29/07/09

Intento de historia de amor número 2

Estoy hasta el coño. Carmen acaba de llamarnos la atención. Estamos en hora punta y no hace más que entrar gente y más gente a comer esta puta mierda. Poneos un poco las pilitas, nos ha gritado la muy puta, con ese tono de claxon estropeado. Y venga, una de patatas, cuatro Big Mcs, una coca cola light grande, sin hielo, los muñequitos de los cojones en los HappyMeal, que se queman las hamburguesas, moveos, moveos, moveos... Somos el ejército de la grasa, el sudor y las prisas. Y nos dirige la sargento “Soy-una-puta-amargada”.

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Será imbécil. Cómo puede alguien decir “pues me ha entrado hambre” al ver la imagen de un cerdo sufriendo mientras le cortan el cuello. La gente es lo peor. Son... no sé, como robots. Es decir, vale que no estén de acuerdo con nosotros o lo que sea, pero joder... Estamos mostrando la imagen de un cerdo, un ser con amígdala cerebral, órganos de los sentidos, nociceptores, sistema límbico... y todo eso, que, joder, que está sufriendo lo indecible y los muy cabrones, no sólo no dan la más mínima muestra de empatía, sino que encima se ríen y sueltan frases como “me ha entrado hambre”. ¿Pero qué coño tenéis en la cabeza?

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No aguanto ni un jodido minuto más en esta sauna. Le digo a Carmen que me tomo el descanso de quince minutos. Ahora no podemos, dice. Llevo dos días sin tomármelo, le replico. Haz lo que te de la gana, me dice la asquerosa, con su nariz de cerda y sus labios amorfos de comepollas, y su cara de bruja, de ser miserable y sin corazón. Pues eso, le digo, y me aparto de su lado. Natalia me mira y sonríe. Me admira cuando le planto cara a Carmen. Que buena chica es. No merece estar aquí. Ninguno lo merecemos. Me siento orgullosa cuando me admiran por echarle ovarios a la vida. ¿De qué podría enorgullecerme si no? ¿De mi trabajo? Me voy a fumar un par de pitis o me explotará la cabeza.

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Necesitamos comer carne, me dice ese tipo... ese tipo... gordo, joder, es un hecho que está gordo. Es descriptivo. Con mi mejor sonrisa, si es que tengo alguna buena, le explico que cualquiera de los que estamos en la protesta, llevamos años sin comer productos de origen animal y que estamos muy bien. “Verá, señor, la Asociación Americana de Dietética, es un organismo médico muy prestigioso, formado por más de sesenta mil nutricionistas. En un artículo que usted mismo puede consultar en internet...” y así me quedo, con la palabra en la boca. ¿Por qué me dice nada si no quiere escucharme? Si esto no te importa, déjame en paz, sigue tu camino, pero no vengas a molestarme. Vete a tu casa y sigue llenándote de colesterol, sigue alimentando tu infarto y abandona tu asquerosa existencia egoísta, irrelevante y sórdida. Y mientras tanto, todos vosotros, dejadme en paz. Ya que a los animales no les vais a dejar en paz, al menos olvidadme a mí. No estoy aquí para que os riáis de mí, ni para que me insultéis, ni para que me soltéis vuestras excusas y os marchéis sin darme el derecho de réplica. Estoy aquí para informaros de algo que no queréis oír. Que estáis haciendo sufrir y que podríais evitarlo. Fácilmente. Si quisierais.

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Lo de que el tabaco es malo es algo relativo. Es malo porque te mata, vale, pero qué sería de mí si no fumase en el descanso. Qué placer. Es como un masaje en los pulmones. Un masaje letal, sí, pero un masaje. Vaya, no me había fijado, ya están aquí los que faltaban. Los vegetarianos cansinos. Ya están con la misma canción de todos los días. Los cartelitos, los papelitos... Anda, y hoy ha venido el guapo. El tío está potente. Qué sonrisilla tiene el jodío. Se me caen las bragas. Si no estuviera tan jodidamente loco, igual hasta me gustaría intimar. Aunque bueno, para echarme un buen polvo que me quite las penas no hace falta que esté muy cuerdo. Basta con que se le ponga dura. Pero en fin, seguro que ahora no estoy muy sexy, con el pelo grasiento, esta mierda de gorra y el puto uniforme. No creo que le pusiera muy cachondo. Me mira. ¡Qué mirada! ¿Me acerco?

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Oh, la chica del Mc Donalds. Seguro que nos odia. Todo el mundo nos odia. No todos, pero casi. Hay mucha gente estúpida que está en trabajos de mierda, exprimidos, y que se lo curran como si les fuese la vida en ello. Es como si creyeran que la empresa es suya. Y claro, si tienes la fantasía de que la empresa es tuya, te molestará que haya unos tipos en la puerta diciéndole a la gente que no consuman una serie de productos que constituyen el grueso de lo que tu empresa ofrece. Esta chica parece cansada. Tiene ojeras y la cara mustia. Probablemente es de ese tipo de gente, aunque tiene algo que la hace interesante. Algo que me hace dudar de que sea una cualquiera. Podría ser un personaje, la protagonista de una película. Al fin y al cabo me he fijado en ella, en ese algo que tiene. Nadie se fija en un o una cualquiera. Pero quién no notaría ese aura si se cruzase con un Travis Bickle, un Terry Malloy o una Bonnie Parker. O con esta chica.

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Me acerco, sí. A ver que me dice. Yo soy su enemiga, soy un demonio. Como animales y los cocino para la gente. A ver, a ver:
-Hola-le digo apoyada en una columna. Doy una calada y le miro de abajo a arriba. Ñam, ñam, a este sí que me lo comía yo.-¿No os aburrís de estar aquí siempre?
-Bueno, esto no lo hacemos para divertirnos.-me responde con su bonita boca.
-Ya... y dime, ¿Para qué lo hacéis?
-Pues para que la gente vea las consecuencias del consumo de animales. Para que sepan lo que provocamos en nuestro día a día.
-Pero esto se hace en todos lados.
-¿Y qué? Eso no significa que sea justo.
-Lo que digo es que no sólo lo hacemos en Mc Donalds.
-¿Es que te molestamos?
-No, a mí no. Pero joder, tengo que ganarme la vida. Si lograseis que no entre nadie, yo me quedaría sin trabajo.
A ver que me responde a esto el bomboncito vegetariano.
-Vamos, seguro que tú vales para mucho más que esta mierda.
¿Está coqueteando? Juraría que me ha mirado las tetas. Y no se quita esa sonrisilla seductora ni un momento. Seguro que el muy golfo la ensaya en el espejo.
-¿Ah sí? ¿Y tú que sabes de lo que yo valgo?
-Lo intuyo, te lo noto. Tienes una mirada inteligente. Y bueno, trabajas en un Mc Donalds. Seguro que eres una persona sacrificada, que se esfuerza. Y tus ojeras muestran que duermes poco, así que te imagino estudiando por las noches.
-Vaya, eres muy sincero ¿eh? No te cortas ni las uñas. ¿Cómo le puedes decir a una señorita que tiene ojeras?-le digo bromeando. Me tiene en el bote.
-Le pido perdón señorita. Quizás acepte mis disculpas permitiéndome que la invite a cenar.
-Venga ya. ¿Lo dices en serio o me estás siguiendo la coña?
-No mujer, te lo digo en serio. ¿A qué hora sales?
-A las diez.
-Pues a las diez te veo aquí. Si quieres, claro.
-Pero... tu debes pensar que soy un monstruo. Por lo de comer animales y trabajar aquí.
-Oh, no. Yo no pienso eso para nada. No odiamos a la gente. Somos conscientes de que nos han educado para no preocuparnos por los animales. Nosotros sólo intentamos mostrar... otro punto de vista.
Sonrío. Lo hago poniendo cara de golfa, ligeramente. Yo también ensayo en el espejo. Intento transmitirle mis intenciones con los gestos de mi cara. Quiero desayunar contigo. Aunque sea leche de soja. Eso es lo de menos.
-A las once. No pretenderás que salga contigo con estas pintas.
-A las once entonces.
-Vale. Tengo que volver al trabajo. Luego te veo.
¡Qué hombre! Es el complemento ideal para terminar de decorar mi habitación.

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Pablo me ha visto hablar con la chica y ha escuchado nuestra conversación. ¿Te vas a liar con una carnaca? me pregunta. Se ríe. ¿Acaso tú naciste vegano? le respondo. Además me la voy a llevar a un vegetariano a que pruebe cosas ricas. Lo que le pasa a Pablo es que tiene envidia porque no se come una rosca y yo ligo hasta sin querer. Vaya, no me siento cómodo habiendo pensado esto. Lo retiro. Pero al menos esta chica... vamos, yo creo que le he molado. Espero que no se haya dado cuenta de que le he mirado las tetas. Joder, claro que se las he mirado. ¿Acaso es algo malo? Soy un hombre heterosexual. Además no sólo le he mirado las tetas, el cuerpo. Yo miro más allá de los cuerpos. ¿Por qué me doy explicaciones a mí mismo?

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Creo que mejor no voy a ir. Seguro que sería un desastre.



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Creo que mejor no voy a ir. Seguro que sería un desastre.

4 comentarios:

  1. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAAJAJA

    Auténtico.
    Jolín, ¡esta sí que podría haber salido bien!
    Y todo porque Pablo se rió del pobre...ehhhh... David (por decir un nombre al azar xddd)

    Está súper bien.

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  2. Eh, te creías que iba a acabar bien? jajaja.

    Y sí, el chico está inspirado en Deivid, pero el personaje Pablo, no soy yo, jajaja, yo sí me como roscas (a veces) y no le hago ascos a una carnaca tiernecita jajajajajaja

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  3. jojojojojojo

    molt bé, molt bé!

    Esta me ha gustao más que la otra, pero esto es lógico, me resulta bastante cercana, al menos el contexto.

    Interesante como la has contado y te mete en la historia.

    Deivid, de ser él, hubiese ido, probablemente. La tía, de ser deivid, seguro.

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  4. por cierto, no sé si te llegó el comentario que te puse esta tarde, era más bien sobre notas sobre la escritura, nada... que igual queda mejor poner más comillas en algunas frases del primer párrafo y algunas exclamaciones, da sensación de stress. Y en el segundo párrafo, jejeje, quizás unos enlaces a la wiki para explicar los palabros biológicos esos, para ilustrar al personal. Un abrazo de rick.

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