16/12/09

Un mundo especista

Odio profundamente este mundo. Desprecio con fuerza mi sociedad y toda su esfera cultural: sus valores, sus tradiciones, sus fiestas, sus religiones... ¡Puagh! Maldito vertedero donde la justicia vive sepultada bajo toneladas de mierda hipócrita.

La sociedad en la que me ha tocado vivir es profundamente especista. Esto quiere decir que la mayor parte de la gente considera que pertenecer a una especie o a otra tiene relevancia moral. No importa si un ser es capaz de sentir dolor o alegría. Si no pertenece a nuestra gloriosa especie, entonces podemos hacer con él lo que nos de la gana.

Mucha gente intenta camuflar esta forma discriminatoria de pensar alegando que los seres de otras especies no son tan listos como nosotros. Esto es una estupidez. Si realmente el motivo fuese la inteligencia, entonces podríamos masacrar y esclavizar a los seres menos listos de nuestra especie, que por edad, enfermedad o accidente, ven mermadas sus capacidades hasta el punto de que otros seres de otras especies son más inteligentes que ellos. Pero nadie en su sano juicio es partidario de masacrar a los menos listos de nuestra especie. Por tanto, la inteligencia no es un motivo. Es una excusa. Y a los que están sufriendo, las excusas no les sirven de nada.

Hace muchísimo tiempo descubrimos una civilización al otro lado de la galaxia. La vida en su planeta se originó de un modo similar a como sucedió en el nuestro, es decir, a partir de la aparición de una molécula autorreplicante no dependiente de reacciones encimáticas. Como las condiciones allí son similares a las nuestras, (tienen un gran satélite, están relativamente cerca de su estrella, tienen varios gigantes gaseosos en su sistema solar etc) la selección natural hizo evolucionar la vida en direcciones similares a las que tomó en nuestro mundo. Así, aquellos seres civilizados se parecen en cierto modo a una de las especies que nosotros tenemos esclavizadas desde tiempos inmemoriales: los amsios. Curiosamente, nosotros nos parecemos a un grupo de especies a las que ellos explotan –bueno, explotaban, pues ahora son nuestros esclavos- como comida, entretenimiento, vestimenta e incluso como experimentos científicos. Los llaman felinos.

Esta civilización poseía un relativamente avanzado nivel tecnológico, una compleja cultura y miles de lenguas basadas por lo general en el sonido y la escritura de palabras. Casi como nosotros. Sin embargo, sus capacidades cognitivas estaban muy lejos de las nuestras. Y desgraciadamente para ellos también lo estaba su potencial militar. Ellos se refieren a sí mismos como seres humanos, humanidad u homo sapiens sapiens. Así pues, la humanidad, pasó a convertirse en una especie más esclavizada por mi maravilloso mundo.

Nuestra flota se dirigió a su planeta, arrasó sus ciudades, venció de forma aplastante a sus ejércitos y esclavizó a todos los supervivientes. A unos cuantos cientos de miles los trajimos aquí, puesto que son la especie más inteligente conocida después de nosotros y los amsios, y son muy versátiles para usarles en espectáculos públicos, como sangrientas peleas a vida o muerte. También les metimos en jaulas para exhibirlos en recintos públicos recreándoles sus hábitats naturales, para deleite de grandes y pequeños.

Pero resultó además que los humanos, previamente tratados, resultaban comestibles y deliciosos. Así que el resto de millones que sobrevivieron a la invasión, fueron convertidos en máquinas de producir alimento. Se decidió usar su propio planeta como una gigantesca granja-factoría en la que criar, cebar, drogar, asesinar y procesar a los seres humanos hasta ser convertidos en comida, que es traída aquí en cruceros espaciales de mercancías.

Curiosamente, la desgracia de la humanidad ha sido la salvación para muchos millones de seres sintientes, puesto que la especie humana era tan especista o más que la mía y mataban y torturaban cada día a decenas de millones de seres. A los míos no les interesaron en absoluto el resto de compañeros de planeta de los humanos. Y como somos un pueblo bárbaro y cruel, en vez de sacarles de las jaulas en las que estaban, les dejaron morirse allí. Pero lo bueno es que los humanos ya no podrán traer a más seres a la vida para criarlos y matarlos.

Sin embargo, el que los humanos causasen daño a otros seres no justifica que se les cause daño a ellos. No es justo lo que les hacemos, ni a ellos, ni a los amsios, ni al resto de seres sintientes de este mundo o de cualquier otro. Por eso he decidido pasar a la acción. Me he unido al Frente de Liberación Sintiente. Ayer liberamos a tres amsios de una mina de carbón y les llevamos a un lugar donde serán libres. Esta noche, nos jugaremos la libertad para dársela a unos diez humanos condenados a morir en un espectáculo deportivo.

Dedicaré mis días a intentar que la gente deje en paz a todos los seres sintientes. En mis noches, haré que muchos seres sintientes puedan vivir en paz.

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