar inspiración y empaparme bien del género en el que quería dar lo mejor de mí, tomé la decisión de leer principalmente libros de relatos, a poder ser de grandes maestros. Y así lo hice. 

El número de libros que he leído este año ha sido de 26 (una cifra bastante modesta, aunque he mejorado mi marca de 2024 en una unidad y supero con creces a la media nacional, que supuestamente se sitúa en 10 libros al año). De estos, la friolera de 22 han sido libros de relatos. Solo he leído una novela en todo el año, La balada del café triste, de Carlson McCullers, muy buena, por cierto, cortita y con un triángulo amoroso de lo más original. También han caído tres libros de desarrollo personal, de los que solo destacaría Domina tus emociones, muy útil y práctico para hacerte la vida menos cuesta arriba. 

Con respecto a los libros de relatos, ha destacado enormemente Alice Munro, grandísima escritora y terrible persona de la que he leído nada menos que cinco obras. Podría destacar Danza de las sombras o  Escapada, pero es que todos me parecen formidables, no tiene un solo relato que no posea una especie de magia que va haciendo que te diluyas en la historia hasta no querer salir de allí. 

El segundo autor que más he frecuentado ha sido Charles Bukowski, del que leí los dos libros de relatos que me faltaban de su bibliografía, Las campanas no doblan por nadie y Música de cañerías. Como siempre, Hank es incapaz de decepcionarme, y, como ya he comentado alguna vez, lo que me fascina de él es su sentido del humor, su capacidad para plantear situaciones insólitas y lo muchísimo que se la trae al pairo lo que puedan pensar los demás sobre su escritura. 

Altísimamente recomendables me parecieron En nuestro tiempo, de Hemingway, porque por algo fue un maestro de maestros; Treinta cuentos y una balada, de Francisco Umbral, por su legendaria prosa poética y por ser muy inspirador, ya que gracias a él escribí dos relatos; y, sobre todo, la más increíble sorpresa que viví este año, el Manual para señoras de la limpieza, de Lucia Berlin, un volumen repleto de relatos de los que te dejan señales permanentes en el alma. 

Quiero hacer una breve mención a las principales decepciones. A Los colores del adiós hasta le dediqué un artículo, por lo que no comentaré nada. Los Siete cuentos misóginos de Patricia Highsmith me aburrieron. Chicos y chicas de Soledad Puértolas me dejó frío en general. Y, por último, Aquí empieza nuestra historia, de Tobias Wolff, me resultó agridulce, pues tiene relatos inolvidables, como Cazadores en la nieve, quizá uno de los diez mejores que yo haya leído en mi vida, pero también muchos otros de su etapa reciente que me causaron una profunda decepción, probablemente por encontrarse envenenados de corrección política. 

Para terminar, decir que he leído tres antologías de cuentos entre las que, como es lógico, se encuentra uno de todo. Me gustó mucho un relato de José María Sánchez Silva, el autor de Marcelino, pan y vino, y otro de Giovannino Guareschi, el autor de la saga de Don Camilo. De ambos trataré este año de leer algo más. 

Aparte de esto, para 2026 me he propuesto atacar grandes obras de la literatura universal que tengo pendientes desde hace siglos, como Los hermanos Karamazov (ya lo llevo por la mitad), La Divina Comedia o Los miserables, aunque esto no será óbice para reservarles su sitio a mis compadres habituales, véase Gonzalo Calcedo, Charles Bukowski, Alice Munro, Pío Baroja o Benito Pérez Galdós. 

¡Feliz año lector!

25/12/25

Cómo bloquear la pornografía de una vez por todas - Pólvora en salvas XIX

El porno de hoy en día no tiene mucho que ver con el de antaño. En mis tiempos púberes, nos dábamos con un canto en los dientes si de vez en cuando caía en nuestras manos una revista guarra o alguna película que alguien hubiera grabado furtivamente del mítico Canal Plus. Lo que ocurre, es que aquella manera clandestina, limitada y, en cierto modo, inocua, de consumir contenidos pornográficos, ya no existe. Los varones del presente comienzan a zambullirse en el océano de la lujuria visual a edades cada vez más tempranas y lo hacen de un modo repentino, radical, de cero a cien en un segundo. Los grandes portales pornográficos ofrecen a los usuarios una cantidad de material virtualmente infinita, no siendo menos inmensa la variedad de dicho contenido, el cual aparece clasificado en un universo de categorías que resultaría casi imposible enumerar. Estas cualidades de la oferta pornográfica moderna, combinadas con su inmediatez y facilidad de acceso, con el modo solitario y secreto en que se consume y con su supuesto coste cero, están generando un verdadero ejército de hombres adictos que ni si quiera saben que lo son.  

Pero lo más grave de todo este asunto son las consecuencias que acarrea dicha adicción. La web y libro Your brain on porn ofrece una amplia información al respecto basada en varias decenas de estudios que relacionan el consumo de pornografía en línea con problemas sexuales como la disfunción eréctil, la eyaculación precoz y la retardada, la anorgasmia y la falta de libido. Además de esto, puede darse un fenómeno llamado desensibilización, el cual lleva al usuario a necesitar cada vez mayor tiempo de consumo y/o acceso a contenidos cada vez más fuertes para lograr los mismos niveles de estimulación. Por si fuera poco, muchos expertos alertan de que puede producirse desconexión emocional con la pareja, ansiedad social, depresión o baja autoestima, por citar solo algunos efectos. 

Los testimonios de hombres cuyas vidas se encuentran desechas por culpa del consumo de pornografía son abundantísimos y cualquier persona podrá encontrar cientos de ellos explorando los comentarios de vídeos sobre el tema en plataformas como YouTube. A pesar de estar sufriendo estas terribles consecuencias, para muchos resulta prácticamente imposible abandonar el hábito.

Si tú te encuentras en esta situación, o conoces a alguien que lo esté, quiero que sepas que es posible vivir alejado de ese pozo siniestro y destructivo que es la pornografía. Lo sé porque yo mismo he librado esa batalla durante años y, finalmente, he logrado alcanzar un éxito, no perfecto, pero sí bastante satisfactorio. Desde mi experiencia, puedo asegurarte que, si logras acumular una cierta racha de abstinencia inicial, los impulsos por consumir se irán volviendo cada vez más débiles y, por tanto, mantenerte limpio te resultará cada vez más fácil. Pero soy consciente de que construir esa buena racha inicial puede parecer impresionantemente complicado, por lo que quiero recomendarte que empieces bloqueando el contenido pornográfico en tus dispositivos. 

Para lograr un bloqueo eficiente de la pornografía vas a necesitar dos cosas, a mi entender, imprescindibles: un amigo y un poco de dinero. Esto se debe a que aplicar bloqueos gratuitos suele acabar siendo ineficaz. Pero no te preocupes, el coste monetario es perfectamente asumible por la mayor parte de la población, y tu amigo no te va a juzgar, pues es casi seguro que él también sea adicto a la pornografía, lo sepa o no. 

Mi recomendación, después de muchos años de prueba y error, es que instales el programa de control parental Qustodio en tu PC y en tu móvil, que pagues la suscripción anual (unos 43 euros al año) y que tu amigo disponga de la contraseña, como si tú fueras su hijo. Lo suyo es que creéis una dirección de correo nueva y que solo sirva para que tu amigo acceda a Qustodio. Eso sí, pídele que apunte en algún sitio dichas dirección y contraseña. 

Con esto, en teoría, tus dispositivos quedarán libres de contenidos pornográficos y tú podrás iniciar esa racha de abstinencia inicial que te permitirá ir construyendo una vida física, mental y espiritualmente mucho más sana. Pero si, al igual que yo, eres un tremendo zascandil que no puede parar de enredar hasta liarla parda y necesitas un extra de protección, puedes utilizar el programa Cold Turkey (un solo pago de 39 euros y ya lo tienes para siempre) para el PC, o la aplicación AppLock para móvil (gratis). Estas herramientas no bloquean contenido para adultos, sino programas, aplicaciones o páginas web concretas a través de contraseñas o números PIN. 

Dejar la pornografía merece mucho la pena: se recuperan claridad, energía y una relación más sana con uno mismo y con los demás. Los bloqueos no son una demostración de debilidad, sino una ayuda inteligente en las primeras etapas, cuando la tentación es más fuerte. Si te das esa ayuda inicial y perseveras lo suficiente como para que el impulso empiece a perder fuerza, descubrirás que la libertad acaba llegando. Y cuando lo hace, todo el esfuerzo previo cobra sentido.

6/12/25

Comentario de un fragmento de artículo de Larra

Ofrecemos aquí un comentario de texto de nivel universitario en torno al siguiente fragmento del artículo Este país, de Mariano José de Larra. Puedes apoyarme comprando un libro del famoso escritor español en este enlace:

Cuando oímos a un extranjero que tiene la fortuna de pertenecer a un país donde las ventajas de la ilustración se han hecho conocer con mucha anterioridad que en el nuestro, por causas que no es de nuestra inspección examinar, nada extrañamos en su boca, si no es la falta de consideración y aun de gratitud que reclama la hospitalidad de todo hombre honrado que la recibe; pero cuando oímos la expresión despreciativa que hoy merece nuestra sátira en bocas de españoles, y de españoles, sobre todo, que no conocen más país que este mismo suyo, que tan injustamente dilaceran, apenas reconoce nuestra indignación límites en que contenerse. 

Borremos, pues, de nuestro lenguaje la humillante expresión que no nombra a este país sino para denigrarle; volvamos los ojos atrás, comparemos y nos creeremos felices. Si alguna vez miramos adelante y nos comparamos con el extranjero, sea para prepararnos un porvenir mejor que el presente, y para rivalizar en nuestros adelantos con los de nuestros vecinos: sólo en este sentido opondremos nosotros en algunos de nuestros artículos el bien de fuera al mal de dentro. 

Olvidemos, lo repetimos, esa funesta expresión que contribuye a aumentar la injusta desconfianza que de nuestras propias fuerzas tenemos. Hagamos más favor o justicia a nuestro país, y creámosle capaz de esfuerzos y felicidades. Cumpla cada español con sus deberes de buen patricio, y en vez de alimentar nuestra inacción con la expresión de desaliento: «¡Cosas de España!», contribuya cada cual a las mejoras posibles. Entonces este país dejará de ser tan mal tratado de los extranjeros, a cuyo desprecio nada podemos oponer, si de él les damos nosotros mismos el vergonzoso ejemplo. 

 

Nos encontramos ante la parte final del artículo «En este país», escrito por MarianoJosé de Larra y publicado en La Revista Española el 30 de abril de 1833. Dentro de la producción periodística del escritor, este artículo podría encuadrarse en el conjunto de los caracterizados como políticos, aunque el enfoque crítico constituye un denominador común en todos sus textos, incluso en los artículos de costumbres o en los dramático-literarios. A pesar de haber pasado a la historia como una de las grandes figuras del Romanticismo español, lo cierto es que a nuestro autor solo en ciertas actitudes puede considerársele genuinamente romántico, pues sus ideas se encuentran enraizadas en la Ilustración y por ello concibe la literatura como una herramienta para el progreso social, actitud que queda patente en este fragmento, tal y como veremos en nuestro análisis.

El texto se encuentra dividido en tres párrafos de tamaño similar formados por enunciados de considerable extensión.  En el primero, destacan varias subordinadas adjetivas de las que el autor se sirve para describir en detalle a los individuos de los que está hablando, habida cuenta de que en este segmento es el discurso expositivo el predominante. En los dos últimos párrafos, percibimos un cierto cambio estructural, pues los enunciados se acortan y el discurso pasa a ser sobre todo exhortativo. Aunque continúan apareciendo subordinadas, apreciamos que aflora la coordinación y yuxtaposición oracional.

Atendiendo a la estructura temática, vemos que Larra utiliza el primer párrafo para exponer la realidad que desearía cambiar mediante las sugerencias que plantea en el segundo y tercero, explicando que es comprensible que los extranjeros originarios de países más avanzados critiquen el nuestro, pero que sin embargo le resulta indignante que esa misma crítica la esgriman ciudadanos autóctonos que ni siquiera han traspasado las fronteras españolas. Los dos últimos párrafos son temática y discursivamente muy similares y se componen de una serie de consejos encaminados a paliar la situación descrita en el primer párrafo, rematada por una oración enunciativa: en la del segundo párrafo, explica que cuando en sus artículos critique a España por oposición al extranjero lo hará, siguiendo sus propios consejos, con el único objetivo de generar una sana rivalidad que empuje a sus compatriotas a trabajar por el progreso social, mientras que en la del tercer párrafo comenta que la consecuencia de poner en práctica sus consejos será que los extranjeros dejen de hablar mal de España, aprovechando ya en última instancia para reprochar de nuevo la actitud censurada en el primer párrafo.

Estilísticamente, vemos un escrito en el que destacan la claridad y la sencillez, características que sirven al objetivo del autor, que consiste en exponer una idea y promover un cambio en los lectores. De este modo, se observa un léxico del registro coloquial salvo por el uso equilibrado de ciertos términos cultos como despreciativa, dilaceran, funesta, denigrarle, patricio, que consiguen enriquecer estéticamente el texto sin dificultar su comprensión. Como podemos ver en la siguiente imagen, destaca claramente el uso de sustantivos y verbos (en tonos verdes) frente a adjetivos calificativos y adverbios (en tonos azules), lo que facilita una lectura dinámica y amena. Llama la atención que el número de adjetivos se incrementa a partir del segundo párrafo, pero sobre todo en el tercero, donde parece que el autor pretenda resaltar la función poética del texto, quizá con el objetivo de potenciar la atención del lector sobre sus consejos al dotarlos de una mayor expresividad estética.

Podemos observar ciertas figuras de repetición que aportan ritmo y musicalidad, como la anáfora del primer párrafo, cuando oímos, situada en la primera y quinta líneas, o en el comienzo de los dos últimos párrafos, en que utiliza la siguiente estructuraparalelística: verbo en primera persona del plural con semantismo similar relacionado con hacer desaparecer + breve segmento entre comas + resto del párrafo. Un efecto similar es el logrado por la utilización reiterada de formas verbales en primera persona del plural a lo largo del segundo párrafo y la mitad del tercero. Este uso del plural mayestático tiene también una función pragmática (a partir de la segunda mitad del tercer párrafo se lleva a cabo mediante la utilización de formas verbales en tercera persona del singular en modo subjuntivo), la de suavizar el tono del discurso exhortativo, haciéndolo menos autoritario, agresivo y culpabilizador de lo que sonaría si el emisor se dirigiese a los lectores en segunda persona. Este tipo de medidas incrementan la eficacia comunicativa del texto, al reducir las posibilidades de generar rechazo en los receptores.

El tema nos viene indicado por los campos semánticos principales que encontramos. Podemos ver que algunas de las palabras léxicas que más se repiten son país, extranjero(s) y España y sus derivadas. Otras palabras relacionadas con el progreso y la política también aparecen frecuentemente, como ilustración, porvenir, justicia, presente, o mejoras. Por último, cabe destacar un conjunto de conceptos como lenguaje y expresión acompañados por adjetivos negativos como despreciativa, humillante o funesta. De todo ello podemos concluir que el tema del texto es la actitud destructiva que manifiestan los españoles coetáneos del autor ante la situación de atraso de su país, tema que Larra expone y censura en su artículo con cierta vehemencia romántica, aunque sobre todo con razonado espíritu ilustrado, ofreciendo un representativo ejemplo de su patriotismo crítico. 


BIBLIOGRAFÍA

ALBORG, J. (1989). Historia de la literatura española. El Romanticismo. Tomo IV. Madrid: Gredos.

DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, J. (2010). Análisis métrico y comentario estilístico de textos literarios. Madrid: UNED.

LARRA, M., RUBIO, E. (2004). Artículos. Madrid: Cátedra.

MENÉNDEZ PELÁEZ, J. (2005). Historia de la literatura española. Volumen III. León: Everest.

SUÁREZ, A., MILLÁN, C. (2011). Introducción a la literatura española. Guía para el comentario de texto. Madrid: UNED.