Andaba yo trabajando en mi último vídeo, el cual quedó bastante chulo, puede verse aquí, cuando mi cerebro, enfermo de inspiración últimamente, lo cual agradezco, desarrolló un nuevo truco para la creatividad literaria, es decir, un método para generar ideas a partir de las cuales escribir historias de ficción. En su momento ya publiqué unos cuantos en formato artículo y, sí, también en este vídeo, y me habría gustado incluir este nuevo truco, pero al no ser ya posible, o ser excesivamente trabajoso hacerlo, he decidido compartirlo aquí como post independiente.
La cuestión es que, por las vicisitudes de la producción del citado último vídeo, tuve que recortar de otro un fragmento con la portada de la novela La noche, de Andrés Bosh y de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. Al tener que nombrar al archivo para su exportación se me ocurrió poner EL GUARDIÁN Y LA NOCHE. Entonces me quedé paralizado un instante y pensé: "vaya, qué título tan bueno para una historia". Y fue ahí donde mi cerebro, buscando el chute dopaminérgico de la creatividad, empezó a tirarme del brazo y a gritar: "¡¡contenido, nuevo contenido, anótalo, que no se nos olvide, desgraciado!!".
Así pues, aquí esta este nuevo truco para la creatividad literaria, el cuál consiste en combinar dos títulos de obras famosas para obtener un título nuevo (o varios) con el que construir nuestra historia.
Para obtener las dos obras de las que cogeréis los títulos, podéis recurrir a la aleatoriedad con sorteos, pidiéndoselo a las inteligencias o, simplemente, eligiendo dos de vuestros favoritos. ¡Vamos a probar! (Se las voy a pedir a Gemini y, ya de paso, que me haga una portadas bien chulardas).
Fahrenheit 451, de Ray Bradbury + Orgullo y prejuicio, de Jane Austen: Los 451 prejuicios de Fahrenheit el orgulloso.
100 años de soledad, de Gabriel García Márquez + El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger (qué original, Gemini...): La soledad en los años del centeno.
La metamorfosis, de Franz Kafka + Crimen y castigo, de Fiodor Dostoievski: El crimen de la metamorfosis.
Tremendo trucazo que os he compartido, amigos. Ya no hay excusas para no escribir, salvo que seamos un poco perros (yo el peor). Si os gustan estos títulos, sentíos completamente libres de utilizarlos. Eso sí, si triunfáis con ellos, al menos invitaos a unas cañas ja, ja, ja (no bebo).



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